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viernes, 19 de septiembre de 2025

ORÍGENES DE LA MASONERÍA – Por el Padre Denis Fahey. C. S. Sp (1883–1954)


 

   La masonería moderna organizada se remonta a la formación de la Gran Logia de Inglaterra en 1717, aunque sus ideales y creencias se remontan a la Antigüedad.  Los principios filosóficos de la masonería se derivan de cuatro fuentes:

 

   1) La Cábala judía.

   2) Ritos secretos paganos: egipcios, griegos, sirios.

  3) Parodias de ceremonias católicas como la ceremonia de la Comunión del siglo XVIII Grado de Rosa-Cruz.

   4) Diversas herejías: gnosticismo, maniqueísmo, albigense.

 

   La influencia más importante en la masonería ha sido la Cábala judía. El padre Fahey cita a la escritora inglesa Nesta Webster en su exhaustivo estudio sobre las sociedades secretas y la importancia de la Cábala judía en el desarrollo de la masonería:

 

    La fuente de inspiración innegable es la Cábala judía... Lo cierto es que cuando se redactaron el ritual y las constituciones de la Masonería en 1717, si bien se conservaron ciertos fragmentos de las antiguas doctrinas egipcias y pitagóricas, la versión judaica de la tradición secreta fue la elegida por los fundadores de la Gran Logia para construir su sistema. (Citado de Sociedades Secretas y Movimientos Subversivos)

 

   Webster continúa:

 

   La Cábala es el conjunto de doctrinas o tradiciones esotéricas o secretas, teóricas y prácticas, del judaísmo. La Cábala teórica o especulativa se ocupa de Dios y sus relaciones con el mundo, el hombre, los ángeles, etc., y está dominada por la teoría panteísta de la emanación. [Ibíd.]

 

   El padre Fahey cita al autor A. Preuss en su obra American Freemasonry, quien señala que la Cábala recibió la mayor parte de su influencia y contenido del paganismo:

 

   Es de la Cábala, que ha bebido profundamente de los antiguos misterios paganos, como también de estos mismos misterios, que debemos pedir una explicación de lo que es la Masonería y de los símbolos masónicos. Y: Debemos... estudiar el paganismo para comprender la Masonería. Los masones eruditos siempre han recurrido a fuentes paganas y siempre han podido encontrar en ellas la verdadera interpretación.

 

   Desde sus raíces pagano-cabalísticas, imbuidas de los ideales de la Ilustración, la masonería llegaría a dominar no solo el discurso político de gran parte del mundo occidental, sino que sus principios daría frutos particulares en la formación y el desarrollo de Estados Unidos. Y con el éxito del “experimento de libertad” estadounidense, la masonería inspiraría la Revolución Francesa y otras convulsiones sociales de los siglos XIX y XX que conducirían a la disolución de la cristiandad occidental.

 

El padre Fahey se basa en la excelente descripción que hace Preuss de la filosofía masónica:

 

   Entramos en la Logia y encontramos el símbolo G, tan distintivo de la Masonería como la cruz lo es del Catolicismo. Significaba DIOS, el fálico de la Logia, y Geometría, la teología de la Masonería. Nos dijeron que la Deidad en la Masonería era el Constructor, el arquitecto del universo, el superintendente bajo el cual nosotros también éramos constructores; y habiendo sido previamente informados de que la idea de constructor había sido tomada de los misterios paganos, en los que se adoraba a la Deidad en las facultades procreativas del hombre, nos resultó evidente que la Deidad de la Logia no podía ser otra que el hombre.

 

   La humanidad, por tanto, es divina y no una criatura con el deber de reconocer, obedecer y honrar a su Creador. Preuss añade:

 

   ...fuimos a la Masonería para una instrucción más completa. Nos instruyó en el estudio de la Geometría, y la Geometría nos instruyó en el estudio de la Naturaleza... Descubrimos que la Naturaleza podría llamarse Dios. Que el Universo era una emanación de Dios. Que las criaturas eran las ideas reales y existentes de Dios. Descubrimos que los antiguos sabios llamaban a Dios el Alma del Universo... Los cabalistas, nuestros teólogos de confianza, nos enseñaron que Dios y la Naturaleza eran uno, y por lo tanto, que Dios y la humanidad eran uno.

 

   Para llevar la Cábala y el paganismo a los estándares de la Ilustración del siglo XVIII, la masonería añadió el “dios” de la Razón a sus fundamentos filosóficos:

 

   Se nos presentó a Dios identificado con la Razón; de modo que Dios era Razón, y la Razón, Dios. Hasta que finalmente, en la lección culminante de la Masonería, el último o Secreto Real, se enseña claramente la Divinidad del Hombre en la fórmula geométrica del triángulo rectángulo: que Osiris e Isis producen a Horus; que los poderes generativos y prolíficos de la Naturaleza producen el Universo; que la unión de la Deidad y la Humanidad da origen al Hombre Divino, la antigua teoría pagana que considera a todos los dioses bisexuales. [Ibíd.]

