viernes, 10 de mayo de 2019

“El ESCRÚPULO” (PRÓLOGO Y CAPÍTULO PRIMERO)






“El ESCRÚPULO” Según las doctrinas de San Alfonso María de Ligorio y San Francisco de Sales (doctores de la Iglesia))  – Escrita por Monseñor Gaume.


PRÓLOGO Y CAPÍTULO PRIMERO


PRÓLOGO.

Entre las enfermedades del alma una de las más dignas de compasión, más difíciles de curar y más dañosas, es el escrúpulo.

   Digna de compasión. Se apodera de las mejores almas, transforma la delicadeza de conciencia en pusilanimidad y vanos temores; convierte en esclavos del Sinaí a los hijos del Calvario; lejos de hallar reposo y alegría en el servicio del buen Maestro que ha dicho: Mi yugo es suave y mi carga ligera, soportan la Religión como una carga, pues todos los deberes que impone son para ellos otras tantas fuentes de tormentos e inquietudes.

   Difícil de curar. El carácter propio de esta dolencia es el engaño de sus víctimas. Si se consideraran verdaderamente escrupulosos, presto quedarían sanos; pero lo difícil es convencerles, porque encuentran siempre evasivas para defenderse. “Temo no haberme explicado bien; temo que no me hayan comprendido; temo que me falte la contrición suficiente; temo pecar en todas mis acciones.” ¡Innumerables santos y hábiles confesores han trabajado y trabajan aún sin éxito en este vital asunto!

   Muy dañosa. El escrúpulo conduce al disgusto del deber; el disgusto a la relajación; la relajación a la indiferencia; la indiferencia al abandono final no sólo de las prácticas de supererogación, sino aun de las obligaciones más importantes, y acontece a menudo que todo esto termina en la incredulidad a en la locura.

   Semejante desgracia es tanto más de temer, cuanto que el escrúpulo, llegando a cierto extremo, abarca el pasado, el presente y el porvenir: el pasado, por el temor de no haber hecho jamás buenas confesiones; el presente, por el temor de pecar en cuanto se piensa, se dice y se hace; el porvenir, por el temor exagerado de perder la vida eterna.

   Socorrer a estas pobres almas y recordar a sus confesores la dirección de los maestros más experimentados en los caminos del espíritu, tal es el objeto de esta obra.

CAPÍTULO PRIMERO.

NATURALEZA Y CAUSAS DEL ESCRÚPULO.

jueves, 9 de mayo de 2019

Descargar y oír "Apariciones de Garabandal" Segunda parte (final)





Descargar y oír desde IVOOX. AUDIO en MP3. La SEGUNDA (y última) DE DOS conferencias dictada en junio 1984 por Don Francisco Sánchez Ventura y Pascual, testigo ocular de los hechos. Escribió el libro “Las apariciones no son un mito” considerado por algunos como el primer libro sobre Garabandal. En Argentina mereció un prefacio del Padre Leonardo Castellani. S.J. Don Sánchez… (Muy conocido en España) estuvo en contacto permanente y estrecho no sólo con el clero que intervino en los hechos sino también con las videntes, es un espectador privilegiado de los sucesos de Garabandal. Que lo disfruten.



Descargar y oír "APARICIONES DE GARABANDAL" Primera parte.




Descarga y oír desde IVOOX EL AUDIO EN MP3. La PRIMERA DE DOS conferencias dictada en junio 1984 por Don Francisco Sánchez Ventura y Pascual, testigo ocular de los hechos. Escribió el libro “Las apariciones no son un mito” considerado por algunos como el primer libro sobre Garabandal. En Argentina mereció un PREFACIO del Padre Leonardo Castellani. S.J. Que lo disfruten.

martes, 7 de mayo de 2019

San Estanislao, obispo y mártir. — 7 de mayo. (+ 1079)





   El maravilloso obispo y glorioso mártir san Estanislao, nació de noble familia en la ciudad de Cracovia, cabeza del reino de Polonia, y como fuese de grande habilidad e ingenio para todo género de letras, llegó a la dignidad de canónigo y después a la de obispo de Cracovia, cuya mitra sólo aceptó por no resistir a la voluntad divina.

   Era en aquella sazón rey de Polonia, Boleslao, el cual, habiéndose estragado y dado a todo género dé vicios, se convirtió en una bestia, no sólo carnal, sino también fiera y cruel y derramadora de sangre humana. Parecíale a san Estanislao que tenía obligación de avisarle, lo cual hizo con humildad y gran modestia; mas con la amonestación salió fuera de sí el rey y determinó perderle.

   Había comprado el santo obispo para su iglesia cierta heredad de un hombre rico llamado Pedro, el cual hacía tres años que era ya muerto, y los herederos del difunto, por dar gusto al rey, pusieron pleito al obispo diciendo que aquella heredad era de ellos. Vióse el negocio delante del rey, y como al obispo le faltasen los documentos necesarios para probar la compra, fue condenado y obligado a restituir la heredad.

   Entonces pidió tres días de tiempo, en los cuales ayunó, veló y oró con gran fervor. Fuese después a la sepultura donde Pedro estaba enterrado, e hizo quitar la losa que estaba encima y cavar la tierra, y descubrir el cuerpo;
y tocándole con el báculo pastoral le mandó que se levantase. Al punto obedeció el muerto, y siguió al santo hasta el tribunal, donde estaba el rey, y allí atestiguó que el santo obispo le había pagado enteramente el precio de la heredad. Quedaron atónitos y helados, así el rey como los adversarios del obispo, el cual acompañó de nuevo al resucitado a la sepultura. Y como a pesar de todo, se revolcaba el rey en el cieno de sus torpezas y se relamía en la sangre inocente de sus vasallos, excomulgóle el santo obispo, y el tirano envió sus ministros a la iglesia para matarle; mas espantados con una súbita y excesiva luz del cielo, cayeron en tierra. Y lo mismo sucedió la segunda y tercera vez a otros sayones que mandó el rey;
el cual, finalmente, por sus propias manos se hizo verdugo, dando con la espada un golpe tan terrible en la cabe cabeza del santo obispo, que los sesos se esparcieron por el suelo. Así murió el santo obispo de Cracovia.
El cruelísimo rey aborrecido de todos, huyó a Hungría, donde al poco tiempo yendo a caza cayó del caballo, murió desastrosamente y fué, comido por los perros.

