miércoles, 19 de abril de 2023

¿Qué es “el mérito” en sentido teológico? – Por el Padre Ardizzone. S. D. B.


 

PASAJE DEL BUEN SAMARITANO.


    El segundo efecto de la gracia santificante es el mérito.

   Mérito, en general, es el derecho a una recompensa merecida por una obra digna de ella.

   En sentido teológico mérito es el derecho a una recompensa sobrenatural, merecida por un acto de virtud sobrenatural, obrado bajo la influencia de la gracia.

   Explicación de la definición. — Decimos que el mérito es:

   El derecho a una recompensa; se demuestra por la Sagrada Escritura:   “Bienaventurado el varón que sufre tentación, porque después que fuere probado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a los que le aman” (Santiago, I, 12).

San Pablo compara nuestra vida a una carrera en cuyo término se recibe una corona incorruptible (I Cor., IX, 24, 25).

El siervo que negoció con los talentos que le había dado su señor, recibió el doble como recompensa (Marc., XXV, 14 y sig.)

   Recompensa sobrenatural, a saber, un aumento de gracia santificante en nuestra alma; la gloria y la felicidad del cielo; el acrecentamiento de esta gloria y felicidad.

   3° Merecido por un acto de virtud sobrenatural, es decir, por un acto exterior o interior hecho por Dios, en estado de gracia, con la ayuda de la gracia.

   Condiciones del mérito. — Para que una acción sea meritoria se requieren cinco condiciones que es fácil reunir:

   Que el que la practica sea viador, es decir, goce todavía de la vida; en la otra vida no se puede merecer. Dice San Pablo: “Mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos” (Gál., VI, 10). Y Jesucristo: “Vendrá la noche, (es decir la muerte) cuando nadie podrá obrar” (Juan, IX, 4).

   2° Estado de gracia santificante.Dice Jesucristo: “Como el sarmiento no puede llevar fruto si no estuviere unido a la vid; así ni vosotros sin mí no podéis hacer nada” (Juan XV, 4-5). Definió el Concilio Tridentino: “Las obras buenas sólo son meritorias en el hombre justificado”

   3° Libertad. — No hay mérito si no hay libertad de hacer o dejar de hacer.

   Las obras deben ser buenas en sí; con obras malas no podemos alcanzar mérito alguno delante de Dios. Por ejemplo: el que toma lo ajeno para dar limosna, o miente con la mira de favorecer al prójimo, no merece recompensa, sino castigo.

   Recta intención. La obra buena debe ser hecha por un motivo sobrenatural.  Por ejemplo: de agradar a Dios, de obedecerle, de procurar su gloria, de obtener la remisión de los pecados, etc.

   Obras buenas hechas en pecado mortal. — Surge aquí una dificultad. Hemos dicho que las obras buenas hechas en estado de pecado mortal no son meritorias; de esto podría alguno deducir: Luego es inútil todo bien que se hace en estado de culpa grave.

   Respondemos que no sólo no es inútil, sino que también es ventajoso hacer obras buenas en ese estado; dos son las ventajas que se siguen:

   Obtener la gracia de la conversión, esto es, las buenas obras mueven a Dios a dar al pecador más pronto y abundantemente su gracia, mediante la cual puede arrepentirse y hacer una buena confesión.

   Además las buenas obras sirven al pecador, no siempre pero sí muchas veces, para que Dios le otorgue el perdón de los castigos temporales, esto es, para que Dios aparte de él el castigo temporal (enfermedades, desgracias, pobreza, etc.) que había merecido por sus pecados.

   Así sucedió a los ninivitas, a los cuales había Dios amenazado con la destrucción de su ciudad, castigo que no se cumplió porque ayunaron e hicieron penitencia por sus pecados.

   Lo mismo sucedió al impiísimo rey Manasés que encerrado en dura cárcel, por su arrepentimiento y buenas obras mereció no sólo la gracia de la conversión sino tambien la libertad y la vuelta al trono de Judá.

 

 

“LA RELIGIÓN EXPLICADA”

Año: 1945






MEDITACIÓN SOBRE CÓMO ADVERTIR AL PRÓJIMO SOBRE SUS FALTAS.


CORRECIÓN DE SAN PABLO A SAN PEDRO.


I. Estás obligado a advertir caritativamente a tu prójimo sus defectos. Si eres su superior, el deber de tu cargo te impone esta obligación; si eres su amigo, la amistad te concede esta libertad; si adviertes a tu hermano, él se corregirá y tú habrás ganado su alma para Dios. ¿Puedes hacerle mayor servicio? Si descuidas hacerlo, te expones a dejarlo vivir y morir en su crimen, cuando hubieras podido prevenir a ese desventurado. Y tú, ¿cómo recibes las advertencias de tus superiores?

 

II. Aunque fastidies al amigo advirtiéndole sus faltas no lo dejes de hacer: es tu deber. Acaso tengas una opinión demasiado mala de él y es más humilde de lo que piensas. Después de todo, ese pecador es un enfermo a quien se aplican remedios aunque no lo quiera; cuando se cure te agradecerá el servicio que le hiciste. Si él falta a su deber, tú no faltes al tuyo. Considera las obligaciones que pesan sobre ti y no tengas en cuenta a las personas.

