jueves, 17 de septiembre de 2026

LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO (17 de septiembre)

 




LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO

(17 de septiembre)

 

   Muchos santos personajes —dice J. M. A. Vacant, de quien tomamos los conceptos de este artículo — han llevado visiblemente llagas semejantes a las del Salvador crucificado: el más célebre es San Francisco de Asís.

 

   He aquí como recibió sus estigmas:

 

   Dos años antes de su muerte se hallaba en el monte de Alvernia; era hacia la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, cuando una mañana en que oraba fué arrebatado en éxtasis. Vió a un serafín que tenía seis alas, entre las cuales había un hombre con los pies y las manos extendidas en cruz y semejante al Salvador crucificado. Después de esta visión el alma de Francisco quedó llena de ardiente caridad, y las señales de las cinco llagas del Salvador aparecieron en su cuerpo y fueron vistas, a pesar del cuidado que tenía de ocultarlas, durante su vida, y sobre todo después de su muerte. No eran solamente cicatrices, pues llevaba en los pies y en las manos verdaderos clavos formados con su carne y de color de hierro. Estos clavos tenían una cabeza redonda y negra que se apoyaba en lo interior de las manos y en lo alto de los pies; sus largas y aceradas puntas pasaban al otro lado volviendo sobre sus manos y pies, de modo que parecían haber sido encorvadas con un martillo. El costado derecho de Francisco llevaba una herida roja y cicatrizada, como si hubiera sido taladrado con una lanza; durante su vida, con frecuencia salía de ella sangre que manchaba sus hábitos. San Francisco murió en 1226 y sus llagas fueron instrumento de una porción de milagros.

 

   He aquí los principales documentos en que estos hechos son referidos con las expresadas circunstancias: 1° Una biografía del Santo, escrita antes de 1230 por orden de Gregorio IX, por Tomás Celano, discípulo y compañero de San Francisco. 2 ° Obra biografía escrita por Coperan viviendo el mismo Papa, es decir, antes de 1241, 3 ° Una leyenda de los milagros del santo hombre escrita en 1246 por tres discípulos suyos franciscanos, uno de los cuales, llamado Rufino, había tocado sus llagas mientras vivió. 4 ° La vida de San Francisco, escrita por San Buenaventura hacia 1260, después de haber visitado los lugares en que el Santo había vivido y de interrogar a los que la habían visto. Los Bolandistas (4 de Octubre) han probado que estas diversas biografías no habían sido alteradas posteriormente en lo que concierne a los detalles que hemos referido. Para este aserto se apoyan en la lectura do los ejemplares más antiguos, en muchas Letras apostólicas de Gregorio IX y de Alejandro IV, que habían conocido a San Francisco, y on otros varios testimonios.

 

   No hay duda que autores que han venido luego han añadido hechos legendarios a la historia de San Francisco; algunos hasta han pretendido deducir del hecho de esas llagas conclusiones doctrinales arriesgadas y singulares; pero la autoridad eclesiástica nunca se ha hecho cómplice de estos errores, que no pueden invocarse contra la realidad de los hechos que hemos referido, porque estos están justificados.

 

   Los que quieren la demostración de los milagros no pueden, razonablemente, exigir mayores pruebas de los estigmas con que el Señor Crucificado regaló a su seráfico siervo San Francisco.

 

“APOSTOLADO DE LA PRENSA”

Año 1903.

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