   Reflexión: ¿A quién no convirtiera un milagro tan ilustre y tan evidente como el que hizo el santo a los ojos de Boleslao? ¿Qué pecho tan duro y empedernido podía haber que no se ablandase y enmendase viendo un hombre resucitado? Mas estaba el corazón del rey tan abrasado con sus vicios y tan encenagado en sus deshonestidades, que todo esto no basta para reducirle y rendirle a Dios. El Señor te libre, de estas malas pasiones; mortifícalas con sumo cuidado, porque tiranizan al hombre y le pierden en esta vida y en la otra. Dice San Alfonso María Ligorio: “Todos los adultos que se condenan, caen en el infierno con estos vicios o por estos vicios.” El remedio más eficaz para vencer a este enemigo mortal de infinitas almas ya sabes cuál es: huir de las ocasiones y rechazar con gran valor y fortaleza las tentaciones. En este género de combate el vencedor es el que huye, y aquel triunfa siempre que sabe huir de la batalla. (Nota nuestra: se refiere especialmente al pecado de la lujuria)

   Oración: Oh Dios, por cuya honra murió el glorioso pontífice Estanislao al fin de la espada de los impíos, rogámoste nos concedas que todos los que imploran su amparo, consigan el saludable efecto de su petición. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


“FLOS SACTORVM”


DE LA PAZ INTERIOR Y VERDADERA SENDA DEL PARAÍSO – Por El V.P.D. Lorenzo Escupoli – De la Orden los Clérigos Regulares de San Cayetano. (Cap. VII y VIII.)





CAPÍTULO VII.

Cuán desnuda de amor propio debe presentarse el alma delante de Dios.
   Debes, hijo mío, empezar poco a poco y con suavidad, confiando enteramente en el Señor que te llama y dice: Venid a mí todos los que estáis trabajados, y yo os recrearé. Todos h s que tenéis sed, venid a la fuente. (Mateo, XI, 28. — Isaías, LV, 1). Deberás seguir siempre este movimiento y vocación divina, esperando con ella el impulso del Espíritu Santo, para que resueltamente puedas arrojarte en el mar de la Providencia divina y del eterno beneplácito, pidiendo que este se haga y cumpla enteramente en tí; pues de esta suerte serás llevado de las poderosas ondas de la divina misericordia, sin que tú puedas resistirlas, al puerto de tu particular perfección y salud. Ejecutado este acto que procurarás repetir muchas veces al día, has de trabajar con cuanta seguridad te fuere posible, así interior como exteriormente, en llegarte con todas las potencias de tu alma a las cosas que te excitan y mueven, y hacen a Dios loable, amable y deseable. Pero todos estos actos se han de hacer sin alguna fuerza o violencia de tu corazón: porque si fuesen importunos é indiscretos podrían debilitarlo, y por ventura endurecerlo, dejándolo inhábil para otros ejercicios.

   Toma el consejo de los que son prácticos y experimentados, y procura acostumbrar dulcemente tu espíritu a que no piense en otra cosa que en la bondad, amor y beneficios de Dios con sus criaturas, y a que se sustente y recree con el delicioso maná que la frecuencia de esta meditación hará llover en tu alma con dulzuras inefables. Guárdate de procurar por fuerza las lágrimas y sentimientos de devoción, y sea tu principal cuidado estar tranquilo en esta soledad interior, esperando que en tí se cumpla la voluntad de Dios; pues cuando su divina Majestad te concediere estas lágrimas, entonces serán dulces, humildes, amorosas y tranquilas, sin alguna industria o diligencia tuya; y conociendo tú por estas señales el origen de donde nacen, las recibirás como rocío del cielo con suavidad y serenidad, y sobre todo con reverencia y profundísima humildad.

   La llave con que se abren los más secretos tesoros espirituales, es saber negarle a tí mismo en todos tiempos y en todas las cosas; y con esta misma llave se cierra la puerta al desabrimiento y sequedad del alma, cuando procede de culpa nuestra; porque cuando procede de Dios, se junta con los demás tesoros del alma. Deléitale siempre de estar con María santísima a los pies de Jesucristo, y escucha con atención lo que el Señor te dice. Procura que tus enemigos, de los cuales tú eres el mayor y más peligroso, no te impidan en este santo silencio, y advierte que cuando buscas a Dios con tu entendimiento para descansar y reposar en él como en tu centro, no debes formar término ni comparación con tu débil y corta imaginativa, porque sin alguna comparación es infinito, y en todas partes se halla, y todas las cosas están en él. Tú mismo lo hallarás dentro de tu alma todas las veces que lo busques en verdad; esto es, todas las veces que lo busques para hallarlo, más no para hallarte a tí mismo; porque sus delicias son estar y morar con los hijos de los hombres (Prov, VIII) para hacerlos dignos de sí, bien que no tenga alguna necesidad de nosotros.

   En las meditaciones no te ciñas ni le ates jamás a algunos puntos, de manera que no quieras meditar otros fuera de los que te has propuesto: mas donde hallares quietud y reposo, procura detenerte y goza del Señor en cualquiera paso en que quiera comunicarse a tu alma; y aunque omitas y dejes lo que tenías premeditado y te habías propuesto, no formes algún escrúpulo; porque todo el fin de estos ejercicios es gustar y gozar del Señor, bien que con intención de no buscar como fin principal esta fruición o gusto sino solamente de enamorarnos mejor de sus obras con propósito de imitarlo en lo que fuere posible a nuestra cortedad ; y una vez que lleguemos a conseguir el fin , no debemos cuidar de los medios que se ordenan al mismo fin.

lunes, 6 de mayo de 2019

Los enemigos de la Iglesia: La Francmasonería (Parte II)





2° Organización de la francmasonería

   Es una sociedad secreta, cuyos miembros, ligados por terribles juramentos, obedecen a jefes desconocidos; El secreto rodea sus orígenes, protege a sus jefes, su fin y sus medios. Los afiliados están dispuestos a sufrir la pena de muerte si violan sus juramentos.

