jueves, 26 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 26 de Mayo


 


   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXVI

María en las primeras persecuciones. — No temer la persecución.

 

   Tras las primeras conquistas de la fe vinieron las primeras iras del infierno contra ella, y corrió la sangre de los primeros Mártires. Los Apóstoles fueron varias veces víctimas de las rencorosas vejaciones de los judíos, y después en diferentes lugares derramaron casi toda su sangre por Jesucristo. Esteban fué por igual causa apedreado. María daba valor a esos primeros atletas con su palabra y con su oración.

   El odio contra la verdad ha armado en todos tiempos el brazo de los malvados contra los seguidores de ella. “Todos los que quieran piadosamente vivir según Jesucristo, ha dicho San Pablo, padecerán persecución.” Nuestro siglo ha visto correr sangre de cristianos por el solo delito de serlo, y muchas infernales revoluciones han añadido no pocos de esos héroes al martirologio de los anteriores siglos. Mas, aun cuando a tanto no se llega, aun cuando no se extrema la vejación hasta el punto de herir y matar los cuerpos, es indudable que se ejerce con saña y crueldad bastantes para afligir más de una vez con verdadero martirio a los muchos fieles discípulos de Cristo en su fama, en su honra, en sus intereses, en su tranquilidad, en su porvenir y en el de sus familias. ¡Ay! acordaos en estos casos de que las primeras lágrimas y congojas de la persecución por causa de la fe fueron consoladas por María Santísima, que no sin razón se llama Reina de los Mártires. Y desde entonces la devoción a María ha sido el consuelo de todos los oprimidos por causa de su Divino Hijo, en los diferentes formidables combates que por El y por su fe se han sostenido hasta hoy en el mundo.

   ¡Oh Madre! ¡Cuán necesitados estamos hoy de que socorra vuestro poder a los cristianos, en mil formas distintas fieramente perseguidos por el odio revolucionario! ¡Sednos, oh Madre, escudo de protección!

 

 

 


miércoles, 25 de mayo de 2022

¿CATOLICOS MASONES?


 


A pesar de tantos avisos y condenaciones de parte de la Iglesia, muchos católicos se dejan engañar por las apariencias y confiando más en su propio juicio que en el de la Iglesia, y en la larga experiencia que tiene, dan su nombre a la Masonería. En un artículo publicado en el Osservatore Romano el 19-111-1950, el Rvdmo. Padre Cordovani, Maestro del Sagrado Palacio, escribía con razón: “Estos binomios forzados de católicos revolucionarios, católicos comunistas, católicos masones, etc, son una burla para nosotros que no queremos ninguna mancha, y que sabemos con Tertuliano que en el mundo nada más grande existe que un cristiano verdadero, un cristiano sin adjetivo ni adición... Si los que viven fuera de la Iglesia no se dan cuenta de ello, ya es grave, pero si nosotros mismos no nos diéramos cuenta de ello, no tendríamos excusa”.

   Existen pues católicos que se han afiliado a la Masonería. Y por la malicia esencial que tiene la Masonería, y por la apostasía práctica que supone tal inscripción, la Iglesia ha introducido en su legislación ciertas disposiciones y ciertos castigos. Ha decidido que los que dan su nombre a la secta masónica incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apotólica. Sólo el Papa, de suyo, puede absolver de la excomunión en que incurren los masones. El mismo Código del Derecho Canónico prohíbe a los sacerdotes asistir a matrimonios en que alguno de los contrayentes sea conocido como masón, Al masón que muere sin haber dado alguna señal de arrepentimiento, priva la Iglesia     de la sepultura eclesiástica y de los funerales litúrgicos.

   ¿Existen pues por desgracia católicos masones? Sí, existen, y muchos son del clero.





* * *

   “Es perfectamente natural que esta Sede Apostólica denunciase de un modo público la secta de los masones como una asociación criminal”. (León XIII, “Humanum Genus”).



* * *

“Las Sociedades Secretas que están siempre prontas para apoyar la lucha contra Dios y contra la Iglesia, de cualquier parte que venga, conducirán ciertamente a todas las naciones a la ruina”. (Pío XI., “Caritate compulsi”, 1932).



* * *

   “Yo también, durante un tiempo, creía exagerado lo que se afirmaba acerca de la Masonería; pero después, por la experiencia de mi ministerio, he tenido la ocasión de palpar directamente las llagas que ha abierto. Luego me convencí de que todo lo que se ha publicado en torno a esta Asociación Infernal, no ha revelado aún toda la verdad.”

   Cardenal Sarto, futuro Papa San Pío X, cuando era Patriarca de Venecia. (Nouvelles de Chrétienté; N° 198).