 

   El Dios Deísta nace reemplazando a la Santísima Trinidad por el «Padre Desconocido de la Masonería», que en definitiva es la humanidad misma. Así como Satanás engañó astutamente a Eva prometiéndole a ella y a su ingenuo esposo que llegarían a ser omniscientes, la Masonería ofrece a la humanidad un futuro similar:

 

   Aquí tenemos la religión natural, aquí la gran revelación de la Naturaleza, aquí el Nuevo Testamento de la Masonería, en el cual, no el Yahvé cristiano, en Jesucristo, sino el Padre Desconocido de la Masonería, el Jehová cabalístico, en humanidad, «se ha encarnado y ha habitado entre nosotros». Dios encarnado —el Hombre Divino— no en Jesucristo, sino en plena humanidad, esta es la Deidad revelada por la Masonería. [Ibíd.]

 

«SOCIEDADES SECRETAS Y LA REALEZA DE CRISTO»

 

domingo, 31 de julio de 2022

Secularización de los últimos momentos de la vida, o sea la muerte sin sacerdote (Segunda parte, final) – Por D. P. Benoit.


 


Nota de Nicky Pío: Para estas dos publicaciones se tomó sólo un fragmento (sin sacarlo de contexto) de una obra en dos tomos. Todo lo anticristiano de cuanto se dice en estas dos transcripciones, siguiendo al autor, se le atribuye a la masonería. Esto nos hace pensar que si así ya estaban las cosas en siglo XIX, imaginen lo que es el siglo XXI. Todo lo que la secta satánica  anhelaba en aquella época,  hoy se cumplido mucho más alla de sus expectativas. Existen muchos ejemplos de masones que a la hora de la muerte pidieron un sacerdote católico y la masonería se tomó el trabajo que no llegará hasta el moribundo. Incluso hay casos históricos. Cierto es que la secta no ha podido impedir siempre que el sacerdote católico llegue a dar los últimos auxilios a los enfermos de la secta, pero ¡NO!, porque la masonería lo haya deseado, ¡NO! Ellos odian a los sacerdotes, porque estos actúan en nombre Cristo, y el los demonios odian a Cristo, como odian a sus ministros. Pero si algunos masones tuvieron la suerte de tener en los últimos momentos un sacerdote católico, fue por la providencia, la infinita misericordia, y voluntad del Dios de los católicos. Por eso, masones, piensen bien donde están entrando, o donde ya entraron, pues cuando llega la hora de morir y dar cuentas a Cristo, no hay poder ni dinero, ni nada sobre este mundo, que les libre del terrible juicio que le espera, juicio que hacía temblar de miedo, incluso a los más grandes Santos. Abandonen la secta satánica mientras hay todavía oportunidad, esperanza, Dios perdona cualquier pecado siempre que haya verdadera contrición del corazón. En ustedes está elegir, una eternidad de gozo infinito en el cielo, o el horror infinito, inimaginable para el hombre, en el infierno, que también es eterno. María Santísima les conceda la gracia, del arrepentimiento, y la perseverancia final, en el seno de la Una, Santa, Católica, Apostólica Iglesia que Cristo fundó, para salvación de los hombres.

   Seguimos con la segunda y última parte de esta publicación.

 

Los entierros civiles.

   Si, lo confesamos, dice el racionalismo, la lglesia ha hecho de las honras fúnebres un instrumento de reinado para “la superstición” pues bien, nosotros queremos hacer de ellas un medio de conquista en manos de la “razón” Haremos a nuestros hermanos magníficos entierros. Habrá gran concurrencia; celebraremos con discursos la conducta “ilustrada” del difunto; le tributaremos grandes honores. Pero ¡Nada de sacerdotes! ¡Nada de ceremonias sagradas!

   En efecto, contrista muchos años ha a los países católicos el espectáculo de lo que se llama (según los masones) “entierros civiles”.

   Los entierros civiles son exequias transformadas en demostraciones de impiedad: el difunto parece que hasta en brazos de la muerte protesta que persevera en el racionalismo, rechaza al sacerdote, desprecia las oraciones de la Iglesia. Sus parientes y amigos se acercan a él para aplaudir su apostasía y tomar parte en la misma. ¡Qué profanación! La impiedad naturalmente flaquea a los golpes de la muerte; aquí se confirma y obstina.

Secularización de los cementerios. Secularización completa de las honras fúnebres.

   No lodo se limita a esto. Los católicos tienen cementerios consagrados por la Religión: Secularicemos “los cementerios”. Pueden ser sepultados con las ceremonias y oraciones de la Iglesia: Restrinjamos, y luego hagamos desaparecer este derecho. (Nota de Nicky Pío: vean cómo la masonería siguió un plan, una estrategia sin tiempo, en el cual procedieron por pasos, ya es conocido en la actualidad, como (casi) eliminaron todo lo sagrado respecto de la muerte, no digo ya del satánico masón, sino del mismo cristiano, pues todo fué secularizado, y para lograr esto buena mano le dio el clero apóstata infiltrado en la Iglesia Católica, y mezclado entre el clero sano y santo, sin dejar de lado la influencia de la política que ellos manejan, así como sus leyes)

   Se empieza por trasladar los cementerios lejos de los edificios consagrados al culto. Se alega la higiene pública; pero en realidad se tienen otras miras.

