martes, 24 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 24 de Mayo)


 

   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXIV.

María en el día de Pentecostés. — Alegría por los bienes ajenos.

   En el gran día de Pentecostés descendió sobre los Apóstoles reunidos en Jerusalén el Espíritu Santo, llenándolos de sus dones, concediéndoles hablar diversas lenguas, trocando sus corazones de débiles en esforzados, y sus inteligencias de rudas en sabias, y sus labios de toscos en elocuentes. María tuvo gran regocijo viendo favorecidos con tan esplendidos dones a los discípulos de su divino Hijo y Señor.

   Espiritual alegría debes tener también, alma cristiana, cuando veas en tu prójimo gracias y mercedes del cielo que no tienes tú, y que él emplea para gloria de Dios y bien de su Santa Iglesia. No te tiente el demonio de la envidia, negra y baja pasión que hace entristecer por los bienes ajenos, y que es uno de los más graves pecados contra el Espíritu Santo. “¡Ojalá todos profetizasen!» exclamó Moisés viendo concedido del cielo el don de profecía a algunos de su pueblo, y respondiendo perfectamente a quien le refería esto como si redundase en menoscabo de su influencia y autoridad. Así debes exclamar tú. ¡Ojalá fuesen buenos todos y mucho mejores que yo! ¡Ojalá fuesen todos más sabios! ¡Ojalá todos más elocuentes! ¡Ojalá todos de gran valer y de espléndidas conquistas para la gloria de Dios! ¡Enviad, Señor, enviad soldados valerosos a vuestro ejército! ¡Enviad varones apostólicos, enviad santos!

   Tiene, alma mía, en la vida común más aplicación de la que solemos creer esta doctrina. Frecuentes son, entre personas espirituales y dadas a Dios, celos y envidias, causa de rencillas y divisiones entre hermanos de una misma fe, y fuente en consecuencia de innumerables pecados. Hágase el bien, aunque no lo hagamos nosotros; crezcan nuestros hermanos y prosperen en sus obras santas, por más que nos deje Dios a nosotros y a los nuestros en oscuridad. María el día de Pentecostés vio levantarse del Cenáculo, sabios y elocuentes más que Ella, a los pobres pescadores a quienes conoció antes tan rudos e ignorantes. Y se regocijó grandemente pensando en la gloria que de eso había de resultarle a Dios Nuestro Señor.

 

 

 





lunes, 23 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 23 de Mayo)


 


IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

 

XXIII.

María esperando la Venida del Espíritu Santo. —Celo por la perfección del prójimo.

 

   Después de la Ascensión del Señor recogiéronse los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, para aguardar en oración la Venida del Espíritu Santo que se les había prometido. María, que tenía ya en sí toda la plenitud de los divinos dones, encerróse, no obstante, con el Apostolado en aquel piadoso retiro, para unir a las de los discípulos sus oraciones.

   Mucho debes trabajar, alma mía, por tu propia santificación, pero mucho puedes y mucho debes también interesarte y trabajar per la santificación de tus hermanos. “A cada cual ha dado Dios cargo de su prójimo,” dice el Apóstol; y esta expresión significa el deber del celo para la perfección en la virtud de las almas que por nosotros pueden ser ayudadas. María en el Cenáculo oraba, y con esta su oración alentaba y encendía la oración de aquellos discípulos, y la acompañaba hasta el trono del Eterno, y la ayudaba a lograr de la divina misericordia el apetecido don. ¿Enseñas a orar a tus hermanos? ¿Oras al menos por ellos y por sus necesidades? Aunque no seas sacerdote o Religioso, a quienes obliga de un modo especial a esa oración por los demás su profesión respectiva, puedes y debes en algunos casos, alma fervorosa, hacer lo que hacía en el Cenáculo con los Apóstoles allí reunidos la Madre de Dios. Véante, pues, tus prójimos en el templo piadosa y edificante; oigan de tus labios enseñanzas de perfección y vida interior; hállente siempre pronta en su auxilio, con el de tus oraciones, en todas sus necesidades, así espirituales como corporales. Es una de las mayores obras de misericordia rogar a Dios por los vivos y por los difuntos, y muy a menudo traemos olvidada esta obligación.

   Por los vivos y por los muertos, por los justos y por los pecadores, por tus conocidos y por los que nunca has de conocer, por los que bien te quieren y por los que te quieren mal, ora frecuentemente, alma cristiana, y ora con celo y fervor.

 

 

 


domingo, 22 de mayo de 2022

EL ROSARIO ORACIÓN SUBLIME (ejemplos) – Por San Luis María Grignion de Montfort.