No perdones a tu prójimo, cuando se trata de salvar su alma (San Jerónimo).

 

III. Pero si hay motivo para creer que tu advertencia será más bien dañosa que útil, con razón la omitirás o dilatarás para mejor ocasión. A menudo la manera de hacer a alguien incorregible es advertirle sus faltas inoportunamente. Según el refrán popular, hay que dorarle la píldora al enfermo para que la acepte. ¿Quieres corregir a tu hermano?

Adviértele, llora y reza a Dios; reprende entonces a tu hermano, exhórtale, dale buenos consejos, demuéstrale mucha amistad a ese pobre pecador (San Juan Crisóstomo).

 

Practicad la caridad para con el prójimo.

Orad por los que están en estado de pecado mortal.

 

sábado, 15 de abril de 2023

Las Santas Basilisa y Anastasia, mártires. — 15 de abril. (+ 56)

 




Las ilustres y venerables matronas romanas Santa Basilisa y Santa Anastasia habían recibido la luz de la fe y la gracia de nuestro Señor Jesucristo por mano de los gloriosos príncipes de los Apóstoles San Pedro y San Pablo; y quedaron tan devotas suyas, que ni aun después que ellos padecieron el martirio, quisieron dejar por temor humano de reverenciarles; antes recogiendo con todo cuidado las venerables reliquias de aquellos santísimos Maestros de nuestra fe, les dieron secretamente honrada sepultura. Más como por este oficio de piedad fuesen acusadas delante del impío y cruelísimo Nerón, este primer perseguidor y fiera sanguinaria, sin respeto de la virtud y nobleza de aquellas piadosas matronas, mandó que las prendiesen y las presentasen a su tribunal cargadas de cadenas. Pretendió el bárbaro emperador apartarlas del nuevo instituto y vida cristiana que les habían enseñado los santos apóstoles, más ellas con gran fortaleza confesaron a Jesucristo, diciendo que era verdadero Dios, por el cual habían dado la vida San Pedro y San Pablo, que ellas estaban dispuestas a confesarle también, derramando la sangre y muriendo; si fuese menester. Entonces mandó el tirano que sacasen de su presencia a aquellas damas tan principales y las encerrasen en la cárcel hasta el día siguiente, en el cual se les concedía nueva audiencia: y venida la hora de comparecer de nuevo al tribunal, mostráronse tan constantes e invencibles en la confesión de Cristo, que luego ordenó el ferocísimo emperador matarlas a poder de tormentos. Azotáronla con bárbara  inhumanidad, colgáronlas en un potro, y abrasaron sus delicadas carnes con hachas encendidas; y viendo los verdugos que todo esto sufrían ellas sin quejarse, y que no cesaban de invocar el nombre de Cristo Jesús, con gran furor les sacaron las lenguas de la boca y se las cortaron. Cortáronles después los pechos y las atormentaron cruelísimamente hasta que se cansaron de hacer en aquellos santísimos cuerpos la más horrible y sangrienta carnicería, y como no pudiesen quebrantar un punto la constancia maravillosa de aquellas flacas mujeres y fortísimas mártires del Señor, las condenó el tirano a ser degolladas,


y así confirmaron con su sangre y con su muerte la doctrina de Dios que habían recibido de los bienaventurados Príncipes y esclarecidos Maestros de la Iglesia romana.”

 

   Reflexión: Mártir murió Jesucristo, soberano autor de nuestra sacrosanta religión; mártires fueron San Pedro y San Pablo y los demás apóstoles, mártires la mayor parte de los discípulos; mártires casi todos los papas de los tres primeros siglos de la Iglesia, y mártires en fin millones y millones de fieles cristianos en toda edad, sexo y condición, nobles, plebeyos, sabios, ignorantes, dignatarios, magistrados, filósofos, centuriones, procónsules, y aun damas y matronas romanas y delicados niños y doncellas. ¡Oh qué venerable es el edificio de la Iglesia católica amasado con tanta sangre de mártires! El que desprecia estos testimonios de nuestra fe, merece ser despreciado, el que no se convence con este argumento es hombre desatinado, el que solo por querer vivir a sus anchuras se obstina en rechazar la religión católica, diga que no sabe lo que hace, y que su orgullo o sensualidad le han robado el juico: pero sepa que un día clamará contra él toda esa sangre de los mártires tan gloriosamente derramada y tan injustamente despreciada por los insensatos.

   Oración: Rogámoste, Señor, que nos concedas perpetua devoción para venerar los triunfos de tus bienaventuradas mártires Basilisa y Anastasia; a fin de reverenciarlas con nuestros humildes obsequios ya que no podemos celebrarlas dignamente. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

FLOS SANCTORVM.


viernes, 14 de abril de 2023

MEDITACIÓN SOBRE LAS AMISTADES SANTAS

 


Santo Domingo y San Francisco de Asís (amigos)


I. Ten caridad para con todos, pero no te vincules sino con pocos. Que tus amigos sean los amigos de Dios; si tales son, progresarás en la virtud en su compañía. Fieles son los amigos que temen a Dios; no sucede lo mismo con los que no le temen. En efecto, ¿cómo tendrían para contigo una fidelidad que no tienen para con Dios? ¿Te estarían más obligados que no lo están a Dios? ¿O esperarían de ti mayores recompensas? ¿Mayores castigos temerían, acaso, de tu parte?

