Que tu
limosna quede oculta, y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará. (Mateo,
6,4)
I. Ejecuta todos tus actos para agradar a
Dios y ten cuidado de que la vanidad no te arrebate todo el mérito de tus
buenas obras. Si trabajas para brillar ante los ojos de los hombres o para
agradarlos, no esperes de Dios ninguna recompensa.
Es por mí, oh mi divino Salvador, por quien
vinisteis a este mundo, trabajasteis durante vuestra vida y moristeis en una
cruz; por Vos también quiero yo morir.
II. No te tomes el trabajo de contentar al
mundo; es intentar lo imposible. Cada persona tiene su opinión: ¿cómo conciliar
sentimientos tan diversos? Que los juicios y las burlas de los hombres jamás te
detengan en el cumplimiento de tus deberes.
No puedes resistir una palabra de burla,
¿cómo harás para resistir los halagos, las amenazas y los suplicios de los
tiranos?
III. Guárdate, con tus burlas, de desviar a
los demás del servicio de Dios. Es hacer oficio de demonio; es privar a Dios de
grandísima gloria, y a la creatura de una gracia que le habría sido dada como
recompensa de su buena acción.
Y si
alguien quiere impedirte servir a Dios, míralo como a un emisario del demonio,
búrlate de él; haz el bien y deja a los hombres que digan lo que quieran.
No te inquietes por sus vanos discursos: la
Santísima Trinidad misma no ha podido escapar a la crítica de los insensatos;
tampoco tú escaparás (San Gregorio Nacianceno).
Vivid con pureza de
intención.
Orad por los impíos.
ORACIÓN: Haced, os lo suplicamos, oh Dios
omnipotente, que honrando la constancia de vuestros gloriosos mártires en confesar
vuestro Nombre, experimentemos los efectos de su caritativa intercesión ante
Vos. Por J. C. N. S. Amén.
“SANTORAL DE GROSEZ. S.
J.”

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