viernes, 1 de diciembre de 2017

FRANCIA DEBE CONSAGRARSE AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS: 1689 Y 1789







   El Corazón Inmaculado de María como medio de salvación en el siglo XX nos recuerda el mensaje de Cristo a Santa María Alacoque. En ese momento el Cielo ofreció el Sagrado Corazón de Jesús como medio preventivo de salvación para los estados, frente a los peligros que pronto nacerían con la masonería y la Revolución Francesa.

   El 17 de junio de 1689 tiene lugar la famosa aparición del Corazón de Jesús a Santa Margarita Alacoque. Cristo pide en esta visión la consagración del rey al Sagrado Corazón de Jesús y la consagración de Francia a través de su rey, en ese entonces Luis XIV, quien reinó de 1661 a 1715. Luis XIV será informado del deseo del Cielo, sin embargo, se negará a cumplir esa petición, según queda de manifiesto por lo que Jesús comunicó a Sor Lucía en la aparición que ella misma relata a su obispo en una carta fechada el 29 de agosto de 1931:

   “Haz saber a mis siervos: ya que siguen el ejemplo de los reyes de Francia y postergan la ejecución de mi petición, van a seguirlos también en su desgracia. Nunca será demasiado tarde para recurrir a Jesús y a María.”

   Precisamente en esta misma fecha, exactamente 100 años después de la petición de Cristo el monarca francés, el 17 de junio de 1789, sitúan los historiadores el inicio de la Revolución Francesa que va a derribar la monarquía; en este día el Tercer Estado se rebela contra el rey, erigiéndose como Asamblea Constituyente.

   Esta concordancia de las fechas, obrada por la Divina Providencia, muestra claramente el carácter de castigo de la Revolución Francesa y de sus consecuencias a nivel mundial. Si no se aprovechan los medios de salvación que el Cielo pone a nuestra disposición, la catástrofe sobreviene inevitablemente.

   También es interesante notar que la aparición a Santa Margarita María, ocurrió exactamente 100 años después del inicio del reinado de los Borbones con Enrique IV en 1589; tal vez una señal de que a esta dinastía, a la cual pertenecía todavía el decapitado Luis XVI, el Cielo la prevenía prometiéndole bendiciones y prosperidad, con la condición de que reinara según la justicia evangélica, y amenazándola con castigos en el caso de que se desviara de la Ley de Dios.

   Hay otra relación de datos como indicio de la actuación de la Divina Providencia. San Juan Eudes introdujo en su congregación, en 1672, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Esto le atrajo odio y calumnias de parte de los jansenistas, que lo hicieron caer en desgracia ante Luis XIV. El monarca, quien le había tenido en alta estima, lo desterró de París. Sólo en 1679 Luis XIV se arrepintió de su conducta y llamó de regreso al Santo. Este valeroso acto ocurrió en la significativa fecha del 17 de junio, exactamente 10 años antes de la promesa del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque. Tan asombrosa coincidencia no puede ser más que una señal de la Divina Providencia.


“FÁTIMA ROMA MOSCÚ”


Por el Padre Gérard Mura.

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