 




   Evita cuidadosamente el imitar la obstinación de aquella devota de Roma de quien tanto hablan Las maravillas del rosario. Era persona tan piadosa y ferviente, que con su vida santa confundía a los religiosos más austeros de la Iglesia de Dios.

   Quiso consultar a Santo Domingo. Confesóse con él. Impúsole el Santo como penitencia rezar un rosario, y le aconsejó que lo rezara todos los días. Excusóse ella diciendo que tenía todos los días sus ejercicios ya programados: cada día ganaba las indulgencias de las estaciones de Roma, llevaba cilicios, tomaba disciplina varias veces por semana y hacía tantos ayunos y mil otras penitencias. El Santo la volvió a exhortar a seguir su consejo. Pero ella se negó a ello, y salió del confesonario casi escandalizada del proceder del nuevo director, que quería hacerle aceptar una devoción contraria a su gusto.

   Hallándose cierto día en oración y arrebatada en éxtasis, vio a su alma obligada a comparecer ante el Juez supremo. San Miguel colocó en un platillo de la balanza todas sus penitencias y oraciones, y en el otro sus pecados e imperfecciones. El platillo de las buenas obras subía sin lograr equilibrar al otro. Alarmada, imploró misericordia. Dirigióse a la Santísima Virgen, abogada suya, quien dejó caer en el platillo de las buenas obras el único rosario que por penitencia habia rezado. Este pesó tanto que equilibró el peso de los pecados con el de las buenas obras. La Santísima Virgen la reprendió al mismo tiempo por no haber seguido el consejo de su servidor Santo Domingo de rezar el santo rosario todos los días. Al volver en sí, corrió a arrojarse a los pies de Santo Domingo. Contóle lo ocurrido, pidióle perdón de su incredulidad, prometió rezar todos los días el santo rosario y llegó por este medio a la perfección cristiana y a la gloria eterna.

 

Alma piadosa, aprende, pues, cuál es la eficacia, valor e importancia de la devoción del santo rosario y la meditación de sus misterios.

 

   ¡Quién más elevada en oración que Santa Magdalena, a quien los ángeles transportaban al cielo siete veces al día y que había estado en la escuela de Jesucristo y de su santísima Madre! Sin embargo, cuando pidió a Dios un medio eficaz para adelantar en su amor y llegar a la más alta perfección, el arcángel San Miguel vino a decirle de parte de Dios que no conocía otro distinto de considerar ante una cruz —que colocó a la entrada de su cueva— los misterios dolorosos que ella había contemplado con sus propios ojos.

   Que el ejemplo de San Francisco de Sales —ese gran director de almas espirituales en su tiempo— te estimule a hacerte socio de una cofradía tan santa como la del Rosario. Pues, no obstante ser santo, hizo voto de rezar el rosario completo todos los días de su vida.

   San Carlos Borromeo lo recitaba, igualmente, todos los días y lo recomendaba con insistencia a sus sacerdotes, a sus seminaristas y a todo su pueblo.

   San Pío V, uno de los papas más eminentes de la Iglesia, rezaba todos los días el rosario. Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia; San Ignacio, San Francisco Javier, San Francisco de Borja, Santa Teresa, San Felipe Neri y muchos otros grandes hombres que no menciono se distinguieron por esta devoción. ¡Sigue sus ejemplos! Tus directores quedarán satisfechos, y si los informas de los frutos que puedes sacar de él, se apresurarán a animarte a recitarlo.

 

“EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO”


BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (DÍAS 17-18-19-20-21y 22 de mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo. 

ACLARACIÓN: Tardamos en publicar, pues nuestra PC por los años y uso intensivo anda mal.


XVII.

María en la calle de Amargura. — Amor a la cruz.

   Y vinieron entre tanto los horribles días de la Pasión. El Hijo de María, pedida licencia a su Madre, se entregó como cordero en manos de sus feroces enemigos. Fué preso, abofeteado, escupido, azotado, coronado de espinas, y condenado a muerte de cruz. Supo María la fatal sentencia, y fué a abrazar a su Hijo en el camino del Calvario, y siguióle luego hasta la hora de su crucifixión.

