Siempre
ha habido persecuciones. ¿Por qué?
Tened
cuidado, dijo Jesucristo a sus apóstoles, porque os harán parecer ante sus tribunales, y os pegarán en las
sinagogas, y os presentaréis ante sus magistrados
y sus reyes, por causa mía, para dar testimonio. Y seréis odiados por todos con
motivo de mi nombre.
Acordaos
de la palabra que os dije: No es el criado más grande que su dueño. Si me han
perseguido, os perseguirán también; pero lo harán todo por causa de mi nombre,
porque no conocen al que me ha enviado. En verdad, en verdad os lo digo:
Llorareis y gemiréis, y el mundo se alegrará. Viviréis en la tristeza; pero
vuestra tristeza se convertirá en alegría. Si el mundo os aborrece, sabed que
me aborrece a mí el primero. Si hubieseis sido del mundo, el mundo amaría lo
que es suyo; pero, como no sois del mundo; y os he elegido de en medio del
mundo, por esto os aborrece el mundo. (Joan. XV. 18-21. XVI. 20.)
Somos
considerados como necios a causa de Cristo, dice el gran apóstol; somos
despreciados. Hasta ahora sufrimos hambre y sed; estamos desnudos, somos abofeteados,
y andamos errantes; somos maldecidos, perseguidos, injuriados; somos hasta aquí
como los desechos del mundo y las basuras de todos. (I. Cor. IV. 10-13.)
Somos hijos de la promesa según Isaac, añade
el apóstol; pero, asi como el que había nacido según la carne perseguía al hombre
nacido según el espíritu, asi sucede también ahora. (Gal. IV.28-29.)
Todos los que quieren vivir santamente en
Jesucristo sufrirán persecución, (II Tim. III. 12). Serán perseguidos por
envidia y malicia. Serán perseguidos por el demonio..., por el mundo corrompido...
Se les llenará de injurias, de burlas, de afrentas, de desprecios, siempre por
envidia, ceguedad, injusticia y crueldad. Serán perseguidos en odio de la
verdad, de los buenos ejemplos, del Evangelio, de la religión, del orden, de la
sana doctrina, de la moral, del Cielo y del culto divino... Serán perseguidos
por sí mismos, por la concupiscencia, por el hombre viejo, que enfrenan, que
encadenan, a pesar suyo, y que someten al espíritu...
No es
cosa nueva que las almas piadosas sean perseguidas; esta se verifica desde el
principio del mundo. Así Caín persiguió al piadoso Abel, su hermano, y le mató.
Los hijos de los hombres persiguieron a los hijos de Dios. Abrahán fué perseguido
por los cananeos, Loth por los sodomitas, Isaac por Ismael, Job por Esaú, José por
sus hermanos, Moisés por el Faraón, los hebreos primero por los egipcios, y más
tarde por los filisteos y otras naciones; Saúl persiguió a David; Absalón
persiguió a David, su padre: Manases persiguió a Isaías, los judíos
persiguieron a Jeremías, a Amós, a Ezequiel y a los demás profetas; Nabucodonosor
persigue a Daniel y a los demás niños hebreos; Herodes persigue a los Santos
Inocentes y hace decapitar a San Juan Bautista; Jesucristo es perseguido hasta
la muerte... Los apóstoles son perseguidos de mil maneras y se les sentencia a
muerte, por Jesucristo... ¿Cuántos millares de mártires?... Todos los santos
han sido más o menos perseguidos... La Iglesia ha sido siempre perseguida en
una región u en otra, y esto en todos los tiempos...
El
Señor, dice San Gregorio, no envía a sus elegidos para las alegrías del mundo,
sino para los sufrimientos y las persecuciones, como él mismo ha sido enviado.
El Hijo es infinitamente amado del Padre, y sin embargo, su Padre le envía para
sufrir persecuciones. De la misma manera el Hijo de Dios ama a sus discípulos;
y sin embargo los envía al mundo para ser perseguidos. «Como mi Padre me ha
enviado, as! también os envió;» es decir, cuando os envió entre los escándalos
de los perseguidores, os amo con aquella caridad perfecta con que me ama mi
Padre cuando me envía a sufrir la pasión y la muerte en la cruz.
Siempre
ha habido persecuciones; porque:
1°) Siempre ha habido malvados en el mundo,
hombres depravados y perversos anticristos para perseguir a los buenos...
2°) Los perseguidores detestan a Jesucristo
y su nombre; y esta es la razón porque persiguen...
3°) El servidor debe seguir la muerte de su dueño...
4°) Hay malos que persiguen por
ignorancia...
5°) Otros por odio a Dios y a la virtud...
6°) Los buenos son, por otra parte, hijos de
la promesa...
7°) Las persecuciones experimentan,
purifican y santifican...
8°) Las persecuciones dan a conocer a los
buenos y a los malos, separan los unos de los otros, como se separa la paja del
trigo, y como el fuego separa el oro de la tierra...
9°) Las persecuciones reaniman la fe...
10°) Hacen héroes. Las tempestades purifican
el mar, y arrojan de su seno las inmundicias extrañas que mancharían sus aguas.
Lo mismo sucede en la religión; las persecuciones arrojan de su seno a los
miembros hipócritas, gangrenados y podridos, que la manchan en tiempo de calma;
y las mismas persecuciones hacen entrar a los hijos fieles en el reino de los
Cielos...
¿Cómo
son los malos, pregunta San Agustín; útiles a los buenos? Lo son, no con
miramientos, sino con persecuciones. Las persecuciones son para los mártires y para
la Iglesia lo que la lima y martillo para el hierro, lo que la vara para el
trigo, lo que el horno para el pan, lo que el fuego para el oro. (Lib. Civit.)
Los sufrimientos de los mártires ilustran a
la Iglesia; son su más hermosa victoria...
Preparemos emboscadas al justo, dicen los malvados,
porque nos es inútil, y es contrario a nuestras obras; porque nos echa en cara
nuestras faltas contra la ley, y vuelve contra nosotros las obras de nuestras
doctrinas. Así es como la Sagrada Escritura expresa el lenguaje de los
perseguidores impíos.
El
justo se vanagloria de tener la ciencia de Dios, y hasta odiosa nos es su
vista; porque sus actos son diferentes de los actos de los otros, y su proceder
no es el nuestro. Nos mira como mentirosos, y se abstiene de seguir por nuestro
camino; como si asi se manchare. Interroguémosle por medio del ultraje y del
suplicio, y condenémosle a la muerte más infame. (Sap. II. 12-20).
“TESOROS
de CORNELIO A LÁPIDE”
Tomo
IV. Año 1882.









