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domingo, 29 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 29 de Mayo)


 


   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXIX.

María en su Resurrección. — Nuestra carne glorificada.

 

   No podía permitir el Eterno que la carne purísima de la que había tomado la suya para su encarnación el Verbo, pasase por la corrupción del sepulcro y aguardase en él la hora de la resurrección antes del universal juicio. Así, según pías y venerandas tradiciones, María resucitó como su Hijo Divino, al tercer día de su fallecimiento.

   No al tercer día, pero sí un día, resucitarás tú, cristiano, y también a tu pobre carne reserva el Señor antes del universal juicio los resplandores de la resurrección. Sí, esta carne vil y miserable que te acompaña en el viaje de la vida, participará de la glorificación del alma justa, pues participó de sus luchas y trabajos y la ayudó para su santificación. Respeta, pues, ese cuerpo grosero que un día será un cuerpo glorificado, pero respétale como se respeta al que se quiere bien, es decir, no permitiéndole encenagarse en los charcos del pecado, ni degradarse condescendiendo a ruines concupiscencias. Cuerpo es que ha de tener un día su trono en los cielos; bien puede tascar el freno durante su permanencia en la tierra, donde ha de granjearse méritos para esta tan preciosa herencia. Carne es, que un día ha de resplandecer como astro de maravillosa luz, a semejanza de Cristo y de su Madre resucitados: vergüenza sería, pues, permitirle se redujese durante esta su peregrinación a la ruin condición de las bestias. No llegaría a ocupar un lugar en la celestial jerarquía de los Ángeles, si acá no hubiese sabido vivir más que con los instintos de los brutos. Note aflija, pues, cuerpo mío, no te aflija la mortificación, aunque sea dura; no se te haga recia de llevar la cruz, aunque sea pesada. Mucho se puede y debe trabajar por lo que mucho vale, y sólo a ese precio compraron Cristo y su Madre las glorias de su triunfante Resurrección.

   A ese precio las quiero comprar yo desde hoy, Madre mía; alcanzadme fuerzas para reducir mi cuerpo a esa debida sujeción que puede merecerme tanta gloria.


sábado, 28 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 28 de Mayo)

 




IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXVIII.

María, en su tránsito glorioso. — Perfecta unión con Dios.

   Llegó entre tanto la hora suspirada. María, como hija de Adán, debía morir; pero su muerte fué apacible y suavísima, como hubiera sido la de todos los hombres al no haber contraído la primera culpa de aquel padre prevaricador, del cual María es preservada, pues fué concebida sin pecado original y librada de sus consecuencias. Su muerte no fué, pues, otra cosa que el suavísimo desprenderse su alma del cuerpo mortal para volar a la íntima unión con Dios. (Nota: El dogma de la “Asunción”  implica que la Virgen fue asunta al cielo en cuerpo y alma)

   Muere, alma mía, desde ahora a todo lo terreno, y únete desde ahora cuanto te sea posible con unión de verdadero afecto a tu Dios y Señor, para que sea perfecta un día está tu unión con El al romperse los lazos que te tienen en este miserable cuerpo aprisionada. Bajo este punto de vista debes mirar la muerte, a fin de que no te sea espantosa, sino risueña y apacible su perspectiva. Así la miró María, y así la miraron los Santos, y viéronla venir con calma y sosiego; esperándola como se espera la visita de un buen amigo que nos viene a dar una fausta noticia. Observa a María en su lecho de muerte. Sobre su frente y sobre sus ojos diríase se reflejan ya anticipados los resplandores de la eternidad feliz. No merecemos tanta dicha nosotros, que no tuvimos en esta vida su integridad e inocencia; pero si lloramos arrepentidos, la misericordia de Dios guardará todavía inefables sonrisas para la hora de nuestra agonía. Vamos a poseer para siempre a Dios; vamos a vernos estrechados en su dulce abrazo, y ése eternamente, y sin temor de perderle ya más. Abrazo más estrecho entre el Criador y su criatura no existirá sino en la unión personal que tienen la naturaleza humana y la divina en el Verbo encarnado. Así me querrá Dios, y así me querrá para siempre, y así me tendrá eternamente unido a su dulcísimo Corazón.

   Hagámonos dignos de una muerte dichosa que nos traslade, como a María, de las borrascas de este mundo al puerto seguro de aquella feliz y suspirada unión.