   “Pues bien, este juramento es indigno de un hombre libre, de un hombre honrado, de un cristiano”

   “Es indigno de un hombre libre el obligarse a servir a señores que no conoce y que no tienen derecho alguno sobre él”

“Es indigno de un hombre honrado jurar una obediencia ilimitada: el deber y el honor son límites que uno debe reservarse siempre”

   “Es indigno de un cristiano pronunciar un juramento que hace caso omiso de los soberanos derechos de Dios” (Petit Catéchisme).

   Por eso, los Sumos Pontífices han condenado este juramento criminal.

   La francmasonería está constituida jerárquicamente. Satán ha querido formar su sinagoga a semejanza de la Iglesia de Jesucristo. La logia es una reunión de francmasones. Un cierto número de logias reunidas forman un centro o federación con el nombre de Rito. En cada parte del mundo hay establecidas varias federaciones.

   Tal es la organización exterior de la francmasonería; sus afiliados son, en su mayor parte, engañados, poco iniciados en los secretos de la secta, si no están en los grados elevados. La verdadera masonería se halla en las trastiendas de las logias, más o menos unidas entre sí por un Consejo supremo y oculto, cuyo jefe da la consigna a todas las logias del mundo. Un denso velo cubre esta masonería secreta; es verdaderamente la sinagoga de Satanás. (Nota del blog, para los que leyeron nuestro comentario a la publicación ¡o católico o masón! Dijimos que aún un grado 33 es un perrito faldero, pues así como la masonería constituye un estado dentro de otro estado, existe una masonería (sinagoga de satanás) dentro de la masonería y que maneja todas las logias del mundo, ya tocaremos ese tema en una publicación especial, pero baste para probar nuestras afirmaciones lo que aquí dice el Padre Hillaire)

   Se cuentan en Francia cuatro ramas o federaciones del orden masónico: el Gran Oriente, el Rito Escocés; el Rito Misraim y la Masonería mixta.

sábado, 27 de abril de 2019

Los enemigos de la Iglesia Católica: La Francmasonería. (Parte I)



   Existen en el mundo dos ciudades: La Ciudad de Dios y la Ciudad de Satán. Reina entre las dos una lucha sin tregua, y el hombre debe combatir por Dios o por Satanás, por el bien o por el mal, por la verdad o por la mentira.

   En todas las épocas, la ciudad de Satanás ha opuesto a la Iglesia, ciudad de Dios, errores y ejércitos; lo mismo acontece en los tiempos modernos.

   La ciudad de Satán tiene una doctrina que se opone al Evangelio: es la doctrina que el Concilio Vaticano I llama racionalismo o naturalismo con todos los errores afines. Hemos refutado esos errores, disfrazados con el nombre más moderno de liberalismo.

   En todas las épocas, la ciudad de Satán ha opuesto a la Iglesia, opone al sacerdocio Católico, un cuerpo de hombres militantes que combaten por el naturalismo; son las sociedades secretas comprendidas en la denominación general de FRANCMASONERÍA.

¿Cuáles son los principales enemigos de la Iglesia?

   Actualmente, los principales enemigos de la Iglesia son los francmasones.

   Para combatir a la Iglesia, Satán ha formado un ejército que desde hace tres siglos, se llama francmasonería.

   Disfrazada con máscara de filantropía, esta sociedad tenebrosa es el punto de reunión de todas las impiedades.

   Los misterios de iniquidad de los gnósticos, de los maniqueos, de los albigenses, etc., se reproducen hoy día en las trastiendas de las logias. La francmasonería es, en realidad, según frase del Papa Pío IX: “la Sinagoga de Satanás”.

   Esta, sociedad secreta, organizada bajo la dirección de jefes ocultos, tiene por fin la destrucción de la Iglesia, de la familia, de la sociedad cristiana, para fundar una nueva sociedad sobre los principios del naturalismo (sin Dios, sin Iglesia, sin familia).

   La francmasonería ha sido condenada por nueve Sumos Pontífices, desde Clemente XII, en 1738, hasta Pío X.

   Los Papas han pronunciado contra los miembros de las sociedades secretas la pena de excomunión. En esta pena incurren no sólo aquellos que dan su nombre a la secta, sino todos los que favorecen a los francmasones y a sus empresas; por ejemplo, los que les proporcionan local para sus reuniones, los que votan por ellos, etc.

Todo Católico, pues, está obligado a combatir a la francmasonería.

   Vamos a explicar: , el origen de la francmasonería; ; su organización; , sus propósitos; , sus estragos; , sus armas; , los deberes de los Católicos.

1º Origen de la francmasonería

El origen de la Masonería (Primera parte)





   Comentario del blog: Estimados lectores, en el abanico de posibilidades sobre el origen de la masonería, existen diferentes hipótesis, las que el mismo autor del libro denomina “absurdas y ridículas” y otras “probables”. Sin descartar algunas muy particulares. Pero no por ello inverosímiles.

   Si bien existen obras referidas exclusivamente al origen de esta sociedad secreta, como la de Nicolás Serra y Caussa por ejemplo. Nos pareció mejor elegir la de este autor, pues nos expone en forma sucinta las distintas teorías sobre los comienzos de la masonería. No obstante (debemos aclarar) no se agotan todas en esta obra.

Pretensiones de antigüedad milenaria

   En la historia de la masonería debemos distinguir dos épocas: la anterior a 1717 y la posterior a ella. A pesar de las diferencias fundamentales existentes en la organización y en los fines de las masonerías –antiguas y modernas– no pueden, sin embargo, desconocerse sus relaciones históricas.

   Con respecto a la masonería antigua, reina gran oscuridad; lo que dio lugar a la invención de numerosas hipótesis, muchas de ellas inverosímiles, absurdas y ridículas; como las que, por ejemplo, la hacen remontar a nuestro primer padre Adán, iniciado en la Orden del Paraíso Terrenal por el Eterno Padre; a Lamec, el matador del fratricida Caín; a Zoroastro, jefe supremo de los magos y fundador del mazdeísmo (religión de los persas contenida en los libros sagrados del Zendavesta); a Confucio, fundador de la religión de los chinos; y a Pitágoras, filósofo y matemático griego, fundador de la secta de los pitagóricos.

