domingo, 13 de marzo de 2022

LA MASONERÍA CONTRA LA MORAL CATÓLICA. (Una lectura imperdible e imprescindible.)

 



   NICKY PÍO: Amigas y amigos, esta publicación les va a ayudar a comprender el origen, y el  porqué de tanta inmoralidad en el mundo de hoy. Y como siempre digo: “si quieren comprender el presente vayan al pasado”. Pongan mucha atención a las fechas, y  verán desde cuando ya “LA INMORORALIDAD” era un programa, un protocolo a seguir para lograr lo que hoy vemos, en el hogar, en las escuelas, en las leyes, en la sociedad toda. Mucha de la inmoralidad que hoy sufrimos fué planificada hace más de un siglo. “El enemigo maneja estrategias y esta es conocida como estrategia sin tiempo” por eso los masones dicen: el masón cae pero la lucha continua. Esta lucha claro está, es contra la Iglesia Católica y todo cuanto enseña de bueno y moral. De hecho está contra la civilización cristiana.

 

   El fin que se propone la Masonería exige de su parte la destrucción de la moral cristiana. “El otro vehemente empeño de los masones es destruir, escribe León XIII, los principales fundamentos de lo justo y de lo honesto, y hacerse auxiliares de los que a imitación del animal, quisieran fuera lícito cuanto agrada…”.

 

   “El fin último de la Secta es destruir toda religión para sustituirla por el naturalismo; por esto profesa la indiferencia religiosa, exaltando indebidamente a la razón humana, ostentando una falsa tolerancia, combatiendo a la Iglesia y a la Santa Sede y yendo hasta renegar de las mismas verdades fundamentales.”  León XIII, “Humanum Genus".

 

   La van destruyendo en sus propios miembros, estableciendo que, según lo escribía el filósofo Fíchte, masón, “Todo es permitido contra los que se opongan a la realización de nuestros planes: la violencia, la  astucia, el hierro, el fuego, el puñal, el veneno. El fin justifica los medios

 

   Acostumbra a sus miembros a la mentira y a la hipocresía; no teme llevarlos al crimen, si llega el caso. (Los crímenes masónicos no son fruto de la imaginación, Sino hechos que un historiador serio no puede negar). En todos fomenta el indiferentismo en materia religiosa, para empezar, y los conduce luego al ateísmo, y aun al ateísmo militante.

 

   Pero eso no basta. “La Masonería misma proclama el principio de una moral universal, común a todos los pueblos y aplicable a todas las condiciones”, escribía el Masón Varache en 1932. Se trata evidentemente de una moral puramente naturalista, de una moral laica, de una moral pagana. Y para establecerla en el mundo, hay que suprimir la moral cristiana. De ahí:

 

   “La masonería universal es la causa de la irreligión, de la inmoralidad, del materialismo, del egoísmo y del desenfreno de las pasiones... Ella es la causa y el principio de la disolución social... Ella fomentó la corrupción administrativa y el antagonismo de clases y de razas en la sociedad; y por su culpa, los libros, las novelas, las revistas, los diarios y los espectáculos están al servicio del error y del vicio. Todo trabajo salido de las logias lleva el sello indeleble de su secreto jurado, a saber: Descatolizar el mundo… Corromper para descatolizar”. Así escribía Monseñor Mariano Soler, primer arzobispo de Montevideo. Bien podría llamarse la Masonería “Empresa de desmoralización”

 

   “Su ley (la de los masones) es la mentira; Satanás; su Dios, y la ignominia su culto” (Pío VIII Encíclica. “Traditi humilitati”, 24-V-1829)

 

   Y para quien no diera crédito a los testimonios, bastaría mirar las obras que produce la secta. Se ha atacado a la familia, a la mujer, al niño.

 

CONTRA LA FAMILIA

 

   La ley sobre el divorcio es esencialmente masónica. Ya en 1771, el masón Mercier podía profetizar —sin dificultad se comprende–– la próxima institución del divorcio… que veinte años más tarde votaba la Revolución Francesa, en nombre de los derechos de la libertad individual... Poco después, tuvo que suprimirse; tan grandes eran los desastres producidos. Y toca otra vez a un masón, Nanguet el haberlo reintroducido en las leyes francesas en 1882.

 

CONTRA LA MUJER

 

   Vendice escribía a Nubius, jefe de la Alta Venta, asociación masónica italiana del siglo pasado (siglo XIX): Oía recientemente a un amigo nuestro reírse de modo filosófico de nuestros proyectos y decir: “Para aplastar al catolicismo, hay que empezar por suprimir a la mujer” Tiene razón; “Ya que se puede suprimir a la mujer, corrompamos con ella a la Iglesia…” Y las decisiones de los más recientes Conventos no desmienten estos antiguos proyectos. En el año de 1936, decía un masón: “El jefe de familia ha dejado de ser jefe. La mujer se ha emancipado. La familia en cuanto unidad desaparece…”

 

   Nuestro comentario: Vaya si esto es una gran verdad hoy, sólo miren los nuevos códigos civiles que rigen las relaciones familiares.