 

 

 

 

 

 

viernes, 27 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 27 de Mayo)

 



   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXVII.

María en su ancianidad. — Preparación para la muerte. (Aclaración: sabemos que la María fué preservada de las consecuencias del pecado original)

 

   La tradición nos dice que llego María Santísima á muy avanzada edad, pues quiso el Señor dejarla mucho tiempo en la tierra para consuelo de los primeros cristianos. La ancianidad de María era su completa sazón y madurez para el cielo, al que iba a ser trasladada; y durante estos años postreros de su vida mortal su único suspiro era ya morir para más íntimamente unirse con su Dios y Señor.

   Los años, oh cristiano, que Dios te concede en esta vida mortal debes considerarlos como breves momentos de preparación para aquel momento supremo del cual depende tu suerte definitiva por toda la eternidad. La vida para el hombre, y mucho más para el cristiano, no debe ser más que el aprendizaje de bien morir. La muerte siempre ante los ojos no hace triste y tediosa la vida, como presumen los mundanos; hácela, sí, seria, formal y de graves y elevados pensamientos.

   La balanza de la muerte es la más exacta para pesar con ella todos los asuntos de la vida. Frívolos son y livianos los que ella declara tales, verdadera importancia y peso tienen aquellos a quienes ella se los da. Mas por esto mismo debe ser la muerte objeto de larga y detenida preparación. Si para algo es corta la vida del hombre, es para disponerla a viaje de tales consecuencias. En un instante se muere, pero en largos años tal vez no se aprende aún a bien morir. Sea éste, oh mortal, tu ejercicio de cada día. “Cada día muero,” decía un Santo; y éste es el medio más acertado de aprender a morir; ejercitarse a morir todos los días. Darle cada día voluntariamente al mundo la despedida que forzosamente tendremos que darle al fin. No traer pegada al cuerpo y menos al corazón, sino únicamente prendida con alfileres, la vestidura de que en aquella hora violentamente se nos ha de despojar.

   ¡Cristiano! esa debe ser tu ciencia principal, esa la más ingeniosa de las artes e industrias, y en que debes procurar salir perfectamente adiestrado.

 


jueves, 26 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 26 de Mayo


 


   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXVI

María en las primeras persecuciones. — No temer la persecución.

 

   Tras las primeras conquistas de la fe vinieron las primeras iras del infierno contra ella, y corrió la sangre de los primeros Mártires. Los Apóstoles fueron varias veces víctimas de las rencorosas vejaciones de los judíos, y después en diferentes lugares derramaron casi toda su sangre por Jesucristo. Esteban fué por igual causa apedreado. María daba valor a esos primeros atletas con su palabra y con su oración.

   El odio contra la verdad ha armado en todos tiempos el brazo de los malvados contra los seguidores de ella. “Todos los que quieran piadosamente vivir según Jesucristo, ha dicho San Pablo, padecerán persecución.” Nuestro siglo ha visto correr sangre de cristianos por el solo delito de serlo, y muchas infernales revoluciones han añadido no pocos de esos héroes al martirologio de los anteriores siglos. Mas, aun cuando a tanto no se llega, aun cuando no se extrema la vejación hasta el punto de herir y matar los cuerpos, es indudable que se ejerce con saña y crueldad bastantes para afligir más de una vez con verdadero martirio a los muchos fieles discípulos de Cristo en su fama, en su honra, en sus intereses, en su tranquilidad, en su porvenir y en el de sus familias. ¡Ay! acordaos en estos casos de que las primeras lágrimas y congojas de la persecución por causa de la fe fueron consoladas por María Santísima, que no sin razón se llama Reina de los Mártires. Y desde entonces la devoción a María ha sido el consuelo de todos los oprimidos por causa de su Divino Hijo, en los diferentes formidables combates que por El y por su fe se han sostenido hasta hoy en el mundo.

   ¡Oh Madre! ¡Cuán necesitados estamos hoy de que socorra vuestro poder a los cristianos, en mil formas distintas fieramente perseguidos por el odio revolucionario! ¡Sednos, oh Madre, escudo de protección!

 

 

 


miércoles, 25 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 25 DE Mayo)

 




   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.



XXV.

María en la naciente Iglesia. — Ayudar a los principiantes en la virtud.