 

“Colección Fe integra”


MEDITACIÓN: ESTA VIDA ES UNA PRISIÓN PARA EL ALMA


  

LA MUERTE DE SAN FRANCISCO JAVIER. S.J.


I. Nuestro cuerpo es la prisión de nuestra alma; las cadenas, de que está cargada en esta prisión le impiden elevarse hasta Dios. El Rey David y el Apóstol de los gentiles dolíanse de esta cautividad. Y tú, oh hombre, amas esta prisión y temes la libertad. ¡Ah! si conocieses la dicha que se gusta en el cielo en la libertad de los hijos de Dios, pedirías al Señor que rompa tus cadenas. ¡Habitantes del cielo, cuán felices sois por haber dejado esta prisión para ir a habitar un palacio de luz!

 

II. Nuestras cadenas son nuestras pasiones, nuestra concupiscencia, nuestros deseos y nuestros odios; ello es lo que nos ata a la tierra y nos impide elevarnos hasta Dios. ¡Señor, romped mis cadenas, desasidme de las creaturas, y entonces comenzaré ya desde esta vida el sacrificio de alabanza que debo continuar durante la eternidad! El primer grado de la libertad es no ser esclavo de las pasiones (San Agustín).

 

III. Estamos, todos, condenados a muerte y sólo por ésta saldremos de nuestra prisión terrenal; es una sentencia que se ejecuta enseguida en algunos y después en otros. Tu cuerpo se consume, tus ojos se debilitan, tus cabellos encanecen… ¿Qué significa eso, si no que tu prisión se desmorona, que pronto tu alma encontrará salida para obtener la libertad? Tiembla, pues, pecador, porque saldrás de esta cautividad para entrar en el infierno. Regocijaos, almas justas; saldréis de la prisión para ascender a un trono. Que lo queramos o no, avanzamos cada día, cada instante, hacia nuestro fin (San Gregorio).

 

Tened constancia en las tribulaciones. Orad por los que son perseguidos.

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 25 DE Mayo)

 




   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.



XXV.

María en la naciente Iglesia. — Ayudar a los principiantes en la virtud.

 

   Del Cenáculo de Pentecostés y de las primeras predicaciones de los Apóstoles nació por aquellos días la Iglesia de Dios. Los convertidos fueron inmediatamente muchos, y asombraban al mundo con el buen olor de sus fervorosos ejemplos. María era el alma de aquella naciente sociedad. Al calor de sus brazos y al jugo de sus pechos, podemos decir, se amamantó aquella primera generación cristiana.

   Seamos, como la Madre de Dios, ayos y protectores solícitos de los que dan sus primeros pasos en la virtud. De Job se escribe que entre las infinitas obras de caridad en que se ejercitaba para con sus prójimos, era la principal hacerse ojo para el ciego y pie para el cojo. Así debe ser el alma celosa de la gloria de Dios y del espiritual provecho de sus hermanos. ¡Cuántos de éstos hubieran tal vez crecido y desarrollándo en la fe y en las prácticas piadosas, si buenamente se hubiesen encontrado al emprender su camino con un amigo que les hubiese dado la mano y librado de tropezar, o levantado de sus primeras caídas! ¡Bien hacen los que no pudiendo merecer en la Iglesia de Dios el dictado de apóstoles y doctores, se prestan humildemente a ejercer para con sus hermanos débiles lo que llama el Apóstol oficio de ayos o pedagogos! En todas partes se da campo abierto para esa acción, en el hogar doméstico, en los públicos concursos, en las escuelas y en los talleres, donde quiera que un alma pueda influir sobre otra con su buen obrar o con su buen hablar. María entre los primeros cristianos era el reflejo y el recuerdo constante de las enseñanzas de su Divino Jesús. El buen cristiano en medio del mundo puede serlo por medio de su acción y de su conversación perfectamente adecuadas a la norma evangélica.

¡Oh Reina de los Apóstoles y más apóstol Vos que todos ellos! Alcanzad de Dios a los devotos vuestros y a mí muy en particular ese espíritu de ferviente y generoso apostolado

 

 

 


martes, 24 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 24 de Mayo)


 

   IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.


XXIV.

María en el día de Pentecostés. — Alegría por los bienes ajenos.

   En el gran día de Pentecostés descendió sobre los Apóstoles reunidos en Jerusalén el Espíritu Santo, llenándolos de sus dones, concediéndoles hablar diversas lenguas, trocando sus corazones de débiles en esforzados, y sus inteligencias de rudas en sabias, y sus labios de toscos en elocuentes. María tuvo gran regocijo viendo favorecidos con tan esplendidos dones a los discípulos de su divino Hijo y Señor.