   El cementerio que rodea la iglesia, forma parte de ella en cierto modo: el suelo de la casa de Dios parece prolongarse en la tierra del “campo de la muerte,” y los fieles que reposan alrededor de la iglesia se hallan, como si en la misma iglesia estuvieran enterrados, bajo la protección de la cruz, de las reliquias de los Santos y de la adorable Eucaristía; ofrécese el divino sacrificio por los que duermen al rededor del templo, lo mismo que por los vivos que en su recinto rezan; y los fieles se sienten atraídos hacia el lugar santo por los recuerdos dulces y tristes a la vez que los encadenan al cementerio. Por esto se declama furiosamente contra la vecindad de los cementerios. Son un peligro para la vida corporal. “Es indecible la frecuencia de fiebres pútridas producidas en verano por los cementerios (Moleschott, “filósofo materialista” La circulación de la vida, carta 19.)”. Hasta se los presenta como un peligro para la vida intelectual: “Los cementerios dentro de las poblaciones hacen languidecer el pensamiento” (Moleschott, “filósofo materialista” La circulación de la vida, carta 19.)” Estas declamaciones impresionan pronto al pueblo. Entonces se aleja los cementerios de los edificios sagrados, para que pierdan la consagración que reciben de su augusta vecindad.

   Y luego, lo que es más grave, se sustrae los cementerios a la jurisdicción de la Iglesia, para someterlos exclusivamente a la del Estado. Desde entonces la Iglesia no puede ya sepultar a sus hijos en un lugar que le pertenezca: creyentes e incrédulos sin distinción son arrojados a un mismo “campo de la muerte.” Profanan los cementerios. “Quizás reclamarán los católicos la facultad de abrir nuevos lugares para la común sepultura, o la de tener siquiera otros para la sepultura privada.

   Les negaremos este derecho (dicen los masones), o si se lo concedemos sabremos juntarle tantas cargas y excepciones que resultará ilusorio.

   Pronto se prohibirá al sacerdote acompañar el cortejo fúnebre al cementerio: La presencia del sacerdote fuera de la Iglesia ¿no es una ofensa y amenaza a la razón? Durante algún tiempo podrá practicar todavía en la iglesia las sagradas ceremonias junto a los despojos mortales del fiel; pero un día, la misma iglesia será “secularizada;” los últimos vestigios de la superstición (Nota de Nicky Pío: los masones llaman a nuestra religión católica: superstición, en contraposición al culto diabólico que ellos llaman: razón o iluminismo), recogidos interinamente en los templos, desaparecerán enteramente, y sólo la razón presidirá en adelante los entierros.

Supresión de los cementerios y la puesta en práctica de la cremación.

sábado, 30 de julio de 2022

Secularización de los últimos momentos de la vida, o sea la muerte sin sacerdote (Primera parte) – Por D. P. Benoit.

 



La muerte cristiana.

   “El árbol donde cayere, allí se queda, dice la Escritura, a la derecha si cayere hacia la derecha, a la izquierda si cayere hacia la izquierda (Eccl. XI, 3.)» Aquel que muriere en gracia entrará en la gloria; el que muriere en pecado incurrirá en la condenación eterna. Quien en el postrer momento estuviere sobrenaturalmente unido con Dios por la fe y la caridad, eternamente estará unido con El en la visión bienaventurada; y aquel a quien hallare la muerte en oposición con su fin sobrenatural, sufrirá su eterna “pérdida (Pena de daño)”

   Por lo que debe el fiel echar mano a todos los auxilios que la misericordia de Jesucristo se dignó prepararle para aquella temible hora de la cual depende la eternidad. Debe purificar su conciencia con el sacramento de la Penitencia; y “ningún fiel, dice San Agustín, por más que esté cierto de su justicia, debe aventurarse a afrontar la muerte sin este socorro.” Debe recibir la Sagrada Eucaristía, como viático para el grande y terrible paso. Debe recibir la Extremaunción, sacramento de los últimos combates, remedio supremo que es consumación de la penitencia, borra las últimas reliquias del pecado y prepara al alma para la salvación.

   La Iglesia abre también para sus hijos en aquella hora solemne el tesoro de las indulgencias. Rodea su lecho de agonía con sus oraciones y consuelos. Allí están los sacerdotes trayéndoles con su palabra luz y fortaleza, y gracias misteriosas con su sola presencia. “Dichosos los muertos que mueren en el Señor, porque el Espíritu de Dios les manda descansar de sus trabajos (Apoc. XIV, 13.)” “Entran en el sepulcro con la abundancia de sus merecimientos, como la gavilla cargada de trigo es llevada al granero del padre de familia (Job. V, 26.)” “Muera mi alma con la muerte de los justos, y sea semejante a la suya mi hora postrera (Núm. XIII, 10.)”