 

   Del Cenáculo de Pentecostés y de las primeras predicaciones de los Apóstoles nació por aquellos días la Iglesia de Dios. Los convertidos fueron inmediatamente muchos, y asombraban al mundo con el buen olor de sus fervorosos ejemplos. María era el alma de aquella naciente sociedad. Al calor de sus brazos y al jugo de sus pechos, podemos decir, se amamantó aquella primera generación cristiana.

   Seamos, como la Madre de Dios, ayos y protectores solícitos de los que dan sus primeros pasos en la virtud. De Job se escribe que entre las infinitas obras de caridad en que se ejercitaba para con sus prójimos, era la principal hacerse ojo para el ciego y pie para el cojo. Así debe ser el alma celosa de la gloria de Dios y del espiritual provecho de sus hermanos. ¡Cuántos de éstos hubieran tal vez crecido y desarrollándo en la fe y en las prácticas piadosas, si buenamente se hubiesen encontrado al emprender su camino con un amigo que les hubiese dado la mano y librado de tropezar, o levantado de sus primeras caídas! ¡Bien hacen los que no pudiendo merecer en la Iglesia de Dios el dictado de apóstoles y doctores, se prestan humildemente a ejercer para con sus hermanos débiles lo que llama el Apóstol oficio de ayos o pedagogos! En todas partes se da campo abierto para esa acción, en el hogar doméstico, en los públicos concursos, en las escuelas y en los talleres, donde quiera que un alma pueda influir sobre otra con su buen obrar o con su buen hablar. María entre los primeros cristianos era el reflejo y el recuerdo constante de las enseñanzas de su Divino Jesús. El buen cristiano en medio del mundo puede serlo por medio de su acción y de su conversación perfectamente adecuadas a la norma evangélica.

¡Oh Reina de los Apóstoles y más apóstol Vos que todos ellos! Alcanzad de Dios a los devotos vuestros y a mí muy en particular ese espíritu de ferviente y generoso apostolado

 

 

 


domingo, 22 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (DÍAS 17-18-19-20-21y 22 de mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo. 

ACLARACIÓN: Tardamos en publicar, pues nuestra PC por los años y uso intensivo anda mal.


XVII.

María en la calle de Amargura. — Amor a la cruz.

   Y vinieron entre tanto los horribles días de la Pasión. El Hijo de María, pedida licencia a su Madre, se entregó como cordero en manos de sus feroces enemigos. Fué preso, abofeteado, escupido, azotado, coronado de espinas, y condenado a muerte de cruz. Supo María la fatal sentencia, y fué a abrazar a su Hijo en el camino del Calvario, y siguióle luego hasta la hora de su crucifixión.

   No debe bastarte, alma mía, el que Jesús haya padecido y muerto por ti. Debes hacerte tuya su cruz y hacerte encontradizo con ella y tomarla sobre tus hombros, y seguir así todos los pasos de tu Divino Redentor. María no se estuvo sosegada en su habitación cuando supo que llevaban a crucificar a su Hijo, ni se contentó con lamentarse en su soledad con estériles desconsuelos. Animosa y varonil buscó al Hijo de su alma entre aquel mar de sufrimientos en que andaba acongojado; no temió al pueblo seducido, ni a los fieros sayones, ni a la brutal soldadesca. Por el rastro de la Divina Sangre no paró hasta encontrarse cara a cara con su dulce Jesús, y asociarse hasta el fin a su dolorosa tragedia. Suyas quiso fuesen las injurias que recibía, suyas las maldiciones con que era apostrofado, suyos los golpes y heridas que recibía El en su cuerpo y que María sentía redoblados en su corazón. ¡Ojalá, alma cristiana, que así te asociases tú a los padecimientos de Cristo por medio de la perfecta mortificación! De dos maneras puedes verificarlo. Primeramente, sufriendo con paciencia y buena voluntad lo que te afligiere y desconsolare, ya venga directamente a ti de mano de Dios, como las enfermedades, rigores de la estación, muertes de amigos, etc., ya te venga pasando antes por las de los hombres, como persecuciones, difamación, menoscabo de intereses, y demás. En segundo lugar, buscando por ti misma la cruz por medio de las asperezas de la penitencia; privando a tu cuerpo de inútiles regalos; viviendo parcamente y sin fomentar la sensualidad; satisfaciendo con prudentes y proporcionados castigos lo que debes por tus desórdenes pasados y presentes a la justicia de Dios.

