martes, 13 de marzo de 2018

Impedimentos que ponen a la perfección los combates del demonio – Por el P. JUAN B. SCARAMELLI, S. J.





   Ante todo nótese que las almas que caminan a la perfección están muy expuestas a los combates de los demonios.

   Los fines porque Dios permite las tentaciones son los siguientes: l) Para probar nuestra fidelidad y amor; 2) Para fundarnos en virtud y principalmente en la humildad; porque quien no es tentado no se conoce; 3) Para enriquecernos de muchos méritos en esta y en la otra vida.

   Mas no deben ser las tentaciones objeto de nuestros deseos, pues nos excitan al mal; pero debemos aceptarlas cuando vengan con paz y resignación, pasando por ellas con profunda humildad y gran valor.

Medios para vencer las tentaciones.

   El primero y principal para vencerlas, es la diligencia y prontitud en sacudirlas de sí, pues mucho peligra quien se detiene en ellas. El segundo medio es la oración, recurriendo a Dios con todo fervor y usar de la señal de la cruz.

   Para conseguir una especial asistencia de Dios en las tentaciones, no hay medio más seguro que el recurso a María Santísima; recurso lleno de confianza en Dios y la propia desconfianza.

   Para excitar la confianza persuádanse estas verdades: que el demonio no puede sino lo que se le permite; que este permiso no ha de ser sobre nuestras fuerzas; que Dios está presente en nuestras batallas para auxiliarnos, no sólo suficiente sino sobradamente para vencer.

   Más para que el recurso pronto y confiado en Dios tenga toda la fuerza para vencer las tentaciones, es necesario que vaya acompañado de la manifestación de nuestro interior al Padre espiritual.

   Es muy necesario a todos, aunque sean santos para debilitar la fuerza del demonio y no caer.

   Mas sobre todo guárdese el que es tentado de ponerse en las ocasiones.

ADVERTENCIAS SOBRE LO ANTES DICHO.


   1* El Director no sea rígido ni austero con los tentados; escúchelos con caridad y agrado, sin admirarse de nada, y deles sabios consejos.

   2* Hay tentaciones que se han de resistir positivamente con actos contrarios; tales son de ordinario, las deshonestas, las de odio y vanidad, pues con tales actos está uno más lejos de caer y se funda en el alma la virtud contraria.

   Otras hay en que no se encuentra peligro, como las de blasfemias, ciertas dudas contra la fe y otras semejantes que naturalmente se aborrecen.

   Estas se han de vencer con el desprecio, procurando el Director quitar del penitente todo temor ocasionado por ellas.

   3* Algunos hay a quienes es más conveniente proceder por vía de desprecio en las tentaciones que se han de resistir positivamente, que son las conformes a nuestras pasiones, como a los temerosos de Dios y de conciencia muy delicada que al presentarse la tentación se llenan de gran temor. A estos dígaseles que desprecien las tentaciones y que después que han pasado no se pongan a examinar si consintieran o no, pues así se crían escrúpulos y se excitan las tentaciones.

   4* En los vicios ásperos, inquietos y desagradables se puede ir contra ellos positivamente, más en los dulces y deleitables siempre se ha de huir.

   5* Atienda el Director a discernir las tentaciones cuando vienen con capa de bien; son más difíciles de conocer y son las que ordinariamente asaltan a las personas espirituales.

   Para discernir estos fraudes diabólicos, el Director pida a Dios su santa luz y sepa cuáles son los caracteres del espíritu de Dios y cuales los del espíritu del diablo.

   6* El Director no lo atribuya todo a la mala inclinación de la naturaleza, creyendo que el demonio está ocioso, pues él demonio anda como león rugiente, dando vueltas buscando a quien devorar, además es utilísimo persuadir a los penitentes que sus tentaciones de ordinario vienen del demonio para que se animen a pelear.

   7* Procure el Director que en el tiempo de la tentación no se dejen los ejercicios ordinarios de oración, penitencia, Sacramentos, etc., antes es mejor que se aumenten. Evite que en las tentaciones se hagan resoluciones nuevas, ni menos votos que obliguen, pues entonces no es fácil distinguir el buen espíritu del malo y ordene que se remitan a otro tiempo tales cosas.


“COMPENDIO DE LA TEOLOGÍA ASCÉTICA Y MÍSTICA”

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