II. El fin de tus amistades debe ser transcurrir suave y santamente tu vida, aprovechar el buen ejemplo y los saludables consejos de tus amigos y contribuir también, de tu parte, a su santificación. Si el comer bien, el interés o los placeres, son los motivos que te mueven para el cultivo de la amistad, no será ésta duradera. ¿Cómo trabajas para santificar a tus amigos? ¿Te haces más santo frecuentándolos? ¿No imitas más bien sus vicios que sus virtudes?

III. Resultado de estas amistades verdaderas debe ser que alivies a tus amigos en todas sus necesidades tanto espirituales cuanto temporales; debes sacrificar tus comodidades, tus bienes, tu vida misma, para sacarlos de la miseria y, con mayor razón, del pecado o de la ocasión de ofender a Dios. En fin, no te olvides nunca que Jesucristo debe siempre ocupar el primer lugar en todas tus amistades, que siempre sea su nudo y su lazo.

Elige para amigo, antes que a todo otro, a Aquél que permanecerá siéndote fiel en el día de tu muerte, cuando todo lo demás te haya sido arrebatado (San Bernardo).

 

Dad el buen ejemplo.

Orad por vuestros amigos.


miércoles, 12 de abril de 2023

MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD DE LOS SUFRIMIENTOS.




I. La palabra del Salvador: Renúnciate a ti mismo y lleva tu cruz, no ha sido dicha para los religiosos solamente; se dirige a todos los cristianos en general. La vida cristiana es un trabajo sin descanso, porque hemos de combatir sin cesar nuestros deseos, apartarnos de lo que nos place y hacer lo que nos desagrada. Pero consolémonos: si llevamos nuestra carga con amor, Dios la hará ligera.

Para los que aman a Dios es más fácil cercenar siempre sus apetitos, que para los que aman al mundo contenerlos algunas veces (San Agustín).

 

II. Además de la violencia que debemos hacernos a nosotros mismos para mortificar nuestras pasiones, Dios nos enviará pruebas de toda clase. Aceptémoslas, no solamente con resignación, sino con fe y gratitud: es una prueba del amor de Dios hacia nosotros. ¿Cuál es el hijo, dice San Pablo, a quien Dios no corrige? pues el Señor castiga misericordiosamente a los hijos que ama. Así, pues, persevera en la sumisión, prosigue el gran Apóstol; si Dios no te castiga, es porque no te tiene por hijo legítimo, sino por bastardo.

El que no sufre en el exilio no se regocijará en la patria (San Agustín).

 

III. San Sabas ve a los ángeles que lo llaman desde la otra orilla del río al que lo van a precipitar, y conjura a sus verdugos a que apresuren su suplicio. En tus pruebas vuelve los ojos al Cielo.

Considera lo que se te ha prometido; para quien tiene en vista la recompensa nada hay que no le parezca leve y fácil, y la esperanza del salario suaviza la fatiga del obrero (San Jerónimo).

 

Poned vuestro pensamiento en el cielo.

Orad por los afligidos.

 

lunes, 10 de abril de 2023

MEDITACIÓN SOBRE CUÁL DEBE SER EL MOTIVO DE NUESTRAS LÁGRIMAS.

 


I. Llora tus miserias: el mundo es un valle de lágrimas, lleno de innúmeras calamidades, donde los placeres mismos son fuente de mucho llanto; nuestros cuerpos son la prisión de nuestras almas; nuestras enfermedades son los verdugos de nuestro cuerpo; no es nuestra vida sino una serie continua de dolores y aflicciones. Nacemos y vivimos en lágrimas, morimos en dolores, suspiros y sollozos. Con todo amamos esta vida y huimos de la muerte que debe poner término a nuestros dolores y a nuestras lágrimas.

 

II. Llora tus pecados como David, que bañaba el lecho con sus lágrimas, que mojaba su pan en llanto. ¡Si lloras la pérdida de un amigo, de un pariente, de un pleito, qué lágrimas no deberá arrancarte la pérdida del paraíso, que tus pecados te arrebataron! Llora también los pecados de los demás si amas a Nuestro Señor Jesucristo, porque esos pecados de nuevo lo crucifican.

 

III. Consuélate, tú, que lloras por tus miserias y tus pecados. Pasa el tiempo de tu exilio; inadvertidamente te acercas a la patria. Dios enjugará todas tus lágrimas en el cielo; ya desde esta vida calma tu llanto, si mana del dolor de tus pecados. ¿Qué gozo puede compararse en este mundo al gozo de llorar nuestros pecados?

Si es tan deleitoso llorar por Jesús, ¿qué no será regocijarse con Él? (San Agustín).

 

Pedid a Dios la compunción del Corazón

Orad por los obispos.