   Resuélvete después de esto a vivir en adelante, a imitación de tu Madre y Señora, vida paciente y mortificada y crucificada.

 

XVIII.

María en el Calvario. —Valor y constancia.

   Era este el espectáculo del Calvario. Cristo clavado en cruz. Los dos ladrones crucificados a par de El a derecha e izquierda. Los fariseos y escribas delante, insultando los últimos momentos del Divino Moribundo. María y las demás piadosas mujeres y San Juan firmes al pie del cadalso.

   Admira la constancia y firmeza más que humanas de esa animosa Mujer. Desde que buscó y encontró a Jesús en la calle de Amargura, fue siguiéndole paso tras paso, y no quiso ya separarse más de Él. Vio su desnudez, oyó el martillar sobre los clavos de sus pies y manos, le miró alzado en alto sobre el sangriento madero, una a una recogió sus últimas palabras y encomiendas, mantuvo rostro sereno ante el horror de los elementos perturbados al espirar el Divino Salvador. Esta es la imagen de lo que debe ser toda alma fiel en los azarosos momentos en que llega a su alma la amargura de la tribulación. Asida a la cruz de Cristo, sabiendo que allí está su seguridad y su apoyo, no ha de temer borrascas, ni retroceder por invectivas, ni cejar, sean cuales fueren las amarguras que haya de devorar su despedazado corazón. No se vive en amor sino a costa de graves dolores, que son la prueba de sus quilates. Almas tibias y desmayadas, que vaciláis a la menor contradicción, y huís despavoridas del lugar del sacrificio, cuando os lo exige la honra de lo que amáis, ¿es verdad que amáis? ¿o es vuestro amor, amor de aire y de solas palabras, sin otra solidez ni consistencia? No amó así María, nuestra Madre y Madre de Dios.

   Mírate en ese espejo, alma cristiana, y aprende en María la fuerza y firmeza incontestables del verdadero amor a prueba de todo sufrimiento. Bebe como Ella tu cáliz de pasión hasta el fin, hasta lo más amargo de sus heces, si quieres reinar un día sin llanto ni pena alguna en el gozo de tu Señor.

 

XIX.

María junto al sepulcro. —Única confianza en Dios.

lunes, 16 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 16 de Mayo)


 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XVI.

María en la vida pública de Jesús. —Para Dios toda la gloria.

 

   Cristo emprendió entonces su predicación, y se iban las gentes tras Él atraídas por su doctrina y asombrosos milagros. En una ocasión las turbas le aclamaron profeta, varón de Dios, y aun quisieron alzarle por rey. María se conservaba oculta en su soledad, y nada apetecía sobre sí de aquella gloria y fama que hubiera podido acarrearle el ser conocida como Madre de tal Hijo.

   Así debemos ser nosotros indiferentes a toda gloria nuestra, atentos a procurar solamente la de Dios. Si algo de lo que nace de nosotros merece aplauso, téngalo enhorabuena, pero no se nos vea a nosotros acudir ansiosos y sedientos a saborear su golosina. Den gloria a Dios nuestros trabajos y aprovechen a nuestros hermanos, pero mantengámonos nosotros personalmente oscurecidos, como si de nosotros no fuesen aquellas obras que están llamando la atención. Mejor fuera tal vez no haber tenido merecimiento alguno ante los hombres, si tales merecimientos no han de considerarlos como gratos a su persona el Soberano Juez. María con sólo presentarse en compañía de su Hijo en aquel brillante teatro de sus prodigios hubiera arrebatado tras sí la general atención, y millares de lenguas hubieran repetido con entusiasmo en su loor aquella exclamación de una sencilla mujer al Divino Maestro: “Feliz el seno que te llevó y los pechos que te alimentaron.” No obstante, ni una sola vez se la nombra como personaje que interviniese en aquellas admirables escenas. En el Calvario se la encuentra, sí, cuando no hay palmas y laureles que compartir con su Hijo, sino injurias y vilipendios.

   Espantarnos debe la consideración de cuan otra es la conducta nuestra la mayor parte de las veces. Háganos cautos y reservados, y celosos de la modestia y humildad, este ejemplo de la Madre de Dios.

 

 


domingo, 15 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 15 de Mayo)


 


IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XV.

 

María en el primer milagro de Jesús. — Importunidad de la oración.

