«Os ruego, puesto que
vuestro amadísimo Jesús se digna deleitarse estando con vosotros y conversando
con vosotros a través de la Santa Oración, que no le privéis de su
contentamiento, sino que experimentéis cuán cierto es lo que dice el Espíritu
Santo: “Que en su conversación no hay amargura, ni aburrimiento en su compañía,
sino gozo y alegría”. Considerad este asunto como el primero, el principal, el
más necesario, el más urgente y el más importante de todos vuestros asuntos, y
apartaos lo más posible de otros asuntos menos necesarios, para dedicarle a
este todo el tiempo que podáis.»
San Juan Eudes.
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