   Espiritual alegría debes tener también, alma cristiana, cuando veas en tu prójimo gracias y mercedes del cielo que no tienes tú, y que él emplea para gloria de Dios y bien de su Santa Iglesia. No te tiente el demonio de la envidia, negra y baja pasión que hace entristecer por los bienes ajenos, y que es uno de los más graves pecados contra el Espíritu Santo. “¡Ojalá todos profetizasen!» exclamó Moisés viendo concedido del cielo el don de profecía a algunos de su pueblo, y respondiendo perfectamente a quien le refería esto como si redundase en menoscabo de su influencia y autoridad. Así debes exclamar tú. ¡Ojalá fuesen buenos todos y mucho mejores que yo! ¡Ojalá fuesen todos más sabios! ¡Ojalá todos más elocuentes! ¡Ojalá todos de gran valer y de espléndidas conquistas para la gloria de Dios! ¡Enviad, Señor, enviad soldados valerosos a vuestro ejército! ¡Enviad varones apostólicos, enviad santos!

   Tiene, alma mía, en la vida común más aplicación de la que solemos creer esta doctrina. Frecuentes son, entre personas espirituales y dadas a Dios, celos y envidias, causa de rencillas y divisiones entre hermanos de una misma fe, y fuente en consecuencia de innumerables pecados. Hágase el bien, aunque no lo hagamos nosotros; crezcan nuestros hermanos y prosperen en sus obras santas, por más que nos deje Dios a nosotros y a los nuestros en oscuridad. María el día de Pentecostés vio levantarse del Cenáculo, sabios y elocuentes más que Ella, a los pobres pescadores a quienes conoció antes tan rudos e ignorantes. Y se regocijó grandemente pensando en la gloria que de eso había de resultarle a Dios Nuestro Señor.

 

 

 





lunes, 23 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 23 de Mayo)


 


IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

 

XXIII.

María esperando la Venida del Espíritu Santo. —Celo por la perfección del prójimo.

 

   Después de la Ascensión del Señor recogiéronse los Apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén, para aguardar en oración la Venida del Espíritu Santo que se les había prometido. María, que tenía ya en sí toda la plenitud de los divinos dones, encerróse, no obstante, con el Apostolado en aquel piadoso retiro, para unir a las de los discípulos sus oraciones.

   Mucho debes trabajar, alma mía, por tu propia santificación, pero mucho puedes y mucho debes también interesarte y trabajar per la santificación de tus hermanos. “A cada cual ha dado Dios cargo de su prójimo,” dice el Apóstol; y esta expresión significa el deber del celo para la perfección en la virtud de las almas que por nosotros pueden ser ayudadas. María en el Cenáculo oraba, y con esta su oración alentaba y encendía la oración de aquellos discípulos, y la acompañaba hasta el trono del Eterno, y la ayudaba a lograr de la divina misericordia el apetecido don. ¿Enseñas a orar a tus hermanos? ¿Oras al menos por ellos y por sus necesidades? Aunque no seas sacerdote o Religioso, a quienes obliga de un modo especial a esa oración por los demás su profesión respectiva, puedes y debes en algunos casos, alma fervorosa, hacer lo que hacía en el Cenáculo con los Apóstoles allí reunidos la Madre de Dios. Véante, pues, tus prójimos en el templo piadosa y edificante; oigan de tus labios enseñanzas de perfección y vida interior; hállente siempre pronta en su auxilio, con el de tus oraciones, en todas sus necesidades, así espirituales como corporales. Es una de las mayores obras de misericordia rogar a Dios por los vivos y por los difuntos, y muy a menudo traemos olvidada esta obligación.

   Por los vivos y por los muertos, por los justos y por los pecadores, por tus conocidos y por los que nunca has de conocer, por los que bien te quieren y por los que te quieren mal, ora frecuentemente, alma cristiana, y ora con celo y fervor.

 

 

 


domingo, 22 de mayo de 2022

EL ROSARIO ORACIÓN SUBLIME (ejemplos) – Por San Luis María Grignion de Montfort.

 




   Evita cuidadosamente el imitar la obstinación de aquella devota de Roma de quien tanto hablan Las maravillas del rosario. Era persona tan piadosa y ferviente, que con su vida santa confundía a los religiosos más austeros de la Iglesia de Dios.