   Tales mitos obedecen a la pretensión de la masonería de haber existido siempre; “respondiendo –según el masón Osvaldo Wirth– a una necesidad del espíritu humano” (Osvaldo Wirth. El Libro del Aprendiz, pág. 11 año 1908)

   James Oliver, en su libro “Antigüedad de la Masonería”, llegó a sostener que se practicaba en otros sistemas planetarios antes de la formación de la Tierra; y no faltó quien dijera que Jesucristo se inició en una logia de Tebas en Egipto, presentó su programa masónico en el Sermón de la Montaña, y ejerció la maestría de la Logia “Esenia”, de la cual San Pedro fue el primer Vigilante y San Pablo el elocuente Orador (!).

   También se la relaciona con la Kábala –tradición oral entre los judíos de la explicación secreta del sentido de los pasajes bíblicos– y que, según el patriarca del ocultismo moderno, Elifaz Leví, constituye el dogma de la Alta Magia (la ciencia de las artes diabólicas); con los alquimistas, cultores de la ciencia oculta, hermética y esotérica, que buscaban la piedra filosofal y la panacea universal; y con el proceso de los caballeros templarios o del Temple –la más antigua de las Ordenes Militares– cuyos miembros residieron en el solar del templo salomónico de Jerusalén durante las Cruzadas, y que –doscientos años más tarde, o sea en 1310– fueron condenados, a pesar de su inocencia.

   Además, cuanta reunión clandestina de alguna celebridad hubo en el mundo, que conspirase contra la Religión y el Estado, sirvió de argumento para ser considerada, por muchos, como fuente inicial de la masonería.

   Entre ellas se enumeran los “Misterios” de la antigüedad (de Eleusis, de Mitra, de Isis y Osiris, etc.), característicos de las religiones orientales, egipcias, caldeas, sirias, judaicas, etiópicas, persas, griegas e indobrahmánicas; la secta de los gnósticos con sus teorías panteístas, su divinización de la razón humana y su moral independiente –y que no es otra cosa que el cristianismo kabalizado o la Kábala disfrazada para destruir el cristianismo naciente–,la de los maniqueos, del judío Manes, que es la prolongación del gnosticismo con agregados del dualismo persa, del budismo y de múltiples herejías; la de los esenios, judaizantes de Palestina; la de los cátaros o albigenses, verdadera secta de anarquistas religiosos y civiles de doctrinas panteístas y materialistas y prácticas infames, obscenas y criminales; las sectas árabes, formadas dentro del islamismo musulmán, como la de los terribles “ashishiin” (de donde proviene la palabra castellanizada “asesino”) cuyo jefe era el “Viejo de la Montaña”; y, en fin, cuanta rebelión del espíritu humano se suscitó contra Dios y su Iglesia: como fueron el protestantismo en sus diversas manifestaciones y sobre todo el deísmo inglés del siglo XVIII

   Teniendo en cuenta sus simbolismos arquitectónicos se buscaron sus orígenes en la época faraónica de las Pirámides de Egipto, en la construcción del Templo de Salomón; en la fundación de los Colegios de Constructores del imperio romano, que tenían maestros, guardianes o decuriones, compañeros y aprendices; en las corporaciones gremiales de la Edad Media, y en las primeras asociaciones de albañiles llamados “masones”, que se organizaron en Francia e Inglaterra.

   El masón Rebold afirma que la masonería “proviene de una antigua y célebre corporación de artes y oficios, fundada en Roma, el año 716 antes de Cristo, por su segundo rey, el legendario Numa Pompilio, sucesor de Rómulo; y que en Gran Bretaña fueron sus Grandes Maestros: reyes, obispos y santos como San Dunstan, arzobispo de Cantorbery en el año 960. (Rebold, Manuel, Historia de las grandes logias de Francia, pp. 681 y 697. Año 1864)

Conexiones con los templarios y gremios medievales

viernes, 26 de abril de 2019

DE LOS VICIOS Y DE SUS REMEDIOS: REMEDIOS CONTRA LA PEREZA. (Final de los vicios capitales).





La ACEDIA O ACIDIA es una flojedad y caimiento del corazón para bien obrar: y particularmente es una tristeza y hastío de las cosas espirituales. El peligro de este pecado se conoce por aquellas palabras que el Salvador dice: Todo árbol que no diere buen fruto, será cortado y echado en el fuego.

Y en otra parte, exhortándonos a vivir con cuidado y diligencia (que es contraria a este vicio) dice: Abrid los ojos, velad y orad, porque no sabéis cuándo seréis llamados.

Pues cuando este torpe vicio tentare tu corazón, puedes armarte contra él con las consideraciones siguientes. Primeramente considera cuántos trabajos pasó Cristo por ti desde el principio hasta el fin de su vida; cómo pasaba las noches sin sueño, haciendo oración por ti; cómo discurría de una provincia a otra enseñando y sanando los hombres; cómo se ocupaba siempre en las cosas que pertenecían a nuestra salud, y sobre todo esto, cómo en el tiempo de su pasión llevó sobre sus sacratísimos hombros, cansados de los muchos trabajos pasados, aquel grande y pesado madero de la cruz. Pues si el Señor de la majestad tanto trabajó por tu salud, ¿cuánto será razón trabajes tú por la tuya? Por librarte de tus pecados padeció aquel tan tierno Cordero tantos y tan grandes trabajos, ¿y tú no quieres sufrir aun los pequeños por ellos? Mira también cuántos trabajos sufrieron los Apóstoles cuando fueron por todo el mundo predicando; cuántos padecieron los mártires, cuántos los confesores, cuántos las vírgenes, cuántos todos aquellos Padres que vivían apartados en los desiertos, y cuántos finalmente todos los santos que ahora reinan con Dios, por cuya doctrina y sudores la fe católica y la Iglesia se dilató hasta el día de hoy.

viernes, 29 de marzo de 2019

DE LOS VICIOS Y DE SUS REMEDIOS: REMEDIOS CONTRA LA IRA





La IRA es el apetito desordenado de venganza contra quien pensamos que nos ofendió.

