miércoles, 9 de marzo de 2022

Instrucción a los apóstoles –Evangelio según San Mateo (Capítulo X. v5 al v42)


 


   Aclaraciones de Nicky Pío: Estoy utilizando para esta parte del Evangelio Según San Mateo, la versión de la Vulgata Latina del Dr. D. Torres Amat. Publicada por la Pía Sociedad de San Pablo. Año 1939. Los cambios de fuente (letra) y las negritas no son mías, sino que así se puede leer del libro físico. Ya que no es una versión digital de la cual tome este fragmento. Para los tiempos que vivimos es de suma importancia la lectura de las Sagradas Escrituras. 

 

   5. A estos doce envió Jesús dándoles las siguientes instrucciones: No vayáis ahora a tierra de gentiles, ni tampoco entréis en poblaciones de samaritanos. 6. Más id antes en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7. Id y predicad, diciendo que se acerca el reino de los cielos. 8. Y en prueba de vuestra doctrina, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, lanzad demonios. Dad graciosamente lo que graciosamente habéis recibido. 9. No llevéis oro, ni plata, ni dinero alguno en vuestros bolsillos. 10. Ni alforja para el viaje, ni más de una túnica y un calzado, ni tampoco bastón u otra arma para defenderos; porque el que trabaja merece que le sustenten.

   11. En cualquiera ciudad o aldea en que entrareis, informaos bien quién hay en ella hombre de bien o que sea digno de alojaros, y permaneced en su casa hasta vuestra partida. 12. Al entrar en la casa, la salutación ha de ser: La paz, sea en esta casa. 13. Que si la casa la merece, vendrá vuestra paz a ella más si no la merece vuestra paz se volverá con vosotros. 14, Caso que no quieran recibiros, ni escuchar vuestras palabras, saliendo fuera de la tal casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. 15. En verdad os digo que Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor en el día del juicio, que no la tal ciudad.

   16. Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto habéis de ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas. 17. Recataos empero, de los tales hombres pues os delatarán a los tribunales, y os azotarán en sus sinagogas; 18. Y por mi causa seréis conducidos ante los gobernadores y los reyes para dar testimonio de mí a ellos y a las naciones. 19. Si bien cuando os hicieren comparecer, no os dé cuidado el cómo o lo que habéis de hablar, porque os será dado en aquella misma hora lo que hayáis de decir. 20. Puesto que no sois vosotros quien habla entonces, sino el Espíritu de vuestro Padre, el cual habla por vosotros. 21. Entonces un hermano entregará a su hermano a la muerte y el padre al hijo y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir. 22. Y vosotros vendréis a ser odiados de todos por causa de mi nombre; pero quien perseverare hasta el fin, éste se salvará. 23. Entre tanto, cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. En verdad os digo que no acabaréis de convertir las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre. 24. No es el discípulo más que su maestro, ni el siervo más que su amo. 25. Baste al discípulo el ser tratado como su maestro, y al criado como a su amo. Si al padre de familia le Han llamado Beelzebud, ¿cuánto más a sus domésticos? 26. Pero por eso no les tengáis miedo; porque nada está encubierto que no se haya de descubrir, ni oculto que no se haya de saber. 27. Lo que os he dicho de noche, decidlo a la luz del día; y lo que os digo al oído, predicadlo desde los terrados. 28. Nada temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma: temed antes al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno. 29. ¿No es así que dos pájaros se venden por un cuarto, y, no obstante, ni uno de ellos caerá en tierra sin que lo disponga vuestro Padre? 30. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31. No tenéis, pues, qué temer; valéis vosotros más que muchos pájaros. 32. En suma: a todo aquel que me reconociere y Confesare por Mesías delante de los hombres, yo también le reconoceré y me declararé por él delante de mi Padre que está en los cielos. 33. Más a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

   34.  No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra, (1). 35. Pues he venido a separar al hijo de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra; 36. Y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa. 37. Quien ama al padre, o a la madre más que a mí, no merece ser mío; y quien ama al hijo o a la hija más que a mí, tampoco merece ser mío. 38. Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39. Quien a costa de su alma conserva su vida, la perderá; y quien perdiere su vida por amor mío, la volverá a hallar.

   40. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel, que me ha enviado a mí. 41. El que hospede a un profeta en atención a que es profeta, recibirá, premio de profeta; y el que hospeda a un justo en atención a que es justo, tendrá galardón de justo.

   42. Y cualquiera que diere de beber a uno de estos pequeñuelos un vaso de agua fresca solamente por razón de ser discípulo mío, os doy mí palabra que no perderá su recompensa.

 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.