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martes, 20 de febrero de 2018

TENTACIONES – Por Cornelio Á Lápide. (Parte 3)



David y Goliat.


TENTACIONES – Por Cornelio Á Lápide. (Parte 3)


Pueden vencerse las tentaciones con el auxilio de Dios.

   Si Dios está por nosotros, ¿quién con ventaja luchará contra nosotros? dice el gran Apóstol: (Rom. VIII. 31). Todo lo puedo en el que me mortifica: (Philipp,  IV. 13).

   Dios nos asiste en lo fuerte del combate. El que da la voluntad, da el poder para ser cooperadores de sus obras; y podemos decir con el Salmista: Dios es mi luz y mi salvador; ¿a quién he de temer? Dios es el protector de mi vida; ¿quién me hará temblar? (XXVI. 1).

   Deseo, dice el gran Apóstol a los corintios, que no os sucedan más que tentaciones humanas y ordinarias. Dios es fiel, y no sufrirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que hará también que salgáis de la tentación para que podáis permanecer firmes: (I, X. 13).

   Todas las naciones, dice el Real Profeta, se han armado contra mí; y en nombre del Señor venceré: Se han arrojado sobre mí como un enjambre de abejas: y en nombre del Señor venceré: Mis enemigos me han empujado para precipitar mi caída; pero el Señor me ha sostenido: El Señor es mi fuerza y mi gloria, y ha venido a ser mi salvador: Gritos de alegría y de victoria resuenan en la tienda de los justos: La diestra del Señor ha desplegado su fuerza la diestra del Señor me ha llevado, la diestra del Señor ha señalado su poder: (Psal. CXVII. 10)

   Marchareis, dice en otra parte el mismo profeta, sobre el áspid y el basilisco, y humillareis a vuestros pies al león y al dragón: (XC. 13).

   No tenemos un pontífice que no pueda participar de nuestras enfermedades, dice el gran Apóstol, sino un pontífice que ha sido tentado y experimentado en todo para ser semejante a nosotros, si se exceptúa que está libre del pecado: (Hebr. IV. 15).

   El Señor, dice el apóstol San Pedro, sabe librar a los justos de  tentaciones: (II. II. 9). Son Noé, Lot, Abraham, Jacob, José. Moisés, David, Susana, Daniel, Esther y Mardoqueo, Judith, Jael, Tobías, Judas Macabeo, Pedro, etc...

viernes, 16 de febrero de 2018

TENTACIONES – Por Cornelio Á Lápide. (Parte 2)


LA TENTACIÓN DE SAN HILARIÓN


La tentación es una prueba que distingue al bueno del malo.

   La Escritura compara la tentación a un tamiz. (Luc. XXII. 31). El tamiz separa el trigo del mal grano y de la paja; el buen grano se queda, el grano malo cae y desaparece; asi los verdaderos fieles, los justos resisten a las tentaciones, mientras que los cobardes, los pecadores y los impíos sucumben y caen en el infierno...

Hay varias clases de tentaciones: son frecuentes y muchas veces terribles.

   Las tentaciones se suceden como las olas a las olas, los vientos a los vientos, el eslabón de una cadena a otro eslabón; y muchas veces se experimentan varias tentaciones á la vez...

   La tentación comprende también las aflicciones, las tribulaciones y las pruebas...

   La prosperidad es también una tentación peligrosa; la elevación, el honor y la alabanza son tentaciones terribles... (Nuestra nota: cuidado querido hermano con estas tentaciones, tan comunes en estas épocas, tentaciones de las cuales ya ni se hablan ni se predican contra ellas)

   Hay tentaciones del demonio, del mundo y de la carne...
   Se llama propiamente tentación todo lo que solicita al hombro al pecado...

   Hay tentaciones que no hacen cometer más que un solo pecado; otras hacen
Cometer muchos a la vez, como la tentación de Adán y de Eva, que contenía en sí el orgullo, el descontento, la curiosidad, la fe en las palabras de la serpiente, la desobediencia y la gula.

   Siempre que hemos vencido a semejantes enemigos, dice San Gregorio, hemos de estar necesariamente dispuestos a vencer a otros. (In Job.)

   Dice el Apocalipsis que el dragón, es decir, Satanás, se fué, lleno de rabia, dispuesto a hacer una guerra cruel e incesante. (XII. 17).