   Contra esta pestilencia nos provee de medicina el Apóstol diciendo en (Ephes. IV): Toda amargura del corazón, toda ira, e indignación, y clamor, y blasfemia sea quitada de vosotros, como toda malicia. Y sed entre vosotros benignos y misericordiosos, perdonando unos a otros, como Dios nos perdonó por Cristo. Deste vicio dice el Señor por San Mateo: El que se airare contra su hermano, quedará obligado dar cuenta en el juicio, y quien le dijere necio, o alguna palabra injuriosa, será condenado a las penas del infierno.

   Pues cuando este furioso vicio tentare tu corazón, acuérdate de salirle al encuentro con las consideraciones siguientes. Primeramente considera que aun los animales brutos por la mayor parte viven en paz con los de su misma especie. Los elefantes andan juntos con los elefantes; las vacas y las ovejas viven juntas en sus rebaños; los pájaros vuelan en bandos; las grullas se relevan para velar de noche, y andan en compañía; lo mismo hace las cigüeñas, los ciervos, los delfines v otros muchos animales. Pues la unidad y concierto de las hormigas y de las abejas a todos es manifiesta. Y entre las mismas fieras, por crudelísimas que sean, hay común paz. La fiereza de los leones cesa con los de su género; el puerco montes no acomete a otro puerco; un lince no pelea con otro lince; un dragón no se ensaña contra otro dragón; finalmente, los mismos espíritus malignos, que son los primeros autores de toda nuestra discordia, entre sí tienen su liga, y de común consentimiento conservan su tiranía. Solamente los hombres (a quien más convenía la humanidad y la paz, y a quien fuera más necesaria) tienen entre sí entrañables odios y discordias, que es mucho para sentir. Y no es menos para notar que la misma naturaleza dio a todos los animales armas para pelear: al caballo pies, al toro cuernos, al jabalín dientes, a las abejas aguijón, a las aves picos y uñas: tanto que hasta a las pulgas y mosquitos dio habilidad para morder y sacar sangre; pero a ti, hombre, porque te crió para paz y concordia, crió desarmado y desnudo, porque no tuvieses con qué hacer mal. Mira, pues, cuan contra tu naturaleza es vengarte de otro, y hacer mal a quien mal te hace, mayormente con armas buscadas fuera de ti, las cuales naturaleza te negó.

   Considera también que la ira y apetito de venganza es vicio propio de bestias fieras de cuyas iras dice el Sabio que le había dado Dios conocimiento y por consiguiente, que bastardeas y tuerces mucho de la generosidad y nobleza de tu condición, imitando la de los leones y serpientes, y de los otros fieros animales. De un león escribe Eliano que habiendo recibido una lanzada en cierta montería, al cabo de un año pasando el que le hirió por aquel mismo lugar en compañía del rey Juba y de otra mucha gente que le seguía, el león le reconoció, y rompiendo por toda la gente sin poder ser resistido, no paró hasta llegar al que le había herido, y hacerlo pedazos. Lo mismo vemos también cada día que hacen los toros con los que los traen muy acosados, por tomar venganza de ellos. Y de estos son imitadores los hombres feroces y airados, los cuales, pudiendo amansar la ira con la razón y discreción de hombres, quieren antes seguir el ímpetu y furor de bestias, preciándose y usando más de la parte más vil, que tienen común con ellas, que de la más divina, que es propia de ángeles. Y si dices que es cosa muy dura amansar el corazón embravecido, ¿cómo no miras cuánto más duro fué lo que el Hijo de Dios padeció por ti? ¿Quién eras tú cuando Él por ti derramó su sangre? ¿Por ventura no eras su enemigo? ¿No consideras también con cuánta mansedumbre te sufre Él, pecando tú a cada hora, y cuan misericordiosamente te recibe cuando a Él te vuelves? Dirás que no merece tu enemigo perdón: ¿Por ventura mereces tú que Dios te perdone? Quieres que Dios use contigo de misericordia. ¿Y tú quieres usar con tu prójimo de justicia? Mira que si tu enemigo es indigno de perdón, tú eres digno para haber de perdonar, y Cristo dignísimo por quien le perdones.
   Considera también que todo el tiempo que estás en odio, no puedes ofrecer a Dios sacrificio que le sea agradable. Por lo cual dice el Salvador (Mateo): Si ofreces tu ofrenda en el altar, y allí se te acordare que tu prójimo está ofendido de ti, ve primero y reconcíliate con él, y entonces vuelve a ofrecer tu don. Donde puedes claramente conocer cuán grande sea la culpa de la discordia entre los hermanos, pues en cuanto ella dura, estás en discordia con Dios, y no le agrada cosa que hagas. Conforme a lo cual dice San Gregorio: Ninguna cosa valen los bienes que hacemos, si no sufrimos mansamente los males que padecemos.

miércoles, 13 de marzo de 2019

DE LOS VICIOS Y DE SUS REMEDIOS: REMEDIOS CONTRA LA GULA – Por Fray Luis de Granada.






   La GULA es el apetito desordenado de comer y beber. De este vicio nos aparta Cristo diciendo: Mirad no se hagan pesados vuestros corazones con demasiado comer y beber, y con los cuidados de este mundo.

   Pues cuando este feo vicio tentare tu corazón, podrás resistirle con las consideraciones siguientes. Primeramente considera que por un pecado de gula vino la muerte a todo el género humano. Y de aquí viene a ser ésta la primera batalla que te conviene vencer; porque cuanto menos la vencieres, tanto serán más terribles las otras, y tú más flaco para ellas. Por esto comienza por la gula, si quieres alcanzar victoria: si ésta no vences primero, de balde trabajarás en las otras. Porque entonces podrás sojuzgar los enemigos que vienen de fuera, cuando tuvieres muertos los que nacen de dentro. Y con poco fruto hace guerra los extraños quien dentro de su casa tiene los enemigos. Por esto el diablo tentó a nuestro Salvador primero de gula (Mateo IV), queriendo luego apoderarse de la puerta de todos los otros vicios.