Secularización de la muerte.

   El fin sobrenatural es “un sueño de la fantasía.” ¿Por qué consagrar los últimos momentos de la existencia a “lo que no es ni puede ser”? Debemos pasar toda la vida en la práctica del bien honesto; no debemos perder ningún momento en “ceremonias ridiculas.” “El hombre está dotado de razón: ésta es su antorcha, en vida y muerte.” “La Iglesia quiere dominar a los moribundos para reconquistar a los vivos,” impidámosle acercarse a los enfermos, para no perder nuestro imperio sobre los parientes y amigos. “Trata de apoderarse de los últimos momentos, a fin de desacreditar toda una vida gastada lejos de ella”: hagamos que la hora postrera sea la confirmación de los actos de toda la vida, en vez de ser su retractación. “Los moribundos ya no tienen libertad de espíritu; la Iglesia se aprovecha de ello para engañarlos”: formemos asociaciones para defender “a nuestros hermanos” de los intentos de la Iglesia; liguémonos con juramento contra las tentativas del sacerdote; hagamos guardia al pié de nuestros enfermos. “No podemos sufrir que la muerte supersticiosa de nuestros hermanos sea una protesta eterna contra su vida ilustrada.”

   Y en efecto, como veremos al hablar de las sociedades secretas, “algunos furiosos han organizado asociaciones satánicas, cuyos miembros juran no recibir al sacerdote junto a su lecho de muerte, dan a sus consocios el derecho de impedirle la entrada en caso de que tuvieran la debilidad de llamarle, y se comprometen a dar guardia junto a los socios enfermos para alejarle. A. estos sectarios se les conoce con el nombre de solidarios. ¡Ay! ¡Solidaridad para la impenitencia final! ¡Sociedad de socorros mutuos contra la misericordia de Dios, para rechazar el cielo, para arrojar las almas al infierno! ¿Es capaz de mayor rabia el mismo Satanás?

Las exequias cristianas.

miércoles, 25 de mayo de 2022

¿CATOLICOS MASONES?


 


A pesar de tantos avisos y condenaciones de parte de la Iglesia, muchos católicos se dejan engañar por las apariencias y confiando más en su propio juicio que en el de la Iglesia, y en la larga experiencia que tiene, dan su nombre a la Masonería. En un artículo publicado en el Osservatore Romano el 19-111-1950, el Rvdmo. Padre Cordovani, Maestro del Sagrado Palacio, escribía con razón: “Estos binomios forzados de católicos revolucionarios, católicos comunistas, católicos masones, etc, son una burla para nosotros que no queremos ninguna mancha, y que sabemos con Tertuliano que en el mundo nada más grande existe que un cristiano verdadero, un cristiano sin adjetivo ni adición... Si los que viven fuera de la Iglesia no se dan cuenta de ello, ya es grave, pero si nosotros mismos no nos diéramos cuenta de ello, no tendríamos excusa”.

   Existen pues católicos que se han afiliado a la Masonería. Y por la malicia esencial que tiene la Masonería, y por la apostasía práctica que supone tal inscripción, la Iglesia ha introducido en su legislación ciertas disposiciones y ciertos castigos. Ha decidido que los que dan su nombre a la secta masónica incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apotólica. Sólo el Papa, de suyo, puede absolver de la excomunión en que incurren los masones. El mismo Código del Derecho Canónico prohíbe a los sacerdotes asistir a matrimonios en que alguno de los contrayentes sea conocido como masón, Al masón que muere sin haber dado alguna señal de arrepentimiento, priva la Iglesia     de la sepultura eclesiástica y de los funerales litúrgicos.

   ¿Existen pues por desgracia católicos masones? Sí, existen, y muchos son del clero.





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   “Es perfectamente natural que esta Sede Apostólica denunciase de un modo público la secta de los masones como una asociación criminal”. (León XIII, “Humanum Genus”).



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“Las Sociedades Secretas que están siempre prontas para apoyar la lucha contra Dios y contra la Iglesia, de cualquier parte que venga, conducirán ciertamente a todas las naciones a la ruina”. (Pío XI., “Caritate compulsi”, 1932).



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   “Yo también, durante un tiempo, creía exagerado lo que se afirmaba acerca de la Masonería; pero después, por la experiencia de mi ministerio, he tenido la ocasión de palpar directamente las llagas que ha abierto. Luego me convencí de que todo lo que se ha publicado en torno a esta Asociación Infernal, no ha revelado aún toda la verdad.”

   Cardenal Sarto, futuro Papa San Pío X, cuando era Patriarca de Venecia. (Nouvelles de Chrétienté; N° 198).



 

“Colección Fe integra”


domingo, 8 de mayo de 2022

LOS DERECHOS DEL HOMBRE (y la masonería) – por el Dr. TORRAS Y BAGES.