 

   Llegábase entre tanto el tiempo señalado por Dios para que emprendiese su vida pública el Divino Maestro. Asistió Éste con su Madre y algunos discípulos a unas bodas, y en ellas llegó a faltar el vino. Conoció María el apurado trance de los desposados y dijo a Jesús: “No tienen vino,” y respondióle el Salvador: “¿Qué nos importa a Ti y a Mí, oh mujer? No ha llegado aún mi hora.” Mas ella, no desalentada por esa aparente negativa, dijo a los criados: “Haced lo que Él os dijere.” Y Cristo, vencido por esa importunidad, hizo el milagro de convertir en vino el agua de unas tinajas que le presentaron.

   Reparemos cómo Cristo escoge para hacer su primer milagro la ocasión de serle pedido por su dulcísima Madre, para acreditar cuánto la quería y honrarla con su intervención en este asunto. Más quiere a la vez que se lo pida, y no se contenta con que se lo indique, sino que espera a que le fuerce á ello, haciéndole presentar por los criados las tinajas de agua, para mostrar con eso que los favores de Dios no se alcanzan sino por medio de la oración y de la importuna y constante oración. Si María hubiese cedido a la primera respuesta qué le dio el Salvador, es seguro no se hubiera obrado el milagro. No se acobardó ni se dio por vencida; renovó la súplica en la forma más expresiva, cual fué la de mandar por su cuenta a los criados se pusiesen a disposición del Divino Maestro, y así recabó de Él lo que solicitaba. Queremos a veces ser auxiliados sin pedir con insistencia y empeño; y quizá muchas veces sin empezar a pedir siquiera. ¿A quién acusaremos, pues, si nos encontramos desamparados en las mayores necesidades?

   Propongamos hoy firmemente no dejar de las manos el arma poderosísima de la oración, pero tenaz, constante, incansable, importuna. Esta es la que rompe la peña y nos abre la fuente de las bendiciones del cielo.

 


sábado, 14 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Días 12, 13 y 14 de Mayo)

 




IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XII.

María en su huida a Egipto. —Total desprendimiento.

 

   Pocos días después del Nacimiento del Salvador, poderosos enemigos maquinan su muerte. Un Ángel del cielo avisa a José, y María con su Esposo y el Niño se ven obligados a huir a Egipto, país extranjero, idólatra y enemigo de su nación. María emprende sin vacilar este viaje, y abandona, confiada en la Providencia, su país natal.

   Tales sacrificios exige alguna vez el servicio de Dios a las almas cuya fidelidad desea Él tener bien probada. A Abrahán, al llamarle a ser padre de su pueblo, empezó por mandarle el Señor que dejase su tierra, padres y parientes. Y en el Evangelio se nos dice repetidas veces que es forzoso en casos dados dejar padre, madre, esposa y hermanos, y hasta la propia vida para seguir a Cristo. Lo cual no significa sino la sublime virtud del total desprendimiento, que es la fundamental de toda vida de perfección. ¿Cómo quieres de otro modo volar libre, alma mía, por los espacios iluminados y anchurosos del cielo, si tienes trabadas tus alas con lazos de la tierra, que son las desordenadas aficiones de que se trata aquí? El desprendimiento espiritual, en el grado mayor o menor que sea necesario para el cumplimiento de los designios de Dios sobre tu alma, debe ser constante trabajo de tu vida, si deseas traerla por los elevados senderos de la santidad. Sal de tu patria, sal de los tuyos, sal de ti misma, si quieres encontrar a Dios. Corazón que han de llenar pensamientos y afectos del cielo, ha de vaciarse antes de todo pensamiento y afición terrena que allí pueda estorbar.

   Despegadme, Dios mío, desterradme, desprendedme, descarnadme de cuanto no seáis Vos o no se encamine directa y exclusivamente a Vos.

 

XIII.

María en su vida de destierro. —Vida de peregrino en el mundo.

 

   Algunos años vivió la Sagrada Familia en Egipto, desconocida allí e ignorada, sufriendo todas las tristezas de la emigración y tal vez la pesadumbre de la miseria. Un día les llamó otra vez el Ángel del Señor y les dio orden de volver a su país, por haber muerto ya los que allí aborrecían al Niño.

