martes, 31 de marzo de 2026

JUDAS ISCARIOTE Y PILATO (Comparación de estos siniestros personajes) – Por el Apostolado de la Prensa – Año 1894.

 



 

   Este indigno traidor, caído como Luzbel al abismo desde lo más alto, era Judío; quizá el único Judio del Apostolado, pues los once Apóstoles restantes eran galileos. Suponen algunos que el orgullo provincial, y en consecuencia el desprecio con que todos los de Judea miraban a los galileos fueron las primeras causas del odio que arraigó en el corazón del apóstol contra su divino Maestro. Lo que parece indudable es que Judas fué siempre de los Judíos, carnales, esto es, de los que esperaban un Mesías conquistador y gran monarca.

 

   Judas estaba muy encariñado con los bienes de la tierra; no era hombre espiritual. Gustaba extraordinariamente del dinero. Pilato quería su desino de gobernador a toda costa; Ju das, persona de más baja condición, se contentaba con menos; sólo quería plata y oro. Pilato era un ambicioso vulgar; Judas un miserable codicioso. Pilato no creía en nada; Judas probablemente lo creía todo, pero no podía resistir a la tentación del soborno.

 

   En otra época y circunstancias, quizá Pilato hubiese sido ministro francmasón, y Judas uno de esos personajes misteriosos que ruedan las antesalas ministeriales, en busca del negocio. En Pilato se ven horrendos vicios: pero vicios de raza conquistadora y soberana. En Judas apuntan todos los repugnantes caracteres del judio moderno, avaro y chupador de sangre, del judío, plaga que hunde en la miseria a todo un pueblo con sus intereses compuestos y sus juicios ejecutivos.

 

   Si hoy resucitaran los dos odiosos personajes, Pilato encontraría muchos camaradas en el llamado mundo político. Judas también los encontraría por millares en el llamado mundo de los negocios.

 

   Figurémonos a Pilato de ministro en una época revolucionaria; por temor a las masas, por conservar el puesto, por deseo de popularidad, hubiera firmado un decreto mandando vender los bienes de la Iglesia. Judas se hubiera aprovechado de este decreto, comprando aquellos bienes a bajo precio.

 

   ¿Quién es más odioso, Judas o Pilato? Cuestión muy difícil de resolver es esta. Lo cierto es que los dos se completan, formando un conjunto tan deforme, tan monstruoso, tan horrible, que ya no parece figura humana, sino gigantesca silueta de demonio sobre el fondo negro del infierno.

 

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