 



   El fruto natural, el resultado inmediato, la aplicación práctica del espíritu masónico, la realización en el orden político del gran secreto de la masonería, el naturalismo, se hizo con la Revolución francesa. Entonces el espíritu masónico quedó triunfante, sin restricciones, por algún tiempo, y si después se ha visto más o menos restringido no ha perdido el tiempo ni ha trabajado sin provecho; poco a poco su influjo maléfico ha penetrado en la sociedad, la secta ha extendido sus ramas por todo el mundo llegando a dominar los tronos más poderosos. No es posible ya dudar de que aquella revolución fué obra de la masonería, después de las afirmaciones de Luis Blanc y del conde de Hanguitz; mas no lo fué sólo en el orden de los hechos, sino, además, en el de las ideas. La secta engendró en su cuerpo libidinoso el naturalismo. Al salir el monstruo a la luz del día le pusieron un nombre de apariencia inocente para ocultar la malicia de lo que significaba. La declaración de los derechos del hombre: he aquí al naturalismo introducido en el orden político, pero de manera disimulada; porque, como dice monseñor de Ségur (La revolución), varios de aquellos principios de 1789 son verdades muy antiguas del derecho francés o del derecho político cristiano que los abusos del cesarismo galicano habían hecho olvidar y que la pueril ignorancia de los constituyentes tomó por admirable descubrimiento; otras son verdades de sentido común que parece imposible que ni siquiera se proclamasen en serio; pero el mal radica en el perverso principio que anima toda la declaración, lo que verdaderamente la constituyó en novedad del orden político y del derecho público; es decir, la independencia absoluta de la sociedad. Y ¿no es esto el principio masónico, el dogma secreto de la secta, el panteísmo humano, aquel “Dio e il Popolo”, de Mazzini? ¿No fué aquello una verdadera deificación de la sociedad emancipada de la potestad de Jesucristo?



   La declaración de los derechos del hombre puede decirse que es hoy día ley fundamental de los pueblos; el magisterio de la Iglesia Católica es sólo reconocido por los particulares, mas no por los gobiernos; el liberalismo, más o menos triunfante en todas las naciones del mundo, ha constituido el Estado moderno que se basta a sí mismo, que si en sus constituciones reconoce a Dios es para ponerlo bajo su potestad y darle leyes; para él no es Jesucristo el Soberano Maestro de los pueblos a quien la voz del Padre Eterno dijo en el Jordán y en el Tabor: Ipsum audite; la autoridad divina ha quedado postergada y Dios ha dejado de ser el principio y el fin de las leyes humanas. Quitar a Dios de todas partes, tal es el fin de la secta;(Nota de Nicky pío: actualmente lo están haciendo y no sólo con Dios, sino también con María Santísima) y muchos liberales alborotados, no sectarios, contribuyen a tan nefasta labor; otros la aceptan sin gran dificultad creyendo que así el mundo puede ir viviendo, haciendo cada cual su antojo y quedando la sociedad tranquila, olvidando la máxima de aquel antiguo filósofo: ciudades puede haber sin murallas, sin plazas o sin teatros, mas no sin Dios.

   A los hombres de valer no se les cura con la inacción; más aún el médico verdadero y experimentado no pierde el tiempo atacando solamente síntomas externos: busca la causa del mal, estudia el principio corruptor y allí aplica el remedio oportuno. La locura liberal por los derechos del hombre ha de ser contrarrestada por la nobilísima y firme aspiración del católico para restablecer los derechos de Dios en la sociedad. El día en que los hombres dejen de considerarse soberanos; cuando crean y confiesen que no hay otro Maestro que Jesucristo, como nos dice el Evangelio; cuando se reconozcan súbditos de la ley divina y proclamen al Redentor de los hombres Rey de los siglos inmortal e invisible, entonces la masonería estará perdida. Cuando, en vez de sentirse cada hombre rey en su interior, sienta cada ciudadano al verdadero Dios en su conciencia, la sociedad quedará tranquila. En una palabra, como dijo mejor que nadie el conde de Maistre, “la Revolución que comenzó proclamando los derechos del hombre terminará cuando se proclamen los derechos de Dios.”

 

¿Qué es la Masonería?, Obras completa de Torras y Bages, vol. XIV


sábado, 7 de mayo de 2022

LA MASONERÍA ENEMIGA DEL ESTADO.


 


El asesinato de Sarajevo.

   El 28 de junio de 1914, caían asesinados en Sarajevo el Arquiduque heredero de Austria y su esposa.