   Cobardía, mentira, habilidad, promesas, furor, crueldad y malicia, todo lo emplea el maligno espíritu...

   Cuando solo, o con todas sus legiones, no puede triunfar, Satanás llama en su auxilio a los demonios encarnados, es decir, a los escandalosos y corruptores... Llama en su auxilio a las tres concupiscencias de que habla San Juan. (1San Juan. II. 16).

Necesidad de las tentaciones.

   Nuestra vida en este destierro no puede pasar sin tentaciones, dice San Agustín porque nuestro adelanto espiritual se verifica por la tentación; no podemos conocernos sino por la tentación; no podemos ser coronados sin haber vencido; no podemos vencer sin combate, y no podemos combatir sin enemigos ni tentaciones.

   No hay victoria sin combate, dice San Cipriano. (Lib. de Mortalitate).

   No hay grandes obras de virtud sin las pruebas de las tentaciones, dice San León; la fe se confirma con las agitaciones, no hay combate sin enemigo, y no hay victoria sin llegar a las manos. Si queremos triunfar, es preciso combatir.

   Soldados de Jesucristo, sois  demasiado delicados, dice San Crisóstomo, si creéis vencer sin lucha y triunfar sin batiros. (Serm de Mart.)

   El humo precede a la llama, dice San Crisóstomo; y el combate procede a la victoria antes  del triunfo de Jesucristo en el último día, habrá la tentación del Anticristo. (Serm de Mart.)

   Porque erais agradable al Señor, dijo el ángel a Tobías, ha sido preciso que fuéseis experimentado por la tentación. (Tob. XII. 13).

   El reino de los Cielos sufre violencia, dice Jesucristo, y sólo por violencia puede arrebatarse. (Mateo. XI. 12).

   Por muchas tentaciones hemos de entrar en el reino de Dios, dice el gran Apóstol. (Act. XIV. 21).

El verdadero valor y la verdadera fuerza, consisten en vencer las tentaciones.

   ¿Quién es poderoso y valiente? El qne combate las tentaciones y las vence...

   El bienaventurado Pablo. Dice San Crisóstomo, veía cada día que montañas de tentaciones se desplomaban sobre él, y se alegraba, se conducía como si se hubiese hallado en medio del Paraíso.

   El mejor y el más grande de los reyes es el que puede mandar a sus pasiones, dice Sócrates. Heroísmo en vencer las tentaciones... Hay vergüenza y cobardía en dejarse vencer...


“Tesoros de Cornelio Á Lápide”





jueves, 15 de febrero de 2018

TENTACIONES – Por Cornelio Á Lápide. (Parte 1)



¿Por qué a permitió Jesucristo que el demonio le tentase?


   Jesús, dice el evangelista San Mateo, fué conducido por el Espíritu al desierto, para que el demonio le tentase. (San Mateo. IV. 1).

   Quiso Jesucristo ser tentado: 1) Para enseñarnos a resistir a las tentaciones, y convencernos de qne hemos de ser experimentados para salvarnos. 2) Para enseñarnos que la tentación no es un pecado. 3) Para probamos  que con la gracia se pueden vencer todas la tentaciones. 4) Para manifestarnos que es nuestro hermano. 5) Para patentizarnos que ha cargado con nuestras miserias. 6)  Para decirnos que hemos de preparamos a todas las tentaciones y esperarlas. 7) Quiso ser tentado para vencer al demonio. Jesucristo ha sido tentado, dice San Agustín, para que el cristiano no fuese vencido por el tentador, y vencedor Jesucristo, fuésemos nosotros también vencedores (In Psal. XC).

Los santos no están exentos de tentaciones; Quienes están más tentados que los otros.

   Se ha dado a mi carne un aguijón, el ángel de Satanás, que me abofetea, dice el gran Apóstol: (II. Cor. X II. 1). Y exclamaba: ¡Qué desgraciado soy! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Rom. VII. 24). Veo en mis miembros otra ley que combate la ley de mi espíritu, y me cautiva bajo la ley del pecado, que está en mis miembros. (Rom. VII. 23).

   Los justos son tentados como los demás hombres, dice la Sabiduría. (XVIII. 20). No son los buques vacíos los que temen a los piratas, dice San Crisóstomo, sino los que están cargados de oro de plata y de  piedras preciosas: de la misma manera el demonio no atormenta fácilmente al  pecador, sino más bien al justo, en quien se hallan grandes riquezas en virtudes y en méritos.