   No debe bastarte, alma mía, el que Jesús haya padecido y muerto por ti. Debes hacerte tuya su cruz y hacerte encontradizo con ella y tomarla sobre tus hombros, y seguir así todos los pasos de tu Divino Redentor. María no se estuvo sosegada en su habitación cuando supo que llevaban a crucificar a su Hijo, ni se contentó con lamentarse en su soledad con estériles desconsuelos. Animosa y varonil buscó al Hijo de su alma entre aquel mar de sufrimientos en que andaba acongojado; no temió al pueblo seducido, ni a los fieros sayones, ni a la brutal soldadesca. Por el rastro de la Divina Sangre no paró hasta encontrarse cara a cara con su dulce Jesús, y asociarse hasta el fin a su dolorosa tragedia. Suyas quiso fuesen las injurias que recibía, suyas las maldiciones con que era apostrofado, suyos los golpes y heridas que recibía El en su cuerpo y que María sentía redoblados en su corazón. ¡Ojalá, alma cristiana, que así te asociases tú a los padecimientos de Cristo por medio de la perfecta mortificación! De dos maneras puedes verificarlo. Primeramente, sufriendo con paciencia y buena voluntad lo que te afligiere y desconsolare, ya venga directamente a ti de mano de Dios, como las enfermedades, rigores de la estación, muertes de amigos, etc., ya te venga pasando antes por las de los hombres, como persecuciones, difamación, menoscabo de intereses, y demás. En segundo lugar, buscando por ti misma la cruz por medio de las asperezas de la penitencia; privando a tu cuerpo de inútiles regalos; viviendo parcamente y sin fomentar la sensualidad; satisfaciendo con prudentes y proporcionados castigos lo que debes por tus desórdenes pasados y presentes a la justicia de Dios.

   Resuélvete después de esto a vivir en adelante, a imitación de tu Madre y Señora, vida paciente y mortificada y crucificada.

 

XVIII.

María en el Calvario. —Valor y constancia.

   Era este el espectáculo del Calvario. Cristo clavado en cruz. Los dos ladrones crucificados a par de El a derecha e izquierda. Los fariseos y escribas delante, insultando los últimos momentos del Divino Moribundo. María y las demás piadosas mujeres y San Juan firmes al pie del cadalso.

   Admira la constancia y firmeza más que humanas de esa animosa Mujer. Desde que buscó y encontró a Jesús en la calle de Amargura, fue siguiéndole paso tras paso, y no quiso ya separarse más de Él. Vio su desnudez, oyó el martillar sobre los clavos de sus pies y manos, le miró alzado en alto sobre el sangriento madero, una a una recogió sus últimas palabras y encomiendas, mantuvo rostro sereno ante el horror de los elementos perturbados al espirar el Divino Salvador. Esta es la imagen de lo que debe ser toda alma fiel en los azarosos momentos en que llega a su alma la amargura de la tribulación. Asida a la cruz de Cristo, sabiendo que allí está su seguridad y su apoyo, no ha de temer borrascas, ni retroceder por invectivas, ni cejar, sean cuales fueren las amarguras que haya de devorar su despedazado corazón. No se vive en amor sino a costa de graves dolores, que son la prueba de sus quilates. Almas tibias y desmayadas, que vaciláis a la menor contradicción, y huís despavoridas del lugar del sacrificio, cuando os lo exige la honra de lo que amáis, ¿es verdad que amáis? ¿o es vuestro amor, amor de aire y de solas palabras, sin otra solidez ni consistencia? No amó así María, nuestra Madre y Madre de Dios.

   Mírate en ese espejo, alma cristiana, y aprende en María la fuerza y firmeza incontestables del verdadero amor a prueba de todo sufrimiento. Bebe como Ella tu cáliz de pasión hasta el fin, hasta lo más amargo de sus heces, si quieres reinar un día sin llanto ni pena alguna en el gozo de tu Señor.

 

XIX.

María junto al sepulcro. —Única confianza en Dios.

jueves, 19 de mayo de 2022

EL GENIO Y EL SANTO (carta manuscrita) – De Leonardo Castellani.

 



  LEONARDO CASTELLANI, fallecido hace año y medio, fue seguramente el argentino más original como escritor y el más personal. Con ingenuidades geniales, lo mismo trataba en broma pero con gran claridad difíciles problemas filosóficos, que atacaba sin frases hechas la decadente poesía compuesta con versos, o versas, sin fondo, ni forma, ni ritmo, ni medida, ni sentido común, que publican las páginas dominicales de nuestros principales periódicos. Claro que un tipo asi, que llamó siempre a las cosas por sus nombres denunciando inmoralidades e incoherencias de todo orden, sin casarse con nadie; tenía que llenarse de enemigos, por una parte, y por otra verse privado del halago de esos grupos de mediocridades exquisitas, que postulan premios Nobel para seudo intelectuales cuyas mistificaciones están hechas de hojarasca cuando no de bodrios.

