martes, 18 de junio de 2019

COMO ACONSEJABA A LOS PARROCOS – San José Cafasso (Parte 1 de 3)





   Sería cosa útil y muy del agrado de todos los párrocos el que recogiéramos aquí en pocas páginas, los consejos que el Santo dió a esta rama tan importante del clero, que tiene confiada a su cuidado la cura de las almas. Séame permitido referir algunos sabios consejos que pueden servir de norma, tanto a los sacerdotes que aceptan el desempeño de una parroquia, como a los obispos que la confieren.

   ¿Qué edad es de preferirse para la entrega y aceptación de una parroquia?: “Es mucho mejor, enseñaba Don Cafasso, recibir la parroquia cuando joven más bien que en edad madura. El párroco joven tendrá tiempo para ver crecer en virtud sus feligreses, gracias a sus trabajos y a su predicación. Cuando se puede decir a alguno, yo te bauticé, yo te enseñé las primeras verdades de la fe, cuánto amor, cuánto respeto y cuánta docilidad se aseguran”.

   ¿Se deben escoger las parroquias más ricas o es preferible el total abandono en la Divina Providencia? Sobre este punto Don Cafasso recomendaba absoluto desinterés, exhortando a no ambicionar las parroquias dotadas de más cuantiosa renta, sino buscar en todo la gloria del Señor. Y a uno de sus alumnos, que acaso poco satisfecho por tal consejo, observaba que al fin de cuentas, para un párroco es “siempre mejor que le sobre y no que le falte”, respondió el maestro: “Sí, sí, pero mientras no se haga buen uso de eso que sobra, nadie puede asegurar su eternidad”.

   ¿Se puede aspirar a la parroquia que nos vió nacer y crecer? Don Cafasso jamás aprobó tales aspiraciones recordando las palabras de Jesús: NEMO PROPHETA ACCEPTUS EST IN PATRIA SUA. Decía que los parientes, amigos y compañeros nos recordarían los defectos de nuestra juventud y la familiaridad que habíamos tenido para con ellos mismos, y estos son escollos poderosos para cumplir satisfactoriamente el sagrado ministerio. “Cuántas veces a un párroco en tales condiciones, podría recordarse el Medíce cura teipsun y entonces vería que sus sermones son menos escuchados y su confesonario rodeado con poca confianza. Y oírse luego tutear y llamar con los nombres de hijo de fulano o de sultano sería cosa que disminuiría mucho su prestigio”.

   ¿Cómo conducirse con las personas del servicio y en sus relaciones con los parroquianos? Pague a la criada su salario a fin de cada mes, y no le permita entrometerse en los asuntos de los parroquianos. El párroco debe amar su casa, y mantenerla con decoro, pero sin lujo. No entable amistades innecesarias ni busque entretenimientos profanos. No haga fácilmente confidencias a nadie con la ilusión de que los secretos tan inconsideradamente comunicados han de ser guardados. No vaya a otras casas sino cuando lo exigían la gloria de Dios, el deber y las obligaciones de cortesía. Aun en las más íntimas fiestas, se requiere mucha prudencia. Con ocasión de matrimonios y bautizos, en la iglesia, sí; en la casa, no, al menos por aquel día.

   ¿Cuál debe ser la residencia habitual del párroco? Además de la casa cural, la iglesia. ¡Qué hermoso, decía, cuando la gente va a buscar a su pastor y oye contestar: “voy a llamarlo, está en la iglesia”! Y en la iglesia el párroco debe portarse devotamente. Al verlo los fieles rezando en la iglesia el Oficio Divino, ante Jesús Sacramentado, celebrando la Santa Misa con piedad edificante, se sentirán movidos a frecuentar los Santos Sacramentos y a imitar su devoción.

   ¿Cómo corregir y amonestar a los hijos espirituales? Es deber de los párrocos, enseñaba el Santo, velar por la conducta de sus feligreses para advertir y corregir a los pecadores; y esto no sólo acerca de los defectos conocidos sino averiguando también los ocultos, tanto para la enmienda del delincuente como para edificación de los demás. Para que la corrección produzca frutos y no se tome mal, debe hacerse amablemente y de improviso para que cause más profunda impresión. Jamás se use el púlpito para reprender los pecados privados que se cometen en el pueblo.


“Vida de San José Cafasso” Ediciones Paulinas (año 1948)

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