lunes, 29 de junio de 2026

LA ABUELA Y EL NIETO

 




 

   …Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam; et portac inferí non praevalebunt adversus eam.

 

—Cuéntame una historia, abuela.

—Allá en remotas edades

Junto al mar de Tiberíades

Habitaba un pescador.

Y era el pescador muy pobre

Según dice la leyenda,

Y era tosca su vivienda,

Y era rada su labor.

✠✠

Pero aunque pobre y astroso

Y mísero y pordiosero,

Como era un santo el barquero

Era amigo del buen Dios...

—Me gusta mucho esa historia

Pero el nombre del barquero...

—Tienes razón ¡qué memoria!

Era su nombre Simón.

✠✠

Una tarde en que afanoso

Los aparejos cosía,

Oyó una voz que decía

«Deja las redes, Simón.»

Y dejando los avíos

En la dársena el barquero,

Corrió obediente y ligero

Hacia aquel quo le llamó:

✠✠

—Y ¿quién le llamó, abuelita?

—Pues... un Rey muy poderoso;

Pero, ten paciencia, hermoso.

Ya verás lo que pasó.

Llegó Simón, y a sus plantas

Se postraba con fe pura;

Y la regia vestidura

Con sus lágrimas regó.

✠✠

«¿Me conoces?», el Rey dijo,

Y Simón le respondió:

«Tú eres Cristo, de Dios Hijo,

Tú mi Padre y mi Pastor.»

Nuevas lágrimas vertía

Al decir estas palabras;

Pero Cristo le decía:

«¡Cuan feliz eres, Simón!»

✠✠

Ni la carne, ni la sangre.

Ni del mundo la prudencia,

Te enseñaron esta ciencia,

Que hoy tu labio confesó.

Esa ciencia es flor divina,

Y es mi padre el jardinero:

Donde El siembra, ella germina,

Y en tu pecho la sembró.

✠✠

«¡Feliz tú, Simón Barjona!

Desde hoy eres mi Vicario;

Y mi cetro y mi corona

Y mi báculo y mi red,

Son ya escudo y timbre eterno

De tu imperio perdurable,

Y las puertas del infierno

Nada podrán contra él.»

✠✠

«Tú eres piedra y roca dura.

En la cual, como en cimiento,

Mi palabra te asegura

Que una Iglesia fundaré.

Y por ser tal piedra, PEDRO

Llamen ya a Simón Barjona:

Anda, Pedro; marcha a Roma:

Yo A tu lado allí estaré.»

✠✠

—¿Y qué hizo el pobre barquero

De sus redes y su avío?

—Lo dejó todo, hijo mío.

Por seguir su vocación.

Pues de Cristo el mandamiento

Desde entonces acatando.

Caminando, caminando

Hasta Roma caminó.

✠✠

—Y ¿qué hizo en Roma, abuelita?

—Anunciar la buena nueva,

Predicar la fe bendita,

Realizar prodigios mil.

Echar al mar proceloso

Del mundo la red divina,

Y apacentar cuidadoso

Las ovejas del redil.

✠✠

Ese redil, hijo mío,

Ocupa ya el mundo entero,

Y aquel humilde barquero

Es hoy Monarca inmortal.

Contra el cual enfurecido»

Los poderes del infierno,

Con encono sempiterno

Le combaten sin cesar.

✠✠

—¿Qué es lo que dices, abuela?

¿Aún vive Simón en Roma?

—No vive Simón Barjona;

Pero PEDRO vivo está...

Si vas, niño, al Vaticano

Y es la Fe tu compañera,

Al besar el pie a un anciano

«Tú eres Pedro», le dirás.

_______

 

CAMPAZAS.

(Año 1895)

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