   Pues bien, de este genio literario, de género único, que mereció el premio Nobel antes que ningún otro de habla española, en estos últimos veinte años; publicamos una carta manuscrita encontrada casualmente (aunque la casualidad no exista), su respuesta a otra (carta) de una señora que firma Lidia

 

   El genio y el santo son dos categorías diferentes y entre sí incompatibles. De modo que usted al llamarme genio me niega la posibilidad de llegar a santo.

   El genio nace genio; el santo no nace santo. La santidad es una cosa sobreañadida. De modo que en el santo hay una división, una dulidad (natura y gracia) mientras que en el genio hay una soberana unidad. El genio es el supremo valor de la línea de la naturaleza. Es el hombre del Destino; mientras el santo es el hombre de Dios.

   El santo, aunque tenga mucho talento, no puede llamarse genio sin injuria. “Genio religioso” llama Renán a Jesucristo. San Juan de la Cruz y San Francisco de Asís no son genios. Genios son Napoleón, Goethe, Shakespeare, Baudelaire. El genio triunfa en este mundo, el santo fracasa. Al santo lo único que le interesa es una buena muerte; al genio la interesa vivir y sabe vivir.

   El genio vive en la inmediatez, el santo en la profundidad, sepultado en Cristo. Usted dice que al genio no lo entienden las medianías. Es un error. El genio es inteligible, no hay misterio en él. Busca la grandeza exterior y la gente admira su grandeza. Es una fuerza de la naturaleza.

   El genio tiene la autoridad de su inteligencia teórica o práctica, el santo se apoya en la autoridad de Dios. No creemos a San Pablo porque haya sido muy inteligente sino porque llevaba la palabra de Dios.

   El santo vive en el plano religioso y el genio en el plano estético: sus fines e ideales son tan diferentes que no es posible componerlos entre sí; y los fines son los que determinan la personalidad.

 Claro que usted me llama “genio” inocentemente y con la mayor buena voluntad. Pero yo por nada del mundo quisiera serlo. Yo quisiera ser un buen cristiano, lo cual no está en la línea de la genialidad.

   El cristiano está en la línea del amor. Aunque tenga talento, el talento no es el ápice de su personalidad, es una cosa secundaria y “absorbida”. La “caridad” no es el ideal del genio; aunque pueda por otra parte ser caritativo difícilmente.

   El genio todo lo atrae a sí y lo refiere a sí; el cristiano se da.

   Discúlpeme estas filosofías. Con mi afecto.

 

L. Castellani.

 

   FUENTE: “La Voz de Santa Rita” año 1982


lunes, 16 de mayo de 2022

MEDITACIÓN SOBRE CÓMO HAY QUE ORDENAR LOS DESEOS


 


I. Nuestra felicidad en esta vida depende de la regla que impongamos a nuestros deseos. Aprende a limitarte en el deseo de los bienes naturales. Quisieras gozar de mejor salud, poseer más ingenio, más fuerzas, más hermosas cualidades naturales; este deseo es fuente de inquietudes. Conténtate con lo que Dios te ha dado, agradécele; acaso te condenarías si tuvieses los brillantes talentos que deseas. Aunque ahora tuvieras lo que deseas, no por ello estarías más contento. Sólo Dios puede colmar tus anhelos. Dedícate a hacer su voluntad y todos tus deseos serán satisfechos.

II. Conténtate asimismo con los bienes de fortuna que Dios te ha dado; no son las riquezas, ni los honores, los que te harán feliz. ¡Cuántas personas hay más pobres que tú y sin embargo son más dichosas, porque no desean sino lo que Dios quiere que posean! El pecador es infeliz, tenga o no tenga lo que él desea (San Próspero).

III. Un deseo te es permitido: es el llegar a un grado más alto de santidad; hasta debes imitar las heroicas virtudes que admiras en los santos, en la medida en que tu estado y condición te lo permitan. Examínate acerca de los deseos de tu alma; desea con ardor llegar a la santidad. Nada esperes, nada temas, y habrás reducido a la impotencia la cólera de tu enemigo (Boecio).

 

La resignación a la voluntad de Dios. Orad por vuestra patria.


BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 16 de Mayo)


 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XVI.

María en la vida pública de Jesús. —Para Dios toda la gloria.

 

   Cristo emprendió entonces su predicación, y se iban las gentes tras Él atraídas por su doctrina y asombrosos milagros. En una ocasión las turbas le aclamaron profeta, varón de Dios, y aun quisieron alzarle por rey. María se conservaba oculta en su soledad, y nada apetecía sobre sí de aquella gloria y fama que hubiera podido acarrearle el ser conocida como Madre de tal Hijo.