   Los principales autores materiales del atentado fueron Cabrinovic, Grabez y el judio Princip. El primero, situado en lo alto del puente Gumurja, habia lanzado una bomba sobre el coche en que viajaban los archiduques, pero el artefacto hizo explosión entre los coches de la comitiva. Esta prosiguió su marcha una vez recogidos los heridos que produjo la metralla. Princip, que aguardaba el paso de la caravana real en la esquina de la calle Francisco José, para entrar en acción en el caso de fallar los otros implicados, al pasar el coche del heredero imperial disparó con extraordinaria sangre fría sobre el Archiduque y su esposa que viajaba a su lado, resultando ambos gravemente heridos. Trasladados los dos ilustres personajes al palacio del gobernador, fallecieron pocos momentos después. Algunos meses más tarde, los culpables manifiestos del asesinato comparecían ante un Consejo de Guerra. En el curso de los interrogatorios se comprobó que en el atentado había intervenido la sociedad secreta serbia de inspiración masónica “Narodna Odbrana”, uno de cuyos jefes, Tankosic, se encargó directamente de la preparación de aquél. Dicho sujeto habia estado en íntimo contacto con un individuo, cuya verdadera personalidad no pudo ponerse totalmente en claro durante el proceso, llamado Casimirovic, auténtica clave maestra de la conspiración, y que en la fase preparatoria de la misma realizó un viaje de inspección por Europa visitando diversos centros masónicos. El acusado Cabrinovic manifestó a este respecto en una de las audiencias del Consejo, que Casimirovic era amigo de Tankosic, representando tener “de treinta a cuarenta años”, y explicando que ambos individuos habían celebrado una entrevista, en la cual se acordó el viaje de Casimirovic a diversos países. Y añadió: “Tenía que visitar Budapest, Francia y Rusia. Siempre que yo le preguntaba a Ciganovic” cómo andaba el negocio, me respondía: “Ya hablaremos cuando venga el otro” Ya para entonces me había contado Ciganovic –otro de los encartados– cómo los francmasones habían condenado a muerte al heredero del trono, pero que no tenían hombres para ello. Cuando me dió la “browning” y los cartuchos, me dijo: “Ayer tarde llegó el otro de Budapest” Sabía yo, pues, que su viaje se relacionaba con el negocio, que habia ido al extranjero y que allí habla tenido confidencias de ciertos medios.

   Preguntado el acusado Cabrinovic por el Presidente del Consejo de Guerra: “¿Ha oído usted decir que el mayor reproche que se formula contra Austria es el ser un Estado católico?”, respondió con una solemne afirmación de que así era en realidad.

   Efectivamente, el asesinato de Sarajevo fué el clarinazo que anunció el comienzo de la guerra europea, antesala obligada para la realización de otro atentado tan alevoso como el anterior: la destrucción del Imperio Austrohúngaro.

   Tenemos, pues, un caso concreto contemporáneo –uno de muchísimos– que prueban palmariamente la intromisión de la masonería en la vida interna de los pueblos, usando y abusando de todos los medios a su alcance, hasta llegar a la comisión de atentados abominables y a la preparación de guerras, con tal de conseguir una de sus más caras ambiciones: la destrucción de los Estados y de las naciones católicas.

Casimirovic y Piccolo Tigre.

domingo, 13 de marzo de 2022

LA MASONERÍA CONTRA LA MORAL CATÓLICA. (Una lectura imperdible e imprescindible.)

 



   NICKY PÍO: Amigas y amigos, esta publicación les va a ayudar a comprender el origen, y el  porqué de tanta inmoralidad en el mundo de hoy. Y como siempre digo: “si quieren comprender el presente vayan al pasado”. Pongan mucha atención a las fechas, y  verán desde cuando ya “LA INMORORALIDAD” era un programa, un protocolo a seguir para lograr lo que hoy vemos, en el hogar, en las escuelas, en las leyes, en la sociedad toda. Mucha de la inmoralidad que hoy sufrimos fué planificada hace más de un siglo. “El enemigo maneja estrategias y esta es conocida como estrategia sin tiempo” por eso los masones dicen: el masón cae pero la lucha continua. Esta lucha claro está, es contra la Iglesia Católica y todo cuanto enseña de bueno y moral. De hecho está contra la civilización cristiana.

 

   El fin que se propone la Masonería exige de su parte la destrucción de la moral cristiana. “El otro vehemente empeño de los masones es destruir, escribe León XIII, los principales fundamentos de lo justo y de lo honesto, y hacerse auxiliares de los que a imitación del animal, quisieran fuera lícito cuanto agrada…”.

 

   “El fin último de la Secta es destruir toda religión para sustituirla por el naturalismo; por esto profesa la indiferencia religiosa, exaltando indebidamente a la razón humana, ostentando una falsa tolerancia, combatiendo a la Iglesia y a la Santa Sede y yendo hasta renegar de las mismas verdades fundamentales.”  León XIII, “Humanum Genus".

 

   La van destruyendo en sus propios miembros, estableciendo que, según lo escribía el filósofo Fíchte, masón, “Todo es permitido contra los que se opongan a la realización de nuestros planes: la violencia, la  astucia, el hierro, el fuego, el puñal, el veneno. El fin justifica los medios”

 

   Acostumbra a sus miembros a la mentira y a la hipocresía; no teme llevarlos al crimen, si llega el caso. (Los crímenes masónicos no son fruto de la imaginación, Sino hechos que un historiador serio no puede negar). En todos fomenta el indiferentismo en materia religiosa, para empezar, y los conduce luego al ateísmo, y aun al ateísmo militante.