   Pon también los ojos en aquella singular abstinencia de Cristo nuestro Salvador: el cual no sólo después del ayuno del desierto, mas también otras muchas veces trató muy ásperamente su carne santísima, y padeció hambre, no sólo para nuestro remedio, sino también para nuestro ejemplo. Pues si aquél que con su vista mantiene los ángeles y da de comer a las aves del aire, padeció hambre por ti, ¿cuánta razón será que tú también por ti la padezcas? ¿Con qué título te precias de siervo de Cristo, si sufriendo Él hambre, tú gastas la vida en comer y beber, y padeciendo Él trabajos por tu salvación, tú no los quieres padecer por la tuya? Y si te es pesada la cruz de la abstinencia, pon los ojos en la hiel y vinagre que el Señor probó en la cruz: porque como dice San Bernardo: no hay manjar tan desabrido, que no se haga sabroso, si fuere templado con la hiel y vinagre de Cristo.

   Considera también la abstinencia de todos aquellos santos Padres del yermo, los cuales apartándose a los desiertos, crucificaron con Cristo su carne con todos sus apetitos y pudieron con el favor de este Señor sustentarse muchos años con raíces de yerbas, y hacer tan grandes abstinencias que parecen a los hombres increíbles. Pues si éstos así imitaron Cristo, y por este camino fueron al cielo, cómo quieres tú ir adonde ellos fueron, caminando por deleites y regalos.

jueves, 28 de febrero de 2019

DE LOS VICIOS Y DE SUS REMEDIOS: REMEDIOS CONTRA LA ENVIDIA – Por Fray Luis de Granada.



   La envidia es tristeza del bien ajeno y pesar de la felicidad de los otros: conviene saber, de los mayores, por ver el envidioso que no se puede igualar con ellos: y de los menores, porque se igualan con él: y de los iguales, porque compiten con él. De esta manera tuvieron envidia Saúl a David (I Reyes XVIII) y los fariseos a Cristo, por la cual le procuraron la muerte: porque tal es esta bestia fiera, que a tales personas no perdona. Este pecado de su género es mortal, porque milita derechamente contra la caridad, así como el odio. Pero muchas veces no lo será cuando no fuere la envidia consumada, como acaece en todas las otras materias de pecados. Porque así como hay odio, y también rencor, que no es odio formado, aunque camina para él, así hay una envidia perfecta, y otra imperfecta que camina para ella.

   Este es uno de los pecados más poderosos y más perjudiciales que hay, y que más extendido tiene su imperio por el mundo, especialmente por las cortes, y palacios, y casas de señores y príncipes: aunque ni deja universidades, ni cabildos, ni religiones por donde no corra. ¿Pues quién se podrá defender de este monstruo? ¿Quién será tan dichoso que se escape, o de tener envidia, o de padecerla? Porque cuando el hombre considera la envidia que hubo, no digo ya entre los primeros dos hermanos que fundaron a Roma, sino entre los dos primeros hermanos que poblaron el mundo, la cual fué tan grande, que bastó para matar el uno al otro: y la que hubo entre sus hermanos y José, la cual les hizo venderle por esclavo: y la que hubo entre los mismos discípulos de Cristo antes que sobre ellos viniese el Espíritu Santo: y sobre todo esto la que tuvieron Aarón y María hermanos y escogidos de Dios, a su hermano Moisés (Números XII): cuando el hombre todo esto lee, ¿qué podrá imaginar de los otros hombres del mundo, donde ni hay esta santidad, ni este vínculo de parentesco? Verdaderamente éste es un vicio de los que de callada tienen grandísimo señorío sobre la tierra, y el que la tiene destruida. Porque su proprio efecto es perseguir a los buenos y a los que por sus virtudes y habilidades son preciados: porque aquí señaladamente tira ella sus saetas. Por lo cual dijo Salomón (Eclesiástico VI) que todos los trabajos e industrias de los hombres estaban sujetos a la envidia de sus prójimos. Pues por esto con todo estudio y diligencia te conviene armarte contra este enemigo, pidiendo siempre a Dios ayuda contra él y sacudiéndole de ti con todo cuidado. Y si todavía él perseverare solicitando tu corazón, persevera tú siempre peleando contra él: porque no consintiendo con la voluntad no hace al caso que la carne maliciosa sienta en sí el pellizco de este feo y desabrido movimiento.

   Y cuando vieres a tu vecino o amigo más próspero y aventajado que a ti, da gracias al Señor por ello, y piensa que tú, o no mereciste otro tanto, o a lo menos que no te convino tenerlo: acordándote siempre que no socorres a tu pobreza teniendo envidia de la felicidad ajena, sino antes la acrecientas.

   Y si quieres saber con qué género de armas podrás pelear con este vicio, dígote que con las consideraciones siguientes.

DE LA PAZ INTERIOR Y VERDADERA SENDA DEL PARAÍSO – Por El V.P.D. Lorenzo Escupoli – De la Orden los Clérigos Regulares de San Cayetano. (Cap. V y VI)



CAPÍTULO V.

Que el alma debe conservarse sola y desasida para que Dios obre en ella.

   Ten en grande estimación a tu alma, considerando su dignidad: pues el Padre de los padres,  y el Señor de los señores, la ha criado para templo y morada suya. Tenla en tan alto precio, que no la permitas que se abata y se incline a otra cosa.  Tus deseos y tus esperanzas sean siempre de la venida del Señor, el cual, si no hallare tu alma sola y desasida, no querrá visitarla. No pienses que en presencia de otros le dirá alguna palabra, si no es amenazándola o huyendo de ella.

   Dios la quiere sola; sola y desnuda, cuanto fuere posible, de pensamientos; sola y desnuda de deseos, y sobre todo de propia voluntad. Por esta causa no debes jamás abrazar por ti mismo y por tu propia elección las mortificaciones y penitencias, ni buscar las ocasiones de padecer por amor de Dios, sino solamente con la dirección y consejo de tu padre espiritual, y de los superiores que te gobiernan, para que por su medio disponga y haga Dios de tu voluntad lo que su divina Majestad quiere, y en el modo que quiere: nunca hagas tú lo que quisieras; mas haga Dios en ti siempre lo que quiere. Procura que tu voluntad esté siempre tan desasida de ti mismo, que nada quieras o desees; pero cuando quisieres alguna cosa, sea de tal suerte, que si no sucediere o no se hiciere lo que deseas, sino lo contrario, no te duelas o te contristes; mas persevera siempre tan quieto y tan tranquilo como si no hubieses querido o deseado cosa alguna.