   Así debemos ser nosotros indiferentes a toda gloria nuestra, atentos a procurar solamente la de Dios. Si algo de lo que nace de nosotros merece aplauso, téngalo enhorabuena, pero no se nos vea a nosotros acudir ansiosos y sedientos a saborear su golosina. Den gloria a Dios nuestros trabajos y aprovechen a nuestros hermanos, pero mantengámonos nosotros personalmente oscurecidos, como si de nosotros no fuesen aquellas obras que están llamando la atención. Mejor fuera tal vez no haber tenido merecimiento alguno ante los hombres, si tales merecimientos no han de considerarlos como gratos a su persona el Soberano Juez. María con sólo presentarse en compañía de su Hijo en aquel brillante teatro de sus prodigios hubiera arrebatado tras sí la general atención, y millares de lenguas hubieran repetido con entusiasmo en su loor aquella exclamación de una sencilla mujer al Divino Maestro: “Feliz el seno que te llevó y los pechos que te alimentaron.” No obstante, ni una sola vez se la nombra como personaje que interviniese en aquellas admirables escenas. En el Calvario se la encuentra, sí, cuando no hay palmas y laureles que compartir con su Hijo, sino injurias y vilipendios.

   Espantarnos debe la consideración de cuan otra es la conducta nuestra la mayor parte de las veces. Háganos cautos y reservados, y celosos de la modestia y humildad, este ejemplo de la Madre de Dios.

 

 


domingo, 15 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 15 de Mayo)


 


IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XV.

 

María en el primer milagro de Jesús. — Importunidad de la oración.

 

   Llegábase entre tanto el tiempo señalado por Dios para que emprendiese su vida pública el Divino Maestro. Asistió Éste con su Madre y algunos discípulos a unas bodas, y en ellas llegó a faltar el vino. Conoció María el apurado trance de los desposados y dijo a Jesús: “No tienen vino,” y respondióle el Salvador: “¿Qué nos importa a Ti y a Mí, oh mujer? No ha llegado aún mi hora.” Mas ella, no desalentada por esa aparente negativa, dijo a los criados: “Haced lo que Él os dijere.” Y Cristo, vencido por esa importunidad, hizo el milagro de convertir en vino el agua de unas tinajas que le presentaron.

   Reparemos cómo Cristo escoge para hacer su primer milagro la ocasión de serle pedido por su dulcísima Madre, para acreditar cuánto la quería y honrarla con su intervención en este asunto. Más quiere a la vez que se lo pida, y no se contenta con que se lo indique, sino que espera a que le fuerce á ello, haciéndole presentar por los criados las tinajas de agua, para mostrar con eso que los favores de Dios no se alcanzan sino por medio de la oración y de la importuna y constante oración. Si María hubiese cedido a la primera respuesta qué le dio el Salvador, es seguro no se hubiera obrado el milagro. No se acobardó ni se dio por vencida; renovó la súplica en la forma más expresiva, cual fué la de mandar por su cuenta a los criados se pusiesen a disposición del Divino Maestro, y así recabó de Él lo que solicitaba. Queremos a veces ser auxiliados sin pedir con insistencia y empeño; y quizá muchas veces sin empezar a pedir siquiera. ¿A quién acusaremos, pues, si nos encontramos desamparados en las mayores necesidades?

   Propongamos hoy firmemente no dejar de las manos el arma poderosísima de la oración, pero tenaz, constante, incansable, importuna. Esta es la que rompe la peña y nos abre la fuente de las bendiciones del cielo.

 


sábado, 14 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Días 12, 13 y 14 de Mayo)

 




IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XII.

María en su huida a Egipto. —Total desprendimiento.

 

   Pocos días después del Nacimiento del Salvador, poderosos enemigos maquinan su muerte. Un Ángel del cielo avisa a José, y María con su Esposo y el Niño se ven obligados a huir a Egipto, país extranjero, idólatra y enemigo de su nación. María emprende sin vacilar este viaje, y abandona, confiada en la Providencia, su país natal.

   Tales sacrificios exige alguna vez el servicio de Dios a las almas cuya fidelidad desea Él tener bien probada. A Abrahán, al llamarle a ser padre de su pueblo, empezó por mandarle el Señor que dejase su tierra, padres y parientes. Y en el Evangelio se nos dice repetidas veces que es forzoso en casos dados dejar padre, madre, esposa y hermanos, y hasta la propia vida para seguir a Cristo. Lo cual no significa sino la sublime virtud del total desprendimiento, que es la fundamental de toda vida de perfección. ¿Cómo quieres de otro modo volar libre, alma mía, por los espacios iluminados y anchurosos del cielo, si tienes trabadas tus alas con lazos de la tierra, que son las desordenadas aficiones de que se trata aquí? El desprendimiento espiritual, en el grado mayor o menor que sea necesario para el cumplimiento de los designios de Dios sobre tu alma, debe ser constante trabajo de tu vida, si deseas traerla por los elevados senderos de la santidad. Sal de tu patria, sal de los tuyos, sal de ti misma, si quieres encontrar a Dios. Corazón que han de llenar pensamientos y afectos del cielo, ha de vaciarse antes de todo pensamiento y afición terrena que allí pueda estorbar.