   Egipto debe ser este mundo para ti, alma cristiana; y no como en tu propia patria, sino como en país extranjero has de morar en él. País extraño, país enemigo de tu Dios, país en que no puedes echar profundas raíces, país en que no se te concede vivir más que como ave de paso, tal es esta tierra de la peregrinación. Yerras lastimosamente si te juzgas para él criada. No, tu patria no es ésta; tu patria es el cielo, de donde procedes y a dónde has de volver. No tienes, pues, aquí habitación permanente; camino es, no posada: no fijes tu corazón donde sabes que no podrá hallar su definitivo asiento. Al cielo, al cielo han de mirar siempre tus ojos; al cielo han de dirigirse tus pasos; al cielo han de volar tus afectos; al cielo las aspiraciones todas de tu corazón. Vida del cielo has de vivir aun estando acá en la tierra, como en la patria y no en el país de su destierro tiene siempre sus ansias el desterrado infeliz. Seas avecilla ligera, ganosa siempre de espaciarte en las alturas, no grosero reptil pegado siempre el rostro a la cenagosa tierra. No ha criado Dios la tierra para que la ames y sirvas, sino para que la huelles con tus pies.

    Aprende, alma mía, de la Virgen desterrada estos anhelos de la patria inmortal. Vive en este mundo como si en él no vivieses; posee como si nada poseyeses en él; trabaja como si únicamente para el otro trabajases. ¡Acá no has venido a vivir: acá no has venido más que a morir!

 

XIV.

María en Nazareth. —Amor a la vida oscura.

 

   De regreso de Egipto moró la Virgen Madre con su Esposo y el Niño Jesús en Nazareth. Nada dicen los Evangelios de este período de la vida de María Santísima, sí sólo que el Niño crecía y estaba obediente a Ella y a San José. No se vuelve a hablar de María hasta la época del primer milagro de Jesús, cuando Éste tenía ya la edad de treinta años.

   No sin misterio ha dejado el Espíritu Santo como en la sombra este largo plazo de la vida de Nuestra Señora. Fué sin duda para enseñarnos cuan preciosa es a los divinos ojos la oscuridad de la vida común e ignorada, cuando manifiestas razones de divina vocación no nos llaman a los deberes de la vida pública. No se gana menos para el cielo en el silencio y penumbra de las virtudes solitarias y caseras, que en el ruido y pompa de los actos heroicos y extraordinarios. Antes bien, la santidad ama generalmente esconderse como la violeta, y derramar solamente para gloria de Dios y para el buen ejemplo sus perfumes. Lo cual no contradice al otro deber que tenemos de dar público testimonio de nuestra fe cuando llegue el caso de eso: enseña únicamente que hemos de huir el aplauso y nunca obrar por él; no exhibirnos nosotros mismos en la escena del mundo, sino esperar a que nos saque a ella Dios, si tal fuere su voluntad. Y en caso de no exigirlo de nosotros motivos de orden sobrenatural, apetecer siempre el humilde retiro, la condición llana y común, los caminos oscuros y poco frecuentados. El demonio hace presa muy particularmente en las almas que desean sobresalir vanamente entre la multitud y hacerse visibles. El más seguro riesgo que en eso puede darse es por lo menos el de que salgan muertas de todo mérito nuestras obras, y sólo llenas de amor propio y de vanidad personal.

   Busca ser desconocido, ha dicho el libro profundo de la Imitación de Cristo, y esto me enseña el ejemplo de María en su vida oculta e ignorada de Nazareth.

 

miércoles, 11 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 11 de Mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XI.

María en su Purificación. —Celo del buen ejemplo.

 

   La Virgen Madre, más pura que el sol, sale de su casita y va al templo cuarenta días después de su alumbramiento para ofrecer su Hijo allí y purificarse como las demás mujeres. Exenta de esta ley por el carácter divino de su maternidad castísima, quiere no obstante sujetarse a ella, para dar en todo, ejemplo de perfecta observancia legal.