   La verdadera libertad del alma consiste en no aficionarse ni asirse a cosa alguna. Dios la quiere libre, desasida y sola para obrar en ella sus maravillas, y glorificarla aun en esta vida. ¡Oh soledad amable, cámara secreta del Altísimo, donde solamente gusta el Señor de dar audiencia (Oseas, II, v. 14), y de hablar al corazon del alma! ¡Oh desierto glorioso, transformado en paraíso, pues en él solo permite Dios ser visto y que se le hable (Exod, II ): Iré y registraré esta admirable visión. Pero si quieres llegar a esta felicidad, entra con los pies descalzos en esta tierra, porque es santa; esto es, entra desnudo y libre de todos sus afectos; no lleves contigo cosa alguna de este mundo en este camino, ni te detengas en él a saludar a alguna persona, porque has de ocupar todos tus afectos y pensamientos únicamente en Dios, y no en las criaturas. Deja que los muertos sepulten sus muertos (Luc. IX, 60): camina tú solamente a la tierra de los vivos. (Salmo, CXLIV), y no tenga en tí parte alguna la muerte.


CAPÍTULO VI.

miércoles, 27 de febrero de 2019

DE LOS VICIOS Y DE SUS REMEDIOS: REMEDIOS CONTRA LA LUJURIA – Por Fray Luis de Granada.





   La LUJURIA es apetito desordenado de sucios y deshonestos deleites. Éste es uno de los vicios más generales, más cosarios y más furiosos en acometer que hay. Porque como dice San Bernardo: entre todas las batallas de los cristianos, las más duras son las de la castidad: donde es muy cotidiana la pelea, y muy rara lo victoria.

   Pues cuando este feo y abominable vicio tentare tu corazón, puedes salirle al camino con las consideraciones siguientes. Primeramente considera que este vicio no sólo ensucia el ánima, que el Hijo de Dios limpió con su sangre, sino también el cuerpo, en quien como en un sagrado relicario es depositado el sacratísimo cuerpo de Cristo. Pues si tan grande culpa es profanar y ensuciar el templo material de Dios, ¿qué será profanar este templo en que mora Dios? Por esto dice el Apóstol (I Corintios. VI): Huid, hermanos, del pecado de la fornicación: porque todo otro pecado que hiciere el hombre, fuera de su cuerpo queda: más el que cae en fornicación, peca contra su mismo cuerpo, profanándolo y ensuciándolo con el pecado carnal.

   Considera también que este pecado no se puede poner por obra sin escándalo y perjuicio de otros muchos que comúnmente intervienen en él: que es la cosa que a la hora de la muerte más agudamente suele herir la consciencia. Porque si la ley de Dios manda que se dé vida por vida, ojo por ojo y diente por diente, ¿qué podrá dar a Dios el que tantas ánimas destruyó? ¿Y con qué pagará lo que Él con su misma sangre redimió?

   Considera también que este halagüeño vicio tiene muy dulces principios, y muy amargos fines: muy fáciles las entradas, y muy dificultosas las salidas. Por donde dijo el Sabio (Proverbio XXIII) que la mala mujer era como una cava muy honda y un pozo boquiangosto, donde siendo tan fácil la entrada, es dificultosísima la salida.

   Porque verdaderamente no hay cosa en que más fácilmente se enreden los hombres que en este dulce vicio, según que a los principios se demuestra; mas después de enlazados en él, y trabadas las amistades, y roto el velo de la vergüenza, ¿quién los sacará de ahí? Por lo cual con mucha razón se compara con las nasas de los pescadores, que teniendo las entradas muy anchas, tienen las salidas muy angostas: por donde el pez que una vez entra, por maravilla sale de ahí. Y por aquí entenderás cuánta muchedumbre de pecados paren en este tan prolijo pecado: pues en todo este tiempo tan largo está claro que así por pensamiento, como por obra, como por deseo, ha de ser Dios cuasi infinitas veces ofendido.

   Considera también sobre todo esto, como dice un doctor, cuánta muchedumbre de otros males trae consigo esta halagüeña pestilencia. Primeramente roba la fama (que entre las cosas humanas es la más hermosa posesión que puedes tener) ningún rumor de vicio huele más mal, ni trae consigo mayor infamia que éste. Y allende de esto debilita las fuerzas, amortigua la hermosura, quita la buena disposición, hace daño a la salud, genera enfermedades sin cuento, y éstas muy feas y sucias, desflora antes de tiempo la frescura de la juventud, y hace venir más temprano una torpe vejez: quita la fuerza del ingenio, embota la agudeza del entendimiento y casi le torna brutal. Aparta el hombre de todos honestos estudios y ejercicios; y así le zabulle todo en el cieno deste deleite, que ya no huelga de pensar, ni hablar, ni tratar cosa que no sea vileza y suciedad. Hace loca la juventud e infame, y la vejez aborrecible y miserable. Más no se contenta este vicio con todo este estrago que hace en la persona del hombre, sino también lo hace en sus cosas. Porque ninguna hacienda hay tan gruesa, ningún tan gran tesoro a quien la lujuria no gaste y consuma en poco tiempo. Porque el estómago y los miembros vergonzosos son vecinos y compañeros, y los unos a los otros se ayudan y conforman en los vicios. De donde los hombres dados a vicios carnales comúnmente son comedores y bebedores, y así en banquetes y vestidos gastan todo cuanto tienen. Y demás de esto las mujeres deshonestas nunca se hartan de joyas, de anillos, de vestidos, de holandas, de perfumes y olores y cosas tales; y más aman a estos presentes, que a los mismos amadores que se los dan. Para cuya confirmación basta el ejemplo de aquel hijo pródigo, que en esto gastó toda la legítima de su padre.