   Despegadme, Dios mío, desterradme, desprendedme, descarnadme de cuanto no seáis Vos o no se encamine directa y exclusivamente a Vos.

 

XIII.

María en su vida de destierro. —Vida de peregrino en el mundo.

 

   Algunos años vivió la Sagrada Familia en Egipto, desconocida allí e ignorada, sufriendo todas las tristezas de la emigración y tal vez la pesadumbre de la miseria. Un día les llamó otra vez el Ángel del Señor y les dio orden de volver a su país, por haber muerto ya los que allí aborrecían al Niño.

   Egipto debe ser este mundo para ti, alma cristiana; y no como en tu propia patria, sino como en país extranjero has de morar en él. País extraño, país enemigo de tu Dios, país en que no puedes echar profundas raíces, país en que no se te concede vivir más que como ave de paso, tal es esta tierra de la peregrinación. Yerras lastimosamente si te juzgas para él criada. No, tu patria no es ésta; tu patria es el cielo, de donde procedes y a dónde has de volver. No tienes, pues, aquí habitación permanente; camino es, no posada: no fijes tu corazón donde sabes que no podrá hallar su definitivo asiento. Al cielo, al cielo han de mirar siempre tus ojos; al cielo han de dirigirse tus pasos; al cielo han de volar tus afectos; al cielo las aspiraciones todas de tu corazón. Vida del cielo has de vivir aun estando acá en la tierra, como en la patria y no en el país de su destierro tiene siempre sus ansias el desterrado infeliz. Seas avecilla ligera, ganosa siempre de espaciarte en las alturas, no grosero reptil pegado siempre el rostro a la cenagosa tierra. No ha criado Dios la tierra para que la ames y sirvas, sino para que la huelles con tus pies.

    Aprende, alma mía, de la Virgen desterrada estos anhelos de la patria inmortal. Vive en este mundo como si en él no vivieses; posee como si nada poseyeses en él; trabaja como si únicamente para el otro trabajases. ¡Acá no has venido a vivir: acá no has venido más que a morir!

 

XIV.

María en Nazareth. —Amor a la vida oscura.

 

   De regreso de Egipto moró la Virgen Madre con su Esposo y el Niño Jesús en Nazareth. Nada dicen los Evangelios de este período de la vida de María Santísima, sí sólo que el Niño crecía y estaba obediente a Ella y a San José. No se vuelve a hablar de María hasta la época del primer milagro de Jesús, cuando Éste tenía ya la edad de treinta años.

   No sin misterio ha dejado el Espíritu Santo como en la sombra este largo plazo de la vida de Nuestra Señora. Fué sin duda para enseñarnos cuan preciosa es a los divinos ojos la oscuridad de la vida común e ignorada, cuando manifiestas razones de divina vocación no nos llaman a los deberes de la vida pública. No se gana menos para el cielo en el silencio y penumbra de las virtudes solitarias y caseras, que en el ruido y pompa de los actos heroicos y extraordinarios. Antes bien, la santidad ama generalmente esconderse como la violeta, y derramar solamente para gloria de Dios y para el buen ejemplo sus perfumes. Lo cual no contradice al otro deber que tenemos de dar público testimonio de nuestra fe cuando llegue el caso de eso: enseña únicamente que hemos de huir el aplauso y nunca obrar por él; no exhibirnos nosotros mismos en la escena del mundo, sino esperar a que nos saque a ella Dios, si tal fuere su voluntad. Y en caso de no exigirlo de nosotros motivos de orden sobrenatural, apetecer siempre el humilde retiro, la condición llana y común, los caminos oscuros y poco frecuentados. El demonio hace presa muy particularmente en las almas que desean sobresalir vanamente entre la multitud y hacerse visibles. El más seguro riesgo que en eso puede darse es por lo menos el de que salgan muertas de todo mérito nuestras obras, y sólo llenas de amor propio y de vanidad personal.

   Busca ser desconocido, ha dicho el libro profundo de la Imitación de Cristo, y esto me enseña el ejemplo de María en su vida oculta e ignorada de Nazareth.

 

miércoles, 11 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 11 de Mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XI.

María en su Purificación. —Celo del buen ejemplo.