   Quiso consultar a Santo Domingo. Confesóse con él. Impúsole el Santo como penitencia rezar un rosario, y le aconsejó que lo rezara todos los días. Excusóse ella diciendo que tenía todos los días sus ejercicios ya programados: cada día ganaba las indulgencias de las estaciones de Roma, llevaba cilicios, tomaba disciplina varias veces por semana y hacía tantos ayunos y mil otras penitencias. El Santo la volvió a exhortar a seguir su consejo. Pero ella se negó a ello, y salió del confesonario casi escandalizada del proceder del nuevo director, que quería hacerle aceptar una devoción contraria a su gusto.

   Hallándose cierto día en oración y arrebatada en éxtasis, vio a su alma obligada a comparecer ante el Juez supremo. San Miguel colocó en un platillo de la balanza todas sus penitencias y oraciones, y en el otro sus pecados e imperfecciones. El platillo de las buenas obras subía sin lograr equilibrar al otro. Alarmada, imploró misericordia. Dirigióse a la Santísima Virgen, abogada suya, quien dejó caer en el platillo de las buenas obras el único rosario que por penitencia habia rezado. Este pesó tanto que equilibró el peso de los pecados con el de las buenas obras. La Santísima Virgen la reprendió al mismo tiempo por no haber seguido el consejo de su servidor Santo Domingo de rezar el santo rosario todos los días. Al volver en sí, corrió a arrojarse a los pies de Santo Domingo. Contóle lo ocurrido, pidióle perdón de su incredulidad, prometió rezar todos los días el santo rosario y llegó por este medio a la perfección cristiana y a la gloria eterna.

 

Alma piadosa, aprende, pues, cuál es la eficacia, valor e importancia de la devoción del santo rosario y la meditación de sus misterios.

 

   ¡Quién más elevada en oración que Santa Magdalena, a quien los ángeles transportaban al cielo siete veces al día y que había estado en la escuela de Jesucristo y de su santísima Madre! Sin embargo, cuando pidió a Dios un medio eficaz para adelantar en su amor y llegar a la más alta perfección, el arcángel San Miguel vino a decirle de parte de Dios que no conocía otro distinto de considerar ante una cruz —que colocó a la entrada de su cueva— los misterios dolorosos que ella había contemplado con sus propios ojos.

   Que el ejemplo de San Francisco de Sales —ese gran director de almas espirituales en su tiempo— te estimule a hacerte socio de una cofradía tan santa como la del Rosario. Pues, no obstante ser santo, hizo voto de rezar el rosario completo todos los días de su vida.

   San Carlos Borromeo lo recitaba, igualmente, todos los días y lo recomendaba con insistencia a sus sacerdotes, a sus seminaristas y a todo su pueblo.

   San Pío V, uno de los papas más eminentes de la Iglesia, rezaba todos los días el rosario. Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia; San Ignacio, San Francisco Javier, San Francisco de Borja, Santa Teresa, San Felipe Neri y muchos otros grandes hombres que no menciono se distinguieron por esta devoción. ¡Sigue sus ejemplos! Tus directores quedarán satisfechos, y si los informas de los frutos que puedes sacar de él, se apresurarán a animarte a recitarlo.

 

“EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO”


BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (DÍAS 17-18-19-20-21y 22 de mayo)

 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo. 

ACLARACIÓN: Tardamos en publicar, pues nuestra PC por los años y uso intensivo anda mal.


XVII.

María en la calle de Amargura. — Amor a la cruz.

   Y vinieron entre tanto los horribles días de la Pasión. El Hijo de María, pedida licencia a su Madre, se entregó como cordero en manos de sus feroces enemigos. Fué preso, abofeteado, escupido, azotado, coronado de espinas, y condenado a muerte de cruz. Supo María la fatal sentencia, y fué a abrazar a su Hijo en el camino del Calvario, y siguióle luego hasta la hora de su crucifixión.