   Mira también que cuanto más entregares tus pensamientos y tu cuerpo a deleites, tanto menos lleno te hallarás: este deleite no causa hartura sino hambre; porque el amor del hombre a la mujer, o de la mujer al hombre, nunca se pierde, antes apagado una vez, se torna a encender. Y mira también cómo este deleite es breve, y la pena que por él se da, perpetua; y por consiguiente, que es un muy desigual trueque, por una brevísima y torpísima hora de placer, perder en esta vida el gozo de la buena consciencia, y después la gloria que para siempre dura, y padecer la pena que nunca se acaba. Por lo cual dice San Gregorio: Un momento dura lo que deleita, y eternamente lo que atormenta.

sábado, 16 de febrero de 2019

DE LA PAZ INTERIOR Y VERDADERA SENDA DEL PARAÍSO – Por El V.P.D. Lorenzo Escupoli – De la Orden los Clérigos Regulares de San Cayetano. (Cap. III y IV)





CAPÍTULO III.

   Que esta habitación pacifica de corazón se ha de edificar poco a poco.

   Pondrás todo el desvelo y cuidado posible, como se te ha dicho, en no dejar que se turbe tu corazón, o se mezcle en cosa que lo inquiete; y así trabajarás siempre en conservarlo pacífico y quieto; porque de esta suerte el Señor edificará en tu alma una ciudad de paz, y tu corazón será verdaderamente una casa de placeres y delicias. Solamente quiere y desea de tí, que cuando se altere o turbe tu espíritu, procures calmarlo y pacificarte en todas tus operaciones y pensamientos. Pero así como no se edifica en un solo día una ciudad, así no pienses que en un solo día podrás adquirir esta paz interior: porque todo esto no es otra cosa que edificar una casa al Señor, y un tabernáculo al Altísimo, haciéndole templo suyo; y el mismo Señor es el que lo ha de edificar, pues de otra suerte seria vano y sin fruto tu trabajo. (Salmo, CXXVI). Considera que el principal fundamento de este ejercicio ha de ser la humildad.

CAPÍTULO IV.

Que el alma debe negarse a toda consolación y contento, porque en esto consiste la verdadera humildad y pobreza de espíritu con que se adquiere esta paz interior.

   Si deseas entrar por esta puerta de la humildad, que es la única que se halla, debes trabajar con todo el esfuerzo y diligencia posible, principalmente en el principio, en abrazar las tribulaciones y cosas adversas, como a tus más queridas hermanas, deseando ser despreciado de todos, y que no haya alguno que te favorezca o te consuele, sino solamente tu Dios. Procura fijar y establecer en tu corazón esta máxima: Que sólo Dios es tu bien, tu esperanza y tu único refugio, y que todas las demás cosas son para ti espinas que si las acercas al corazón, no podrán dejar de herirte y lastimarte. Cuando recibas alguna afrenta, súfrela con alegría, y gloríate en ella, teniendo por cierto que entonces está Dios contigo. No desees o busques jamás otra honra que padecer por su amor y por su gloria. Pon todo el estudio posible en alegrarte cuando alguno te dijere palabras injuriosas, o te reprendiere o te despreciare; porque es grande y muy precioso el tesoro que se halla escondido en este polvo, y si lo tomas con gusto te hallarás rico en breve tiempo, sin que lo advierta el mismo que te hace este presente.

   No procures ni quieras jamás ser conocido y estimado de alguno en esta vida, para que todos te dejen solo padecer con Cristo crucificado, sin que alguno te lo impida.

   Guárdate de tí mismo, como del mayor enemigo que tienes en este mundo. No sigas tu voluntad, tu parecer o capricho, si no quieres perderte. Por esta causa necesitas precisamente de armas para defenderte de tí mismo; y así todas las veces que tu voluntad se inclinare a alguna cosa, aunque sea no solamente licita, sino santa, la pondrás primeramente sola y desnuda delante de Dios con profunda humildad, diciéndole que en ella se haga y cumpla, no tu voluntad, sino la suya, y ejecutarás esto con fervientes y encendidos deseos, sin alguna mezcla de amor propio, conociendo siempre que de tí nada tienes y nada puedes. Guárdate de todas aquellas opiniones y sentimientos propios que llevan consigo apariencia y especie de santidad y celo indiscreto, del cual dice el Señor: Guardaos de los falsos profetas que vienen en traje de corderos, y son lobos voraces: de sus frutos los conoceréis (Mateo, VII, 15,16): sus frutos son: dejar en el alma ansia, inquietud y afán.

   Todas las cosas que te distraen y apartan de la humildad y de esta paz y quietud interior con cualquiera color o causa, son los falsos profetas, que en figura de corderos, esto es, con color de celo, y de ayudar al prójimo indiscretamente, son lobos voraces que te roban la humildad, y aquella paz y quietud que es tan necesaria al que verdaderamente desea aprovechar; y cuanto mayor apariencia de santidad tuviere la cosa, con tanto mayor cuidado y diligencia deberás examinarla, y siempre con mucha paz y quietud interior, como se ha dicho. Pero si tal vez faltares en alguna de estas cosas, no te turbes, sino humíllate delante del Señor, y reconoce tu flaqueza, y queda advertido y enseñado para lo venidero; porque Dios por ventura lo permite, a fin de humillar alguna soberbia que en tí se halla oculta, y tú no la conoces. Si en alguna ocasión sintieres herida el alma de alguna aguda y venenosa espina, no por esto le turbes o inquietes; mas vela con mayor atención y cuidado, para que no pase y penetre dentro; retira y separa entonces con suavidad y dulzura tu corazón, y restitúyelo a su primera calma, conservando tu alma pura y sin tacha a los ojos de Dios, al cual hallarás siempre en el fondo de tu corazón por la rectitud de tu intención, persuadiéndole que todo esto sucede para prueba y ejercicio tuyo, para que de esta suerte te hagas capaz de tu bien, y merezcas la corona de justicia, que su infinita misericordia te tiene preparada.



“COMBATE ESPIRITUAL”
POR  EL V, P. D. LORENZO ESCUPOLI,
DE LA ÓRDEN DE LOS PP. CLÉRIGOS REGULARES
DE SAN CAYETANO.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...