lunes, 2 de noviembre de 2026

PENSAMIENTOS CONSOLADORES DEL PURGATORIO – Pensamientos para el mes de Noviembre.

 



   Según uno de los biógrafos de San Francisco de Sales, el santo siempre decía, y repetía, que en su opinión, deberíamos hallar más consuelo que temor en el pensamiento del Purgatorio. Es cierto que, en ese lugar de expiación, los tormentos son tan grandes que no se comparan con los mayores dolores de esta vida. Pero también, las alegrías interiores que allí se encuentran son tales que no hay prosperidad ni alegría en este mundo que pueda igualarlas. ¿Y quieres saber por qué el pensamiento del Purgatorio es consolador? Porque es el mismo San Francisco de Sales quien lo demostrará:

 

    1. Las almas allí viven en continua unión con Dios.

   2. Se ajustan perfectamente a la voluntad de Dios. Solo desean lo que Dios desea. Si se les abriera el Paraíso, preferirían precipitarse al Infierno antes que aparecer manchados ante Dios.

   3. Se purifican voluntariamente, con amor, porque eso es lo que Dios quiere.

   4. Quieren permanecer de una manera que agrade a Dios y por el tiempo que sea su voluntad.

   5. Son invencibles en la prueba y no pueden mostrar ni un solo signo de impaciencia ni cometer ninguna imperfección.

   6. Aman a Dios más que a sí mismos, con un amor sencillo, puro y desinteresado.

   7. Son consolados por ángeles, y sobre todo por la Virgen María.

 

   8. Están seguros de su salvación, con una esperanza incomparable.

   9. Su amargura se ve mitigada por una paz profunda.

   10. Si el dolor que sufren es infernal, la caridad derrama en sus corazones una ternura inefable, una caridad que es más fuerte que la muerte y más poderosa que el infierno.

   11. El purgatorio es un estado feliz, más deseable que temible, porque las llamas que existen allí son llamas de amor.

 

   Ciertamente, en el Purgatorio hay mucho sufrimiento. Pero ¡qué consuelo es saber que el martirio que allí se padece es el martirio del Amor, y que allí se encuentra el consuelo de la esperanza!

 

Pensamientos para cada día del año. Tomado del “Breviario de la Confianza” Monseñor Brandão, Ascânio. Año 1936.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ALMAS DEL PURGATORIO — ORIGEN DE ESTA CELEBRACIÓN — EJEMPLO.

 



   Bienaventurados los muertos  que mueren en el Señor. (Apocalipsis, 14, 13).

 

   I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban prohibidos.

   Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

 

   II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden?

   Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

 

   III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio.

   Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio (San Agustín).

 

 

Tened devoción por las almas del purgatorio.

Orad por su liberación.

 

   ORACIÓN: Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

   ORIGEN: Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada en seguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

 

“SANTORAL DE GROSEZ. S. J.”

 

   EJEMPLO: Tenía una pobre mujer napolitana una numerosa familia que mantener, y a su marido en la cárcel, encerrado por deudas. Reducida a la última miseria, presentó un memorial a un gran señor, manifestándole su infeliz estado y aflicción; pero con todas las súplicas no logró más que unas monedas.

   Entra desconsolada en una iglesia, y encomendándose a Dios, siente una fuerte inspiración de hacer decir con aquellas monedas una Misa por las Ánimas, y pone toda su confianza en Dios, único consuelo de los afligidos. ¡Caso extraño! Oída la Misa, se volvía a casa, cuando encuentra a un venerable anciano, que llegándose a ella le dice: “¿Qué tenéis, mujer? ¿Qué os sucede?” La pobre le explicó sus trabajos y miserias. El anciano consolándola le entrega una carta, diciéndole que la lleve al mismo señor que le ha dado las monedas. Éste abre la carta, y ¿cuál no es su sorpresa cuando ve la letra y firma de su amantísimo padre ya difunto? ¿Quién os ha dado esta carta? —No lo conozco, respondió la mujer, pero era un anciano muy parecido a aquel retrato; sólo que tenía la cara más alegre. Lee de nuevo la carta, y observa que le dicen: “Hijo mío muy querido, tu padre ha pasado del Purgatorio al cielo por medio de la Misa que ha mandado celebrar esa pobre mujer. Con todas veras la encomiendo a tu piedad y agradecimiento; dale una buena paga, porque está en grave necesidad”.

   El caballero, después de haber leído y besado muchas veces la carta, regándola con copiosas lágrimas de ternura: “Vos, dice a la afligida mujer, vos, con la limosna que os hice, habéis labrado la felicidad de mi estimado padre; yo ahora haré la vuestra, la de vuestro marido y familia”.

   En efecto, pagó las deudas, sacó al marido de la cárcel, y tuvieron siempre de allí en adelante cuanto necesitaban y con mucha abundancia. Así recompensa Dios, aun en este mundo, a los devotos de las benditas Ánimas.

 

Ejemplo tomado de la

NOVENA EN SUFRAGIO

DE LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

Áncora de Salvación R. P. José Mach. S. J.

(Año 1949)