   No debe bastarte, alma mía, el que Jesús haya padecido y muerto por ti. Debes hacerte tuya su cruz y hacerte encontradizo con ella y tomarla sobre tus hombros, y seguir así todos los pasos de tu Divino Redentor. María no se estuvo sosegada en su habitación cuando supo que llevaban a crucificar a su Hijo, ni se contentó con lamentarse en su soledad con estériles desconsuelos. Animosa y varonil buscó al Hijo de su alma entre aquel mar de sufrimientos en que andaba acongojado; no temió al pueblo seducido, ni a los fieros sayones, ni a la brutal soldadesca. Por el rastro de la Divina Sangre no paró hasta encontrarse cara a cara con su dulce Jesús, y asociarse hasta el fin a su dolorosa tragedia. Suyas quiso fuesen las injurias que recibía, suyas las maldiciones con que era apostrofado, suyos los golpes y heridas que recibía El en su cuerpo y que María sentía redoblados en su corazón. ¡Ojalá, alma cristiana, que así te asociases tú a los padecimientos de Cristo por medio de la perfecta mortificación! De dos maneras puedes verificarlo. Primeramente, sufriendo con paciencia y buena voluntad lo que te afligiere y desconsolare, ya venga directamente a ti de mano de Dios, como las enfermedades, rigores de la estación, muertes de amigos, etc., ya te venga pasando antes por las de los hombres, como persecuciones, difamación, menoscabo de intereses, y demás. En segundo lugar, buscando por ti misma la cruz por medio de las asperezas de la penitencia; privando a tu cuerpo de inútiles regalos; viviendo parcamente y sin fomentar la sensualidad; satisfaciendo con prudentes y proporcionados castigos lo que debes por tus desórdenes pasados y presentes a la justicia de Dios.

   Resuélvete después de esto a vivir en adelante, a imitación de tu Madre y Señora, vida paciente y mortificada y crucificada.

 

XVIII.

María en el Calvario. —Valor y constancia.

   Era este el espectáculo del Calvario. Cristo clavado en cruz. Los dos ladrones crucificados a par de El a derecha e izquierda. Los fariseos y escribas delante, insultando los últimos momentos del Divino Moribundo. María y las demás piadosas mujeres y San Juan firmes al pie del cadalso.

   Admira la constancia y firmeza más que humanas de esa animosa Mujer. Desde que buscó y encontró a Jesús en la calle de Amargura, fue siguiéndole paso tras paso, y no quiso ya separarse más de Él. Vio su desnudez, oyó el martillar sobre los clavos de sus pies y manos, le miró alzado en alto sobre el sangriento madero, una a una recogió sus últimas palabras y encomiendas, mantuvo rostro sereno ante el horror de los elementos perturbados al espirar el Divino Salvador. Esta es la imagen de lo que debe ser toda alma fiel en los azarosos momentos en que llega a su alma la amargura de la tribulación. Asida a la cruz de Cristo, sabiendo que allí está su seguridad y su apoyo, no ha de temer borrascas, ni retroceder por invectivas, ni cejar, sean cuales fueren las amarguras que haya de devorar su despedazado corazón. No se vive en amor sino a costa de graves dolores, que son la prueba de sus quilates. Almas tibias y desmayadas, que vaciláis a la menor contradicción, y huís despavoridas del lugar del sacrificio, cuando os lo exige la honra de lo que amáis, ¿es verdad que amáis? ¿o es vuestro amor, amor de aire y de solas palabras, sin otra solidez ni consistencia? No amó así María, nuestra Madre y Madre de Dios.

   Mírate en ese espejo, alma cristiana, y aprende en María la fuerza y firmeza incontestables del verdadero amor a prueba de todo sufrimiento. Bebe como Ella tu cáliz de pasión hasta el fin, hasta lo más amargo de sus heces, si quieres reinar un día sin llanto ni pena alguna en el gozo de tu Señor.

 

XIX.

María junto al sepulcro. —Única confianza en Dios.

jueves, 19 de mayo de 2022

EL GENIO Y EL SANTO (carta manuscrita) – De Leonardo Castellani.

 



  LEONARDO CASTELLANI, fallecido hace año y medio, fue seguramente el argentino más original como escritor y el más personal. Con ingenuidades geniales, lo mismo trataba en broma pero con gran claridad difíciles problemas filosóficos, que atacaba sin frases hechas la decadente poesía compuesta con versos, o versas, sin fondo, ni forma, ni ritmo, ni medida, ni sentido común, que publican las páginas dominicales de nuestros principales periódicos. Claro que un tipo asi, que llamó siempre a las cosas por sus nombres denunciando inmoralidades e incoherencias de todo orden, sin casarse con nadie; tenía que llenarse de enemigos, por una parte, y por otra verse privado del halago de esos grupos de mediocridades exquisitas, que postulan premios Nobel para seudo intelectuales cuyas mistificaciones están hechas de hojarasca cuando no de bodrios.

   Pues bien, de este genio literario, de género único, que mereció el premio Nobel antes que ningún otro de habla española, en estos últimos veinte años; publicamos una carta manuscrita encontrada casualmente (aunque la casualidad no exista), su respuesta a otra (carta) de una señora que firma Lidia

 

   El genio y el santo son dos categorías diferentes y entre sí incompatibles. De modo que usted al llamarme genio me niega la posibilidad de llegar a santo.

