«En
medio de mi oración, el Dios de justicia me oyó; en mis angustias, me abrió el inmenso
espacio, dice el Salmista.»
«Dios nos oye algunas veces librándonos de
las aflicciones; otras veces dándonos la virtud de la paciencia, lo que todavía
es un beneficio mayor; y en alguna ocasión nos concede también, no sólo la
paciencia, sino la alegría; dice el cardenal Bellarmino.»
«A medida qne los padecimientos de
Jesucristo aumentan en nosotros, dice San Pablo, nuestros consuelos aumentan
también por Jesucristo.»
«Cuanto más aumentan las aflicciones
sufridas por Dios, más grandes y abundantes son los consuelos. Las aflicciones
de los mundanos son, al contrario, hiel sin miel; y cuanto más se multiplican,
más también aumentan su desolación, sus enojos y sus pesares. De ahí se deduce que
lejos de huir de las cruces es preciso desearlas, puesto que tan fecundas son
en delicias.»
“TESOROS
DE CORNELIO A LÁPIDE”

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