lunes, 20 de marzo de 2017

ASPECTOS DE LA PEDAGOGÍA MARIANA EN FÁTIMA (IVa Parte final) Y CONCLUSIÓN.




MEDITAR EL ROSARIO: UN PEDIDO INSISTENTE, UNA ORDEN DE MARÍA.

¿Por qué el Rosario como fuente de meditación y no otra?

   Porque Nuestra Señora se dirige a niños que no saben ni leer ni escribir, y la meditación de los quince misterios del Rosario no requiere tal aprendizaje. Esta meditación está al alcance de todos. Porque el Rosario es a la vez oración y meditación. Porque el Rosario es la contemplación de la vida de Jesús y de María. Porque el Rosario es la contemplación del conjunto de los misterios de nuestra fe. Porque el Rosario es el aprendizaje de todas las virtudes. Porque el Rosario incita a la imitación de Jesús y de María…

   Es por eso que Nuestra Señora insiste tanto sobre el rezo cotidiano del Rosario Lo menciona ya dos veces en la primera aparición. Lo repetirá otras cinco veces. En el día de Ascensión, el 9 de mayo de 1918, la Virgen misma vino a enseñar a Jacinta a rezar y a meditar el Rosario. Desgraciadamente, el método no nos fue transmitido.

   Del mismo modo que el Ángel había mandado rezar y sacrificarse en reparación de los pecados y para la conversión de los pecadores, María mandó rezar el Rosario: “REZAD el Rosario todo los días”, “QUIERO QUE SIGAN rezando el Rosario todos los días”, dijo para animar a los niños en la tercera, cuarta y quinta aparición. En la tercera, formuló este pedido: “DIGAN después de cada misterio: O Jesús, perdonadnos, libradnos del fuego del infierno y llevad al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”. En la última aparición, extiende su pedido al mundo entero: “QUE SE SIGA SIEMPRE REZANDO el Rosario, todos los días”.

   ¡Qué insistencia maternal en la enseñanza!


CONCLUSIÓN (de las lecturas anteriores)

   En Fátima, fue Nuestra Señora del Rosario quien recibió el Fiat de los niños, asociándolos de esta forma a la Anunciación, a los MISTERIOS GOZOSOS.

   En Fátima, fue Nuestra Señora del Rosario quien asoció a los tres niños a la Pasión de Nuestro Señor. Este era el sentido de los sacrificios pedidos por la conversión de los pecadores y de Rusia. Los sacrificios ejercitaron a los niños en la práctica de la mortificación de los sentidos, del espíritu y de la paciencia en las pruebas, asociándolos a los MISTERIOS DOLOROSOS.

En Fátima, fue Nuestra Señora del Rosario quien prometió el Cielo a sus siervos fieles y devotos. El Cielo y un lugar predilecto en el Cielo: “A quien abrazare esta devoción, prometo la salvación, estas almas serán queridos por Dios y puestas por Mí como flores predilectas para adornar su trono”. Los asoció así a los MISTERIOS GLORIOSOS.

   La entrega al Corazón de María es la entrega a Dios al igual que Ella. Igual que Ella y con Ella. La meditación de los misterios del Rosario alimenta a la vez nuestra devoción a Nuestro Señor y a Nuestra Señora. ¡Al Corazón de Jesús por el Corazón de María! Las alegrías, los dolores y las glorias de los Santos Corazones también son los nuestros. Nuestra Señora del Rosario es modelo de virtud y de vida sobrenatural.

   María nos invita a ser imitada en su vida al lado de Jesús. El Rosario nos comunica el amor de María por su divino Hijo: “MIENTRAS MEDITABA, UN FUEGO SE ABRAZÓ EN MI CORAZÓN” (Ps, XXXVIII, 4).

Ave Cor Mariae!!!!



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