 

   La Virgen Madre, más pura que el sol, sale de su casita y va al templo cuarenta días después de su alumbramiento para ofrecer su Hijo allí y purificarse como las demás mujeres. Exenta de esta ley por el carácter divino de su maternidad castísima, quiere no obstante sujetarse a ella, para dar en todo, ejemplo de perfecta observancia legal.

   Nada hay tan eficaz como el buen ejemplo, y es esta un arma de celo cristiano que toda alma fiel puede y debe emplear para gloria de Dios y provecho de sus hermanos. No se te pedirá tal vez cuenta, alma cristiana, de si has escrito sabios libros, o pronunciado elocuentes discursos, o acaudillado grandiosas empresas. Todo esto puede ser quizá muy ajeno a tu especial vocación. Más se te pedirá estrechísima sobre si has dado o no a los tuyos y al mundo la luz del buen ejemplo que con tus palabras y acciones les debías dar. Seas hombre, seas mujer, seas rico, seas pobre, seas rudo, seas sabio, tu voz y tu obra tienen alguna influencia, poca o mucha, alrededor de ti, y con esta influencia puedes ayudar a la causa de Dios y del bien, o a la causa del demonio su enemigo. Apóstol de Dios eres, si en su ayuda trabajas; satélite del diablo, si te empleas en obras que él inspira. Tu familia, tu círculo de amistades o negocios, la plaza y calle en que vives, el sitio de diversión o pasatiempo en que concurres, esa es la arena de tu apostolado, ese el terreno en que siembras sin cesar o para el bien o para el mal.

   ¿Qué uso has hecho hasta hoy, oh cristiano, de esa arma poderosísima del buen ejemplo?

   Gran cuidado debe darte para el día del juicio esta reflexión, y te pido la consideres y revuelvas en tu interior siquiera unos breves minutos cada noche. Dite a ti mismo: en este día que acaba de transcurrir ¿he favorecido con mis obras y palabras la causa de Dios o la causa de su enemigo?

 

 


martes, 10 de mayo de 2022

Pablo VI, igual que Francisco I, se burlaron de la Virgen de Fátima.


 


Fátima, mayo de 1967. Pablo VI celebra la Misa al aire libre. (Otro que se burlaba de la Virgen de Fátima) Como todos los Papas post conciliares cortados por la misma satánica tijera. Desde Juan XXIII hasta Francisco I unidos para destruir la Iglesia de Cristo.

   Pablo VI decidió ir allí pero “para un breve acto de presencia”, es decir, para hacer un viaje muy rápido, de carácter completamente “privado”. Para evitar encontrarse con Salazar (1), a quien consideraba un “dictador colonialista”, no hizo escala en Lisboa, sino que se apeó en el aeropuerto militar de Monte Reai; y luego, en un Rolls Royce a Cova da Iria. Donde no hablará de la esencia del “mensaje” de la Divina Voluntad, que quiso establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de Viaria; pero Pablo VI ya había condenado a quienes “exaltan a María de manera a veces excesiva, rebasando los límites de las justas proporciones doctrinales o culturales”. (2)

Pablo VI pasó frente a la estatua de la Virgen sin siquiera levantar los ojos hacia ella; ni rezó el rosario con la multitud, ni siquiera un avemaría. Cuando se acercó a la estatua de la Virgen, para colocar un Rosario de plata en sus manos, al no hacerlo, ¡arrojó el Rosario a sus pies! Sin embargo, los temas del gran “Secreto”, como los “errores de Rusia”, la devoción restauradora al Inmaculado Corazón de María, estaban totalmente ausentes de Su predicación, Su “Ostpolitik” había llevado a un acercamiento decisivo con la Rusia bolchevique.  ¡La visita de Pablo VI fue toda una profanación de Fátima y un insulto a los pedidos de Nuestra Señora por nuestra salvación y paz verdadera!

 

   FUENTE: “CHIESA VIVA” N° 462.  AÑO 2013

 

(1) Nota de Nicky Pío: Salazar era un gran católico y muy mariano, tengo en mi escritorio un papel en la pared, sujetado por un clavo, una frase suya, para que nunca se me olvide. “Preferir ser mejores a estar mejor” Oliveira Salazar.