   El genio nace genio; el santo no nace santo. La santidad es una cosa sobreañadida. De modo que en el santo hay una división, una dulidad (natura y gracia) mientras que en el genio hay una soberana unidad. El genio es el supremo valor de la línea de la naturaleza. Es el hombre del Destino; mientras el santo es el hombre de Dios.

   El santo, aunque tenga mucho talento, no puede llamarse genio sin injuria. “Genio religioso” llama Renán a Jesucristo. San Juan de la Cruz y San Francisco de Asís no son genios. Genios son Napoleón, Goethe, Shakespeare, Baudelaire. El genio triunfa en este mundo, el santo fracasa. Al santo lo único que le interesa es una buena muerte; al genio la interesa vivir y sabe vivir.

   El genio vive en la inmediatez, el santo en la profundidad, sepultado en Cristo. Usted dice que al genio no lo entienden las medianías. Es un error. El genio es inteligible, no hay misterio en él. Busca la grandeza exterior y la gente admira su grandeza. Es una fuerza de la naturaleza.

   El genio tiene la autoridad de su inteligencia teórica o práctica, el santo se apoya en la autoridad de Dios. No creemos a San Pablo porque haya sido muy inteligente sino porque llevaba la palabra de Dios.

   El santo vive en el plano religioso y el genio en el plano estético: sus fines e ideales son tan diferentes que no es posible componerlos entre sí; y los fines son los que determinan la personalidad.

 Claro que usted me llama “genio” inocentemente y con la mayor buena voluntad. Pero yo por nada del mundo quisiera serlo. Yo quisiera ser un buen cristiano, lo cual no está en la línea de la genialidad.

   El cristiano está en la línea del amor. Aunque tenga talento, el talento no es el ápice de su personalidad, es una cosa secundaria y “absorbida”. La “caridad” no es el ideal del genio; aunque pueda por otra parte ser caritativo difícilmente.

   El genio todo lo atrae a sí y lo refiere a sí; el cristiano se da.

   Discúlpeme estas filosofías. Con mi afecto.

 

L. Castellani.

 

   FUENTE: “La Voz de Santa Rita” año 1982


lunes, 16 de mayo de 2022

MEDITACIÓN SOBRE CÓMO HAY QUE ORDENAR LOS DESEOS


 


I. Nuestra felicidad en esta vida depende de la regla que impongamos a nuestros deseos. Aprende a limitarte en el deseo de los bienes naturales. Quisieras gozar de mejor salud, poseer más ingenio, más fuerzas, más hermosas cualidades naturales; este deseo es fuente de inquietudes. Conténtate con lo que Dios te ha dado, agradécele; acaso te condenarías si tuvieses los brillantes talentos que deseas. Aunque ahora tuvieras lo que deseas, no por ello estarías más contento. Sólo Dios puede colmar tus anhelos. Dedícate a hacer su voluntad y todos tus deseos serán satisfechos.

II. Conténtate asimismo con los bienes de fortuna que Dios te ha dado; no son las riquezas, ni los honores, los que te harán feliz. ¡Cuántas personas hay más pobres que tú y sin embargo son más dichosas, porque no desean sino lo que Dios quiere que posean! El pecador es infeliz, tenga o no tenga lo que él desea (San Próspero).

III. Un deseo te es permitido: es el llegar a un grado más alto de santidad; hasta debes imitar las heroicas virtudes que admiras en los santos, en la medida en que tu estado y condición te lo permitan. Examínate acerca de los deseos de tu alma; desea con ardor llegar a la santidad. Nada esperes, nada temas, y habrás reducido a la impotencia la cólera de tu enemigo (Boecio).

 

La resignación a la voluntad de Dios. Orad por vuestra patria.


BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 16 de Mayo)


 



IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XVI.

María en la vida pública de Jesús. —Para Dios toda la gloria.

 

   Cristo emprendió entonces su predicación, y se iban las gentes tras Él atraídas por su doctrina y asombrosos milagros. En una ocasión las turbas le aclamaron profeta, varón de Dios, y aun quisieron alzarle por rey. María se conservaba oculta en su soledad, y nada apetecía sobre sí de aquella gloria y fama que hubiera podido acarrearle el ser conocida como Madre de tal Hijo.