 

   Pero eso no basta. “La Masonería misma proclama el principio de una moral universal, común a todos los pueblos y aplicable a todas las condiciones”, escribía el Masón Varache en 1932. Se trata evidentemente de una moral puramente naturalista, de una moral laica, de una moral pagana. Y para establecerla en el mundo, hay que suprimir la moral cristiana. De ahí:

 

   “La masonería universal es la causa de la irreligión, de la inmoralidad, del materialismo, del egoísmo y del desenfreno de las pasiones... Ella es la causa y el principio de la disolución social... Ella fomentó la corrupción administrativa y el antagonismo de clases y de razas en la sociedad; y por su culpa, los libros, las novelas, las revistas, los diarios y los espectáculos están al servicio del error y del vicio. Todo trabajo salido de las logias lleva el sello indeleble de su secreto jurado, a saber: Descatolizar el mundo… Corromper para descatolizar”. Así escribía Monseñor Mariano Soler, primer arzobispo de Montevideo. Bien podría llamarse la Masonería “Empresa de desmoralización”

 

   “Su ley (la de los masones) es la mentira; Satanás; su Dios, y la ignominia su culto” (Pío VIII Encíclica. “Traditi humilitati”, 24-V-1829)

 

   Y para quien no diera crédito a los testimonios, bastaría mirar las obras que produce la secta. Se ha atacado a la familia, a la mujer, al niño.

 

CONTRA LA FAMILIA

 

   La ley sobre el divorcio es esencialmente masónica. Ya en 1771, el masón Mercier podía profetizar —sin dificultad se comprende–– la próxima institución del divorcio… que veinte años más tarde votaba la Revolución Francesa, en nombre de los derechos de la libertad individual... Poco después, tuvo que suprimirse; tan grandes eran los desastres producidos. Y toca otra vez a un masón, Nanguet el haberlo reintroducido en las leyes francesas en 1882.

sábado, 6 de noviembre de 2021

Sociedades secretas –Por el P. Niceto Alonso Perujo. (Parte III)

 



Nota de Nicky Pío: En esta parte se van a encontrar entre otros temas, con las llamadas “Sociedades Bíblicas” tema en la que pueden profundizar. Para los que no sepan los masones profanan las Sagradas Escrituras, colocándole en el centro de todas sus logias. Pero ellos dicen que sólo es parte del mobiliario. Aviso que esta es la penúltima entrega…

 

   Después de esto a nadie sorprenderán los repugnantes alardes de ateísmo que han hecho algunas logias, sus horrendas blasfemias, sus excitaciones incesantes contra la Iglesia y los sacerdotes, y aun contra toda religión positiva, y como consecuencia, la infernal secta de los solidarios, que se obligan entre sí, por medio de un pacto formal, a vivir sin religión y morir sin sacerdotes, a no bautizar a sus hijos, a los entierros civiles, a la enseñanza laica, a seguir las inclinaciones de la naturaleza, y otras cosas que la pluma se resiste a escribir.

   Por lo que hace a revoluciones políticas, lodo el mundo sabe que han tomado parte activa, o a lo menos han apoyado todas las acaecidas desde un siglo a esta parte, y en especial la de España en Septiembre de 1808, como lo ha demostrado cumplidamente: el erudito Sr. Lafuente en su obra citada arriba (1).

   (1) De hecho y por la fuerza de las cosas, escribe Mgr. Dupanloup, la Masonería es una sociedad política y revolucionaria: ella ejerce una influencia directa sobre las revoluciones, ella las prepara, ella las hace; y cuantos en la masonería marchan a la cabeza del movimiento, arrastrando consigo toda la masa de los adeptos, éstos, verdadero corazón y alma de la secta, tienen por fin supremo el convertirla, según la enérgica y profunda expresión de M, Enrique Martín, en Laboratorio de la revolución, ó según el Il. Pial, en iglesia de la revolución. — Estudio sobre la francmasonería, parte III, y a continuación lo demuestra con testimonios de los mismos masones, y hechos de la historia contemporánea.

   Pueden verse Los Misterios de la Masonería, por León Taxil, donde se ponen de manifiesto las ridiculeces de estos sectarios y las maldades de que son capaces, y La Iglesia y la Masonería, por X, en la que se citan con abundancia de datos la mayor parte de los crímenes realizados por esta secta en la presente centuria. —  (Nota del Editor).

   De lo cual se infiere que estas sectas merecen verdaderamente el nombre de pestes, y que han sido justísimamente condenadas por la Iglesia en nombre de los intereses de la religión, de la tranquilidad pública y de la moralidad.

