lunes, 29 de junio de 2026

LA LEYENDA DE SAN PEDRO (Domine, quo vadis?)

 



 

   Aunque el apócrifo de Pedro no forma parte de los textos canónicos, el pasaje relativo al encuentro de Pedro y Jesús en Roma sí formó parte de la tradición hagiográfica sobre Pedro. La referencia culta más notable se encuentra en la hagiografía de San Pedro que incluyó a Santiago de la Vorágine en su libro “La leyenda dorada”.  El pasaje sobre San Pedro es el siguiente:

 

   «Cuando Pedro salió de la cárcel, sus hermanos en la fe le rogaron que huyera de la ciudad, y, aunque él al principio se resistió a hacerlo, finalmente convencido por ellos se dispuso a salir de Roma, y al llegar a una de las puertas de la muralla situada en el lugar que actualmente lleva el nombre de Santa María «ad passus», según la versión que de este hecho nos han dejado San Lino y San León, vio a Cristo que venía hacia él. Pedro, al verlo, le dijo:

 

   —Domine, quo vadis? o sea, Señor, ¿a dónde vas?

   —A Roma, para que me crucifiquen de nuevo.

   — ¿Para qué te crucifiquen de nuevo? —preguntóle Pedro.

   —Sí —contestó el Señor.

   Entonces Pedro exclamó:

   —En ese caso me vuelvo para que me crucifiquen también a mí contigo.

 

   En aquel preciso momento el Señor subió al cielo ante la mirada atónita de san Pedro que comenzó a llorar de emoción, porque repentinamente se dio cuenta de que la crucifixión de que Cristo había hablado era la que a él le aguardaba, es decir, la que el Señor iba nuevamente a padecer a través de su propia crucifixión. Inmediatamente pues, volvió sobre sus pasos, se internó en la ciudad y refirió a los hermanos la visión que había tenido. Poco después, los soldados de Nerón lo detuvieron, y en calidad de prisionero lo condujeron a la presencia del prefecto Agripa. Según el relato de san Lino, la cara del apóstol, al comparecer ante el juez, brillaba como el sol.»

 

“La Leyenda Dorada”

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