   Así debemos ser nosotros indiferentes a toda gloria nuestra, atentos a procurar solamente la de Dios. Si algo de lo que nace de nosotros merece aplauso, téngalo enhorabuena, pero no se nos vea a nosotros acudir ansiosos y sedientos a saborear su golosina. Den gloria a Dios nuestros trabajos y aprovechen a nuestros hermanos, pero mantengámonos nosotros personalmente oscurecidos, como si de nosotros no fuesen aquellas obras que están llamando la atención. Mejor fuera tal vez no haber tenido merecimiento alguno ante los hombres, si tales merecimientos no han de considerarlos como gratos a su persona el Soberano Juez. María con sólo presentarse en compañía de su Hijo en aquel brillante teatro de sus prodigios hubiera arrebatado tras sí la general atención, y millares de lenguas hubieran repetido con entusiasmo en su loor aquella exclamación de una sencilla mujer al Divino Maestro: “Feliz el seno que te llevó y los pechos que te alimentaron.” No obstante, ni una sola vez se la nombra como personaje que interviniese en aquellas admirables escenas. En el Calvario se la encuentra, sí, cuando no hay palmas y laureles que compartir con su Hijo, sino injurias y vilipendios.

   Espantarnos debe la consideración de cuan otra es la conducta nuestra la mayor parte de las veces. Háganos cautos y reservados, y celosos de la modestia y humildad, este ejemplo de la Madre de Dios.

 

 


domingo, 15 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Día 15 de Mayo)


 


IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XV.

 

María en el primer milagro de Jesús. — Importunidad de la oración.

 

   Llegábase entre tanto el tiempo señalado por Dios para que emprendiese su vida pública el Divino Maestro. Asistió Éste con su Madre y algunos discípulos a unas bodas, y en ellas llegó a faltar el vino. Conoció María el apurado trance de los desposados y dijo a Jesús: “No tienen vino,” y respondióle el Salvador: “¿Qué nos importa a Ti y a Mí, oh mujer? No ha llegado aún mi hora.” Mas ella, no desalentada por esa aparente negativa, dijo a los criados: “Haced lo que Él os dijere.” Y Cristo, vencido por esa importunidad, hizo el milagro de convertir en vino el agua de unas tinajas que le presentaron.

   Reparemos cómo Cristo escoge para hacer su primer milagro la ocasión de serle pedido por su dulcísima Madre, para acreditar cuánto la quería y honrarla con su intervención en este asunto. Más quiere a la vez que se lo pida, y no se contenta con que se lo indique, sino que espera a que le fuerce á ello, haciéndole presentar por los criados las tinajas de agua, para mostrar con eso que los favores de Dios no se alcanzan sino por medio de la oración y de la importuna y constante oración. Si María hubiese cedido a la primera respuesta qué le dio el Salvador, es seguro no se hubiera obrado el milagro. No se acobardó ni se dio por vencida; renovó la súplica en la forma más expresiva, cual fué la de mandar por su cuenta a los criados se pusiesen a disposición del Divino Maestro, y así recabó de Él lo que solicitaba. Queremos a veces ser auxiliados sin pedir con insistencia y empeño; y quizá muchas veces sin empezar a pedir siquiera. ¿A quién acusaremos, pues, si nos encontramos desamparados en las mayores necesidades?

   Propongamos hoy firmemente no dejar de las manos el arma poderosísima de la oración, pero tenaz, constante, incansable, importuna. Esta es la que rompe la peña y nos abre la fuente de las bendiciones del cielo.

 


sábado, 14 de mayo de 2022

BREVE PRÁCTICA DEL MES DE MAYO – CONSAGRADO A LA MADRE DE DIOS – POR D. FÉLIX SARDÁ Y SALVANY, PBRO. Año 1899. (Días 12, 13 y 14 de Mayo)

 




IMPORTANTE: Para las oraciones de todos los días y el obsequio  (flores espirituales), ver publicación del 1 de Mayo.

 

XII.

María en su huida a Egipto. —Total desprendimiento.

 

   Pocos días después del Nacimiento del Salvador, poderosos enemigos maquinan su muerte. Un Ángel del cielo avisa a José, y María con su Esposo y el Niño se ven obligados a huir a Egipto, país extranjero, idólatra y enemigo de su nación. María emprende sin vacilar este viaje, y abandona, confiada en la Providencia, su país natal.

   Tales sacrificios exige alguna vez el servicio de Dios a las almas cuya fidelidad desea Él tener bien probada. A Abrahán, al llamarle a ser padre de su pueblo, empezó por mandarle el Señor que dejase su tierra, padres y parientes. Y en el Evangelio se nos dice repetidas veces que es forzoso en casos dados dejar padre, madre, esposa y hermanos, y hasta la propia vida para seguir a Cristo. Lo cual no significa sino la sublime virtud del total desprendimiento, que es la fundamental de toda vida de perfección. ¿Cómo quieres de otro modo volar libre, alma mía, por los espacios iluminados y anchurosos del cielo, si tienes trabadas tus alas con lazos de la tierra, que son las desordenadas aficiones de que se trata aquí? El desprendimiento espiritual, en el grado mayor o menor que sea necesario para el cumplimiento de los designios de Dios sobre tu alma, debe ser constante trabajo de tu vida, si deseas traerla por los elevados senderos de la santidad. Sal de tu patria, sal de los tuyos, sal de ti misma, si quieres encontrar a Dios. Corazón que han de llenar pensamientos y afectos del cielo, ha de vaciarse antes de todo pensamiento y afición terrena que allí pueda estorbar.