   Sociedades bíblicas. — “Las sociedades bíblicas y las asociaciones de los misioneros protestantes, decía en 1833 el Monthly Review, hace más de treinta años que han empezado sus trabajos. Han reunido y gastado más rentas que un príncipe, y tienen agentes en todas las partes del globo. Las islas más apartadas de los mares del Sud, del Océano Pacífico y de los mares de la India, han sido visitadas por sus enviados. Los hemos oído proclamar mil veces, no solamente que la idolatría estaba destruida en sus islas pequeñas, sino que aun la Tartaria, la Persia y la India estaban a punto de ceder a los esfuerzos de los misioneros y abrazar la religión de la cruz... La sociedad bíblica de Londres tiene solamente en Inglaterra 625 sociedades auxiliares que trabajan bajo su dirección; y hay otras muchas semejantes en París, Lyon, Tolosa y otros ¡michos puntos de Francia, asi como también en his principales capitales de Europa y América.”




Perrone nos da una idea de la asombrosa actividad que emplean estas sociedades. “Se estableció la sociedad, dice, en 1805, y desde esta fecha al 1810, o sea en un espacio de treinta y seis años, distribuyó doce millones de ejemplares de la Biblia, traducidos a 148 idiomas. En el año 1838 recaudaron estas sociedades, solo en Inglaterra, 846.316 libras esterlinas, que equivalen a unos 80 millones de reales; y los ingresos en el resto del mundo subieron a 1.500.000 libras esterlinas, o sea unos 150 millones de reales. En 1839 contaba la sociedad con cinco mil misioneros, cincuenta imprentas, trescientos coadjutores y maestros y centenares de ministros indígenas.”

   Tan colosales sacrificios, lejos de producir fruto alguno saludable, han causado gravísimos daños. Inundado el mundo de versiones Ínfleles, mutiladas y llenas de errores graves, y constituyendo a los simples fieles, y aun a los paganos, en jueces supremos del sentido de los libros santos, han convertido en germen de errores y de corrupción esas páginas enviadas del Cielo para luz de los entendimientos y santificación de las almas (2). Además exponen la Biblia a la profanación y al desprecio de los infieles, retardando así su conversión, en lugar de promoverla, pues sabido es que aquellos la destinan a usos profanos y aun indignos, y se burlan de muchas cosas que chocan con sus viejas preocupaciones. Y algunas veces han sido causa de persecuciones contra los cristianos, como sucedió en la China, por haber abandonado en la orilla del mar multitud de ejemplares vertidos al idioma de aquel país.




   (2) Por tal causa, dice el Papa Gregorio XVI en su Encíclica de 8 de Mayo de 1844, que como ya en su tiempo se lamentaba San Jerónimo, hacen común el arte de entender las Sagradas Escrituras a la habladora vieja, al anciano chocho, al palabrero sofista y a todos, de cualquiera condición que sean, con tal que sepan leer, y lo que es aún más absurdo y casi inaudito, ni aun a los infieles se niega esa común inteligencia de los libros divinos.

   Con razón, pues, han condenado repetidas veces los Romanos Pontífices estas sociedades, manifestando sus verdaderos propósitos, que son hacer la guerra a la Iglesia católica, como claramente han confesado muchos de sus miembros. Los Papas, celosos de la pureza de las Sagradas Escrituras y del respeto que merecen, han calificado a las sociedades bíblicas con el nombre de pestes (3), atendiendo a los funestos efectos que han producido. Ellas son para las almas lo que es la peste para los cuerpos.


TODA LOGIA TIENE UNA BIBLIA EN EL CENTRO

   Pero no es extraño que las hayan condenado los Romanos Pontífices, cuando los mismos protestantes las han combatido como inútiles y perjudiciales. En un folleto titulado Razones por las que no soy miembro de la sociedad bíblica, M. Arturo Perceval hacia revista de las traducciones de la Biblia hechas en Europa y Asia, y declaraba que contienen errores tan groseros y herejías tan monstruosas, que son capaces de alarmar todas las conciencias, aunque sean poco timoratas. En su indignación contra los innobles autores de estas traducciones, que habían ya costado a la sociedad muchos millones, exclamaba: “Sepan, pues, ya los pobres engañados de Inglaterra, con qué fin se emplean sus sueldos por semana. Seguramente que es para helarse la sangre en las venas de un cristiano el pensar en la presunción sacrílega de una sociedad que así se atreve a burlarse de la revelación del Todopoderoso, y que tiene la osadía de presentar a las naciones paganas, y de ofrecer a la credulidad de los que la sostienen, estos ejercicios de niños de escuela, como la palabra sagrada de Dios.

(3)  Las sociedades bíblicas han sido condenadas por todos los Pontífices que ha habido desde su origen, El nombre de peste se lo aplicaron Pío VII en su Breve de 29 de Junio de 18I6, León XII en su Encíclica de 3 de Mayo de 1821, y Pío IX en el párrafo 4° del Syllabus.

 

“LECCIONES SOBRE EL SYLLABUS”

(Año 1894)