 

CONTRA EL NIÑO

 

   La Masonería se esfuerza en sacar al niño de su familia y de Dios. Su táctica en grandes líneas es esta:

 

   1° Monopolio de la enseñanza para abolir o por lo menos neutralizar el influjo de cualquier otra enseñanza, sobre todo de la católica.

 

   2° Enseñanza laica, independiente de toda moral y de toda religión, o sea atea y corruptora.

 

   3° Enseñanza gratuita, para anular cualquier competencia y extender con mayor facilidad el contagio del mal.

 

   4° Enseñanza obligatoria, para que la perversión y descristianización del pueblo sea forzosa y total.

 

   La historia de sus esfuerzos para realizar estos planes sería la historia de la lucha de que muchos países fueron teatro, entre la Iglesia, defensora de los derechos de los padres y de Dios, y los gobiernos masónicos, empeñados en hacer triunfar los planes de la secta.

 

   No faltan masones que hayan reconocido las fatales consecuencias de tal enseñanza laica; decía por ejemplo Portalis, ministro de Napoleón: “No hay instrucción sin educación, y no hay educación sin moral y sin religión…”

 

   Pero poco importa… El plan es suprimir en lo posible todo influjo de la Iglesia en las almas, valiéndose —si fuere necesario— de todas las hipocresías.

 

Escribía en 1947 el obispo de Astorga, Monseñor Pérez:

 

   “Prohibir a la Iglesia crear y dirigir centros de enseñanza no era posible en todos los países, y chocaba estrepitosamente con los principios de libertad y democracia que tan hipócritamente proclama. Un medio halló. . . Consistió en consignar la libertad de enseñanza en solemnes textos constitucionales, pero exigiendo al mismo tiempo, ya en la constitución, ya en las leyes y reglamentos aplicativos, que toda la enseñanza no estatal diera sus exámenes ante los profesores oficiales. . . Con esta condición —sin contar, además, la exclusión de todo apoyo económico estatal— bastaba para que la enseñanza de la Iglesia y toda la no oficial quedara en manos de la oficial... la cual a su vez había de estar en manos de la secta…”

 

EL CONTRA-ESTADO

 

   Nuestro comentario: “Decía un autor, la masonería es un estado dentro de otro estado” y atenta contra esta. Y ello es así, pues conspira y se rige por sus propias leyes.

 

   El masón Lantoine termina su historia de la Masonería con estas palabras: “La Masonería se instalé en los Estados”

 

   Nadie puede contestar la verdad de estas palabras, ya que es un hecho: casi todos los Estados modernos están como maximizados por la profesión que hacen del materialismo político, señalado por la encíclica “Humanum Genus" como característica de la Masonería.

 

   Las fórmulas libertarias, anárquicas, y la exaltación de la autoridad absoluta del Estado son las que usaban los enciclopedistas franceses, y que siguen usando los masones.

 

   Un orador del Gran Oriente, en el Convento de 1904, por ejemplo, hacía resaltar con complacencia cómo la Asamblea Constituyente francesa en 1792, de la que 300 miembros eran masones, había adoptado al pie de la letra el texto de la declaración de los derechos del Hombre y la trilogía Libertad, Igualdad y Fraternidad, tales como lo habían profesado las logias durante el curso del siglo XVIII.

 

   Y el mismo Lantoine, va citado, escribe: “Nuestro secreto consiste en construir insensiblemente una República: Universal y democrática, cuya reina será la razón y cuyo consejo supremo será la Asamblea de los Sabios...” Al leer estas líneas, ¿quién no piensa en seguida en el culto de la diosa Razón, en la Catedral de París profanada en 1793, y en los Protocolos de los Sabios de Sión?

 

   Desde 1789, es decir desde la Revolución francesa, la secta va construyendo poco a poco esta república universal... Los diferentes movimientos revolucionarios del siglo XIX tenían como fin la caída y supresión de los tronos, la destrucción del poder temporal de la Santa Sede y el establecimiento de esta república universal... No consiguió la secta todos sus objetivos... pero las últimas guerras, llamadas cruzadas de las democracias contra las tiranías o los totalitarismos prosiguen los mismos fines; y poco a poco se van realizando los planes masónicos... y ¿quién no piensa ahora en la Sociedad de las Naciones, que se estableció después de la primera guerra mundial, y en la actual O.N.U..?

 

   No hablemos ahora del Comunismo... En sus principios, así como en sus fines, puede hallarse más de un punto de contacto, y las querellas que pueden existir entre masonería y comunismo no pasan de ser querellas de familia. Nuestro comentario: Ya tocaremos esta íntima relación entre comunismo y masonería.

 

Tomado de la revista. “COLECCIÓN FE INTEGRA” N° 5 segunda edición.


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