   Despegadme, Dios mío, desterradme, desprendedme, descarnadme de cuanto no seáis Vos o no se encamine directa y exclusivamente a Vos.

 

XIII.

María en su vida de destierro. —Vida de peregrino en el mundo.

 

   Algunos años vivió la Sagrada Familia en Egipto, desconocida allí e ignorada, sufriendo todas las tristezas de la emigración y tal vez la pesadumbre de la miseria. Un día les llamó otra vez el Ángel del Señor y les dio orden de volver a su país, por haber muerto ya los que allí aborrecían al Niño.

   Egipto debe ser este mundo para ti, alma cristiana; y no como en tu propia patria, sino como en país extranjero has de morar en él. País extraño, país enemigo de tu Dios, país en que no puedes echar profundas raíces, país en que no se te concede vivir más que como ave de paso, tal es esta tierra de la peregrinación. Yerras lastimosamente si te juzgas para él criada. No, tu patria no es ésta; tu patria es el cielo, de donde procedes y a dónde has de volver. No tienes, pues, aquí habitación permanente; camino es, no posada: no fijes tu corazón donde sabes que no podrá hallar su definitivo asiento. Al cielo, al cielo han de mirar siempre tus ojos; al cielo han de dirigirse tus pasos; al cielo han de volar tus afectos; al cielo las aspiraciones todas de tu corazón. Vida del cielo has de vivir aun estando acá en la tierra, como en la patria y no en el país de su destierro tiene siempre sus ansias el desterrado infeliz. Seas avecilla ligera, ganosa siempre de espaciarte en las alturas, no grosero reptil pegado siempre el rostro a la cenagosa tierra. No ha criado Dios la tierra para que la ames y sirvas, sino para que la huelles con tus pies.

    Aprende, alma mía, de la Virgen desterrada estos anhelos de la patria inmortal. Vive en este mundo como si en él no vivieses; posee como si nada poseyeses en él; trabaja como si únicamente para el otro trabajases. ¡Acá no has venido a vivir: acá no has venido más que a morir!

 

XIV.

María en Nazareth. —Amor a la vida oscura.

 

   De regreso de Egipto moró la Virgen Madre con su Esposo y el Niño Jesús en Nazareth. Nada dicen los Evangelios de este período de la vida de María Santísima, sí sólo que el Niño crecía y estaba obediente a Ella y a San José. No se vuelve a hablar de María hasta la época del primer milagro de Jesús, cuando Éste tenía ya la edad de treinta años.

   No sin misterio ha dejado el Espíritu Santo como en la sombra este largo plazo de la vida de Nuestra Señora. Fué sin duda para enseñarnos cuan preciosa es a los divinos ojos la oscuridad de la vida común e ignorada, cuando manifiestas razones de divina vocación no nos llaman a los deberes de la vida pública. No se gana menos para el cielo en el silencio y penumbra de las virtudes solitarias y caseras, que en el ruido y pompa de los actos heroicos y extraordinarios. Antes bien, la santidad ama generalmente esconderse como la violeta, y derramar solamente para gloria de Dios y para el buen ejemplo sus perfumes. Lo cual no contradice al otro deber que tenemos de dar público testimonio de nuestra fe cuando llegue el caso de eso: enseña únicamente que hemos de huir el aplauso y nunca obrar por él; no exhibirnos nosotros mismos en la escena del mundo, sino esperar a que nos saque a ella Dios, si tal fuere su voluntad. Y en caso de no exigirlo de nosotros motivos de orden sobrenatural, apetecer siempre el humilde retiro, la condición llana y común, los caminos oscuros y poco frecuentados. El demonio hace presa muy particularmente en las almas que desean sobresalir vanamente entre la multitud y hacerse visibles. El más seguro riesgo que en eso puede darse es por lo menos el de que salgan muertas de todo mérito nuestras obras, y sólo llenas de amor propio y de vanidad personal.

   Busca ser desconocido, ha dicho el libro profundo de la Imitación de Cristo, y esto me enseña el ejemplo de María en su vida oculta e ignorada de Nazareth.