   Nada hay tan eficaz como el buen ejemplo, y es esta un arma de celo cristiano que toda alma fiel puede y debe emplear para gloria de Dios y provecho de sus hermanos. No se te pedirá tal vez cuenta, alma cristiana, de si has escrito sabios libros, o pronunciado elocuentes discursos, o acaudillado grandiosas empresas. Todo esto puede ser quizá muy ajeno a tu especial vocación. Más se te pedirá estrechísima sobre si has dado o no a los tuyos y al mundo la luz del buen ejemplo que con tus palabras y acciones les debías dar. Seas hombre, seas mujer, seas rico, seas pobre, seas rudo, seas sabio, tu voz y tu obra tienen alguna influencia, poca o mucha, alrededor de ti, y con esta influencia puedes ayudar a la causa de Dios y del bien, o a la causa del demonio su enemigo. Apóstol de Dios eres, si en su ayuda trabajas; satélite del diablo, si te empleas en obras que él inspira. Tu familia, tu círculo de amistades o negocios, la plaza y calle en que vives, el sitio de diversión o pasatiempo en que concurres, esa es la arena de tu apostolado, ese el terreno en que siembras sin cesar o para el bien o para el mal.

   ¿Qué uso has hecho hasta hoy, oh cristiano, de esa arma poderosísima del buen ejemplo?

   Gran cuidado debe darte para el día del juicio esta reflexión, y te pido la consideres y revuelvas en tu interior siquiera unos breves minutos cada noche. Dite a ti mismo: en este día que acaba de transcurrir ¿he favorecido con mis obras y palabras la causa de Dios o la causa de su enemigo?

 

 


martes, 10 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 10 de Mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

X.

 

María en el nacimiento de Jesús. — Espíritu de pobreza.

 

   Llegan a Belén los fatigados Esposos y buscan hospedaje entre aquellos vecinos. Ninguno abre sus puertas a los pobres forasteros, y ya al caer de la tarde salen de la ciudad ingrata y recógense en una cueva junto a sus viejas murallas. Allí, entre dos bestias, nace en mitad de la fría noche y bajo destechado establo el Unigénito de Dios. Unos pobres pastores, llamados por un Ángel, acuden a adorarle. Coros celestiales cantan su gloria sobre el ruinoso portal.

   No te alarme, alma mía, la pobreza, ni te desconsuele el desamparo, ni te aflija el menosprecio de tus propios amigos y parentela. En estas condiciones quiso Dios se hallase su amantísima Madre en el momento más solemne de su vida, y en ellas quiso El nacer. Esta fué su corte y su palacio y su triunfal entrada en el mundo que venía a hollar con sus pies. Si te favoreció Dios con riquezas, no permitas se fije tu corazón en ellas, no les vendas tu pobre alma a costa tal vez del amor a tu Dios. Sé pobre, alma cristiana, aun entre el fausto y la opulencia, viviendo mortificada en medio de ellos, sin querer apurar la copa de sus dulzuras; gozándote antes en que por tu generosidad las saboreen los pobres, en quienes debes ver vivas imágenes de tu buen Jesús. Más si eres realmente pobre, ama, alma mía, esta real pobreza como el título más honroso de semejanza que te da derecho a llamarte hermano y familiar del pobrecito Niño de Belén. Y si eres como El fino amador de la santa pobreza, sobre tu ruin techo cantarán los Ángeles del cielo cantares de paz, y te anticiparán los dulces y suaves regocijos del paraíso.

   ¡Niño pobrecito! ¡Bendito José! ¡Santa Virgen María! ¡Familia de pobres, que el mundo despreció y redujo a la vileza de un establo y a la compañía de unos brutos animales! ¡Os ama mi corazón y os quiere seguir, enamorado de vuestra pobreza, más gloriosa que el esplendor de los reyes!

 

 


lunes, 9 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 9 de Mayo)

 



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IX.

María en su viaje a Belén. —Resignación y sacrificio.

 

   Un edicto del emperador gentil llama a todos los hebreos al pueblo o ciudad de su origen, y para obedecerle emprenden María y José en tan críticos días el viaje a Belén. El camino es largo, cruda la estación, el estado de la Virgen delicadísimo, los recursos escasos. Y no obstante, va María alegre y serena, porque sabe que cumple con eso un designio de Dios.

   Sea cualquiera la prueba a que te someta la Divina Majestad, y sea cual fuere el medio humano por el que te la envíe, acéptala sin murmurar, con ánimo pronto y resuelto, con espíritu dispuesto a todo, hasta  los más crudos sacrificios. Donde veas clara la voluntad de tu Señor, acátala sin vacilación; ya te la comunique por medio de amigos o de enemigos; ya con el carácter de arbitrariedad o persecución, ya con el de justa y racional medida. ¿Quién tiene más derecho a disponer de ti y de tus cosas que el Dueño y Soberano de ti y de todas ellas? ¿Y será lícito, y sobre todo, será respetuoso en un siervo fiel pedirle cuenta a su legítimo Señor de cuáles sean los motivos porque me mande de esta o de la otra manera o porque me dé a conocer su voluntad por este o por el otro conducto?