(2) Nota de Nicky Pío: Este también fue el pensamiento de Juan Pablo II. “El Rosario es muy mariano y no es suficientemente Cristocéntrico” Por eso contra los designios del cielo, por su cuenta, metió un “cuarto misterio” “y destruyo la TRINIDAD en el Santo Rosario” no sólo fue contra toda la tradición de muchos siglos, sino que su soberbia llego incluso a tal punto de burlarse de la Virgen María, y desobedecer a la misma Trinidad. Porque según Juan Pablo II, Dios y la Virgen se equivocaron. Y él como si fuera un Dios vino a completar con su “misterio luminoso” lo que el cielo hizo mal. Asi siempre fue el pensamiento de los herejes y satánicos durante toda la historia de la Iglesia Católica. Y son millones los católicos, sin contar a casi todo el clero, los que siguen a estos diabólicos Papas post conciliar. Sin importar lo que Dios y la Virgen demandan.  “El hombre se vuelve Dios”. Esa es la última herejía, e igual a Lucifer gritan a Dios ¡no serviré!



BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 10 de Mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

X.

 

María en el nacimiento de Jesús. — Espíritu de pobreza.

 

   Llegan a Belén los fatigados Esposos y buscan hospedaje entre aquellos vecinos. Ninguno abre sus puertas a los pobres forasteros, y ya al caer de la tarde salen de la ciudad ingrata y recógense en una cueva junto a sus viejas murallas. Allí, entre dos bestias, nace en mitad de la fría noche y bajo destechado establo el Unigénito de Dios. Unos pobres pastores, llamados por un Ángel, acuden a adorarle. Coros celestiales cantan su gloria sobre el ruinoso portal.

   No te alarme, alma mía, la pobreza, ni te desconsuele el desamparo, ni te aflija el menosprecio de tus propios amigos y parentela. En estas condiciones quiso Dios se hallase su amantísima Madre en el momento más solemne de su vida, y en ellas quiso El nacer. Esta fué su corte y su palacio y su triunfal entrada en el mundo que venía a hollar con sus pies. Si te favoreció Dios con riquezas, no permitas se fije tu corazón en ellas, no les vendas tu pobre alma a costa tal vez del amor a tu Dios. Sé pobre, alma cristiana, aun entre el fausto y la opulencia, viviendo mortificada en medio de ellos, sin querer apurar la copa de sus dulzuras; gozándote antes en que por tu generosidad las saboreen los pobres, en quienes debes ver vivas imágenes de tu buen Jesús. Más si eres realmente pobre, ama, alma mía, esta real pobreza como el título más honroso de semejanza que te da derecho a llamarte hermano y familiar del pobrecito Niño de Belén. Y si eres como El fino amador de la santa pobreza, sobre tu ruin techo cantarán los Ángeles del cielo cantares de paz, y te anticiparán los dulces y suaves regocijos del paraíso.

   ¡Niño pobrecito! ¡Bendito José! ¡Santa Virgen María! ¡Familia de pobres, que el mundo despreció y redujo a la vileza de un establo y a la compañía de unos brutos animales! ¡Os ama mi corazón y os quiere seguir, enamorado de vuestra pobreza, más gloriosa que el esplendor de los reyes!

 

 


lunes, 9 de mayo de 2022

VIRGEN DE FÁTIMA Y LOS ENFERMOS –– SALUS INFIRMORUM (Salud de los Enfermos)

 



   ¿Cómo explicar aquel creciente entusiasmo de los fieles hacia Cova de Iria?

 

   La Virgen Santísima, al manifestarse a los tres pastorcitos, había prometido que escucharía las súplicas de los que confiadamente recurrieran a Ella, y los hechos han manifestado hasta la .evidencia que no fué vana su promesa:

 

   Hemos visto que desde la primera aparición, los fieles frecuentaron aquel lugar bendecido por la presencia de la Madre de Dios. A Ella acudían invocándola en sus necesidades espirituales y temporales, convirtiéndose Cova de Iria en escenario de continuos milagros.

 

   Los enfermos que llegan hasta ese lugar aumentan de año en año; la estadística oficial del: Santuario registra desde 1926 a 1987 el número de 14.725 enfermos. El 13 de mayo de 1946 en que fué solemnemente coronada la milagrosa estatua de Nuestra Señora de Fátima concurrieron a aquel sagrado lugar unos 6 mil enfermos.

 

   Cuando llegan los enfermos son atendidos por los Siervos de Nuestra Señora y conducidos a la Oficina de Verificación, en donde unos treinta doctores examinan los documentos y certificados médicos de cada uno, y después de someterse a una nueva inspección médica reciben el boleto de entrada al pabellón de los enfermos, donde asisten al Santo Sacrificio y reciben la bendición con el Santísimo Sacramento. Los enfermos graves, en todo momento tienen preferencia.

 

   Si en Fátima no se viera nada más que aquel amor desinteresado por los enfermos, sería suficiente para afirmar: “en verdad, aquí, está el dedo de Dios”; así lo nota el nombrado doctor Fischer.