   ¿Qué importancia deben tener a mis ojos los hombres buenos o malos que me vejen o mortifiquen, si en definitiva no he de ver en ellos más que instrumentos (por expreso decreto o por simple permisión) de la Divina Providencia?

   Esto iría pensando la celestial Doncella durante su penoso viaje a Belén, para obedecer a un capricho tiránico del gobernante: y eso debo pensar y reflexionar cada día durante el viaje de mi vida para mantener tranquilo mi corazón y razonado a la voluntad de mi Dios y Señor.

 

 


domingo, 8 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 8 de Mayo)


 

IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

VIII.

María en su Expectación. —Presencia continua de Dios.

 

   Entre las divinas promesas que le habían sido anunciadas por el Ángel y ratificadas por Isabel, aguardaba con amoroso anhelo la dulcísima Virgen el plazo de su cumplimiento y la hora felicísima de ver en sus brazos al recién nacido Jesús. Más entre tanto adorábale día y noche oculto y encerrado en su virginal seno como en un sagrario, y no se apartaba un instante de su espiritual trato y conversación.

   Iguales afectos de ternura para con tu Dios debes sentir, alma cristiana, esforzándote en fomentarlos por medio del ejercicio de su divina presencia. En todas partes te asiste y vela por ti y sobre tus más recónditos pensamientos su infinita grandeza; más de un modo particular debes sentirlo a todas horas en tu propio corazón. Y hasta que en inmortal abrazo puedas gozar de su perfecta posesión en el cielo, consuélete y aliéntete y hágate cauta y recelosa, oh alma mía, la idea de que está siempre tu Dios cerca de ti y junto a ti y dentro de ti. Severo fiscal de tus más íntimas operaciones, cuyo ojo escrutador debe tenerte siempre en vigilancia para no consentir en alguna que sea contra su santa ley. Testigo perenne de tus combates, manténgate fuerte y constante la idea de que los ve tu Dios que ha de coronarlos. En las horas de desolación y tristeza, endúlcelas la seguridad de que no te abandona su amorosa compañía.

   Recógete en ti misma, oh alma, para pesar esas graves consideraciones, y a tenor de ellas alzar en el fondo de tu alma altar de continuo culto a tu buen Dios siempre allí presente.

 

 


sábado, 7 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 7 de Mayo)

 







IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

VII

María en la Visitación. — Caridad con el prójimo.

 

   Elevada María a la dignidad de Madre de Dios que sentía ya en sus entrañas, hizo largo viaje para visitar a su prima Santa Isabel que sabía hallarse en análogo estado, próxima a serlo del gran Bautista. Entró, saludóla, pasó con ella tres meses, intervino en el nacimiento del glorioso Precursor, e hizo con Isabel los oficios de buena y solícita servidora.

   ¡Ella, la Madre de Dios!

   La vida espiritual y el trato con Dios y la perfección más elevada en su divino servicio, no han de alejarte, alma cristiana, de los servicios al prójimo, conforme se los puedas prestar según tu estado o condición. Las obras de caridad corporal y espiritual deben ser el fruto exterior de tu amor a Dios, ya que su divina ley se encierra en dos mandamientos, quererle a Él más que a todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo por amor de Él. Serás diligente, pues, en visitar enfermos, consolar afligidos, socorrer necesitados, corregir a los que yerren, rogar por vivos y difuntos, y dar a todos luz de honrado y cristiano ejemplo. A cada uno pedirá Dios cuenta de algún prójimo suyo, y nadie está tan aislado en este mundo que pueda individualmente labrarse, con abstracción de toda otra alma, la santificación y salvación de la propia. Hermanos somos todos de una misma familia, anillos de una misma cadena, piezas o resortes de un mecanismo. No cuentes, pues, agradar a Dios si en algo no le sirves en la persona de tu hermano.

   Medita bien estas verdades, y luego aliéntate a practicarlas con el ejemplo de María hacendosa, humilde, servidora en la casa de Isabel.